Gane y perdí la apuesta?

Capitulo 31

La prueba de la exposición pública y la verdad sin filtros

La tercera prueba llegó en forma de pesadilla pública. El periódico estudiantil de la universidad había decidido publicar un reportaje especial sobre los abusos de poder de las antiguas élites del campus, sacando a la luz los detalles más oscuros de las apuestas internas, los nombres de los involucrados y, por supuesto, exponiendo mi papel central en el incidente que había destrozado la dignidad de Mara meses atrás.
El artículo salió impreso a doble página en todas las Gacetas del campus la mañana del jueves. Los estudiantes cuchicheaban a mi paso; algunos me miraban con desprecio abierto, otros con burla, y los antiguos miembros del equipo de fútbol me evitaban como si tuviera una enfermedad contagiosa.

Sabía que Brad y Jessica estaban furiosos, intentando minimizar su culpa y culpándome a mí de haberlos traicionado al no defenderme. Pero lo que más me importaba era cómo reaccionaría Mara ante la exposición masiva de nuestros nombres vinculados en un escándalo de acoso escolar.

La busqué por todo el campus hasta que la encontré en la cafetería principal, rodeada de algunos directivos y alumnos becados que ahora la trataban con un respeto absoluto. En cuanto me vio aparecer en la entrada con el periódico arrugado en la mano, Mara se despidió de sus acompañantes con un gesto elegante y caminó directamente hacia mí, deteniéndose a pocos centímetros de distancia.

-Ya leí el artículo, Nolan -dijo con voz neutra, sin mostrar sorpresa alguna-. Todo el mundo en la universidad sabe ahora exactamente qué hiciste, cuánto apostaste y cómo destruiste la reputación de la becada invisible. ¿Cómo te hace sentir eso? ¿Quieres salir corriendo a esconderte como la última vez?
Sentí que la sangre me hervía en las sienes, no por rabia hacia ella, sino por la vergüenza punzante de verme expuesto ante miles de personas. Pero respiré hondo, sosteniéndole la mirada sin parpadear.

-No quiero huir, Mara. Lo que hice está impreso ahí, y es la verdad cruda de lo que fui. Me duele, sí, porque me recuerda al monstruo arrogante que no supo valorarte. Pero no voy a esconderme. Si quieres que me pare en medio del patio central y le pida disculpas públicas a cada estudiante de esta universidad, lo haré ahora mismo.

Mara me estudió en silencio, midiendo cada fibra de mi sinceridad con esos ojos avellana que parecían capaces de leer el fondo de mi alma.

-No quiero disculpas teatrales en el patio, Nolan -respondió finalmente con un suspiro suave que desarmó toda mi tensión-. Lo que quería ver era si tendrías el valor de dar la cara cuando tu orgullo quedara reducido a cenizas impresas en papel. Y lo hiciste. Has pasado la tercera prueba. Pero aún no hemos terminado.

-Estoy listo para la que sigue -le aseguré con una firmeza que me sorprendió incluso a mí mismo.




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