Gane y perdí la apuesta?

Capitulo 24

El dolor de la armadura de hielo
Nolan
El sonido de mis propios pasos resonaba en los pasillos de la facultad como un eco hueco, recordándome cada mañana el tamaño de mi propio infierno. Desde aquella noche en la gala donde había logrado cruzar unas cuantas palabras con ella, las cosas no habían mejorado tanto como mi desesperación deseaba. Ver cómo la chica de tus sueños te mira con una frialdad absoluta, con una indiferencia tan afilada que es capaz de cortarte la respiración con solo parpadear, es algo que te va desgastando por dentro de la forma más dolorosa imaginable.

Tratar de quitarle esa armadura de hielo a Mara se estaba convirtiendo en una tarea titánica, mucho más dura de lo que jamás había calculado. Cada vez que intentaba acercarme con una taza de café, con una nota de disculpa o con un pequeño detalle buscando una rendija en su muro, ella simplemente me ignoraba. Pasaba de largo con la elegancia de una reina intocable, sin regalarme ni un solo segundo de su atención.

Y me lo merecía. Lo sabía con cada célula de mi cuerpo. Cada desprecio suyo era el justo cobro por el daño que le había causado el día de la maldita apuesta. Pero que fuera justo no impedía que doliera como la mierda. Sentía el pecho oprimido las veinticuatro horas del día, con un nudo en la garganta que no se disolvía ni con el trabajo, ni con el estudio, ni con el paso de las semanas. Lo único que me mantenía en pie era la minúscula promesa que le había hecho en el balcón: no me iba a rendir.




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