Estaba terminando de preparar el caballo cuando recordó que aún faltaba el bolso de su compañera. Entonces la llamó.
— ¡Oye Harding!
— ¿Qué?- dijeron los 3 miembros de la familia al unísono.
— Ah… eh… me refería a su hija, señor.- Ernest miro a su hija y luego a Ethan.
— Pues llámala por su nombre, tonto, aquí hay 3 Harding.
— Si, tiene razón, lo siento,- miro a la joven de trenza color café y pregunto.
— Clara, ¿Terminaste con lo que vas a llevar?- La joven asintió mientras su rostro se teñia de color carmín.- Pues tráemelo, que lo pongo en la alforja.
— Ah… sí.
La joven se despidió de su papá con un abrazo y de su hermano con un beso en la frente y le acerco un pequeño bolso al Capitán con algunas cosas que se llevaría ya que estaba de paso: unos hilos para bordar, algunas hierbas medicinales para compartir con Rebeca y algo de ropa.
— ¿Ya estas lista?
— Sí, eso es todo.- No era mucho, después de todo la mayoría de sus pertenencias las tenía en la Abadía.
— Entonces ven, te ayudare a subir.
— ¿Viajaremos juntos en el caballo? Exclamo sorprendida.
— Pues sí. – contesto sin más.- Tu primo se llevó el otro, y no pienso caminar esa distancia teniendo caballo.
— Ah.. pues… usted puede ir montado y yo puedo caminar…- Ethan entorno los ojos.
— Eres una tonta a veces…- de improviso la tomo de la cintura y la alzo del suelo. Ella dio un gritito del susto y se agarró de sus hombros. Con cuidado la coloco sobre la silla del animal,- sujétate de la montura.- le indicó, y ella, aunque sorprendida, obedeció.
Luego sujetó las riendas, puso un pie en el estribo y se montó detrás de ella. Al sentir su cercanía el corazón de Clara comenzó a latir con tanta fuerza que sentía que se le saldría del pecho.
— Muchas gracias por todo señor.- Gritó Ethan mientras guiaba al animal.
— ¡Que tengan buen viaje! ¡Cuídense! – luego miro a su hija.- ¡Y tú, Clara, aléjate del grog!
— SÍ ya lo sé, no hace falta que me lo digas, papá.- respondió avergonzada.
Y así Ethan y Clara partieron a trote hacia la Abadía.
Aunque varias veces ya habían estado cerca, en esta ocasión Clara ya era plenamente consciente de lo que sentía por el Capitán y estaba nerviosa. Sentía que su corazón latía ruidosamente y temía que él lo oyera, así que comenzó a hablar.
— ¿Sabe? Cuándo mi padre me llevo de la Abadía a los tirones tenia conmigo su chaqueta. Así que la traje hasta aquí, pero no hice a tiempo de remendarla porque estaba muy ocupada lidiando con el cabeza dura de mi padre, apenas hoy pude empezar a coserla, así que su reparación tendrá que esperar.
— Ah, bien.
— Y aunque se haya hecho amigo de mi padre de igual modo le cobraré 10 monedas de plata. ¡No crea que se librara de pagar! No después de ese incidente con la maga en la que me regaño por hacer una costura con buenas intenciones, ahora cobraré todo, hasta si me piden un vaso de agua se lo cobraré, ¿entendió?
— Por supuesto, no iba a evitarlo.
— Más le vale, porque de verdad que tenía muchos cortes esa chaqueta, un poco más y lo dejan como un colador.- Continuó diciendo.- Yo que usted me vengaría de ellos haciéndolos correr más vueltas o levantando cosas pesadas, ¿O acaso ya pensó la forma de castigarlos?
— Pues, no la verdad…. De eso se encargara Killian que es su instructor.
— Ah… está bien….- Ya no se le ocurría más que decir así que se quedó callada y un silencio se hizo presente, solo se oían los cascos del caballo contra el suelo y las hojas de los arboles siendo movidas por el viento. Ella pensaba a toda velocidad otro tema de conversación pero nada venía a su mente.
— Oye Clara…- Esta vez él rompió el silencio.- Ayer mencionaste algo que me dejo intrigado.- Clara se volteo un poco a verlo.- cuando mencioné que estabas en edad de casarte dijiste que no era tan fácil como creía… ¿a qué te referías?- Los hombros de Clara se tensaron y volvió la vista al frente.
— Pues es obvio… ¿no lo cree?- dijo esquiva.
— ¿Qué cosa?- pregunto nuevamente.- No logro darme cuenta. -Clara bajo la cabeza, deseaba encogerse y desaparecer. No quería exponerle al tipo que le gustaba las características que más la avergonzaban.
— Ya casi llegamos a la granja de mi primo, mire, ahí nos está esperando con el caballo.- dijo tratando de cambiar de tema.
— No me has respondido.- Insistió.
— Pues se quedará con la duda para siempre.- Dictaminó. Ethan suspiró.
A los pocos metros encontraron al joven cazador que estaba despidiéndose de la madre, se detuvieron a esperar que monte y luego de recibir el saludo y el pedido de cuidar de su hijo, se despidieron de la tía Karen y siguieron su marcha.
— Oye, Fletcher.- dijo de repente el mayor.
— Sí, señor.
— ¿Tú sabes porque tu prima no se ha casado aun?- Clara se volteo súbitamente.
— ¡Oiga!!- Exclamó enojada.
— ¿Qué?- Contesto Ethan risueño.- Si tú no quieres decirme buscaré a quien sí.- Clara entrecerró los ojos y mirando a su primo lo quiso amenazar.
— No vayas a….- pero su primo fue más veloz.
— Pues porque está fea.- Dijo sin más Rob.- Es la chica más fea de la ciudad.
La cara de Clara se volvió roja como un tomate entre la ira y la vergüenza.
— ¡Eres un idiota, Roberth Fletcher!- Su primo rió, Ethan también. Ella volvió la vista adelante arrugando la frente, y se cruzó de brazos en señal de enfado.
— ¿En serio?- Cuestionó Ethan aun risueño.
— Sí, - continuó diciendo Rob.- Ya lleva 6 festivales siendo la única que no eligen para bailar. Le dicen el último orejón del tarro.
— ¡Mira nomas quien habla! El cobarde que no se atrevió a sacar a bailar a Vivianne, la hija del carnicero.
— Eso era porque me intimido su belleza… y su padre que estaba cerca afilando un cuchillo. – Ethan volvió a reír.-Pero este año ya tengo a mi chica, la llevare al festival y le pediré un baile.- dijo con orgullo.
#530 en Fantasía
#2796 en Novela romántica
romantasy, romance acción drama fantasia aventura, enemies to lovers romance slow burn
Editado: 28.09.2026