Gane y perdí la apuesta?

Capitulo 25

La insistencia ciega de mis padres
Nolan

Por si mi vida privada no fuera ya un caos absoluto de culpa y penitencia, la tarde de ese viernes llegó con una exigencia familiar ineludible. Mis padres habían organizado una cena formal en casa, una de esas reuniones de alta sociedad con socios comerciales y familias influyentes que mi padre tanto disfrutaba. Lo peor de todo no era el protocolo, sino la obsesión que se traían entre manos.

Durante todo el camino hacia el comedor y mientras me arreglaba el cuello de la camisa frente al espejo, tanto mi madre como mi padre no habían dejado de repetir el mismo tema machacón: querían que conociera a la hija de uno de los nuevos socios principales del holding financiero, una joven heredera que, según ellos, era "el partido perfecto" para mí.

-Nolan, por el amor de Dios, abre los ojos. Esta chica es brillante, educada, de buena familia y te aseguro que encajaría a la perfección en nuestro círculo. Queremos que formalices las cosas con ella -me había dicho mi madre con una sonrisa ilusionada mientras acomodaba mi saco antes de salir.

Estaba harto. No sé cuántas veces iba a tener que repetirles lo mismo, pero parecía que hablaban un idioma distinto. ¿Cuándo iban a entender de una puta vez que no me importaba ninguna heredera de la alta sociedad, que no quería novias de catálogo ni convenios familiares? Estoy completamente enamorado de otra chica. De una mujer por la que daría mi vida entera, una chica a la que destruí con mis propias manos y por la que ahora mismo caminaba sobre cristales rotos solo con la esperanza de verla sonreír otra vez.

Bajé las escaleras de mal humor, dispuesto a soportar la velada con la mejor cara posible y a huir a la primera oportunidad que tuviera.




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