La Canción que Encontró mi Corazón

Capítulo 14. El hombre que la pretende

El lunes por la mañana, Valentina llegó al estudio con una sonrisa que no había podido borrar desde el fin de semana.

Había algo diferente en ella.

No sabía exactamente qué.

Tal vez era la manera en que Adrián la miraba.

Tal vez era la tranquilidad que sentía cuando estaba junto a él.

O quizá era simplemente que, por primera vez después de muchos años, alguien conseguía hacerla sentir segura sin intentar controlar su vida.

—Buenos días —saludó mientras entraba.

Diego levantó la mirada.

—Buenos días, enamorada.

Valentina dejó su bolso sobre una silla.

—¿Otra vez?

—¿Qué?

—¿No puedes llamarme por mi nombre?

—Puedo.

—Entonces hazlo.

—Buenos días, Valentina.

—Gracias.

Diego sonrió.

—Enamorada.

—¡Diego!

Todos en el estudio comenzaron a reír.

Valentina negó con la cabeza.

—Voy a despedirte.

—No puedes. Soy demasiado bueno.

—Eso también lo dices tú.

—Y tus canciones lo confirman.

Valentina intentó no sonreír.

Pero no pudo.

Aquella mañana tenían una reunión importante.

Su representante entró con varios documentos.

—Valentina, tenemos una propuesta.

—¿De quién?

—De Sebastián Vega.

Valentina levantó la mirada.

—¿Sebastián?

—Quiere hacer algo más que la colaboración que ya tienen planeada.

—¿Qué cosa?

—Una gira conjunta.

Valentina tomó los documentos.

La propuesta era enorme.

Varias ciudades.

Conciertos.

Entrevistas.

Promoción internacional.

Era una gran oportunidad profesional.

—Suena bien.

—Lo es.

Valentina comenzó a leer.

—¿Cuándo tendría que responder?

—En unos días.

—Déjame pensarlo.

Su representante asintió.

—Perfecto.

Pero antes de salir, añadió:

—Hay otra cosa.

—¿Qué?

—Sebastián quiere hablar contigo personalmente.

Valentina suspiró.

—Está bien.

Sebastián llegó esa misma tarde.

Era carismático, famoso y acostumbrado a llamar la atención.

Cuando entró al estudio, abrazó a Valentina.

—¡Qué gusto verte!

—Igualmente.

—Tengo una propuesta que creo que te va a encantar.

—Ya me hablaron de la gira.

—No solo de eso.

Sebastián sacó su teléfono.

—Quiero que grabemos una canción juntos.

—Ya tenemos una colaboración.

—Sí, pero esta sería diferente.

—¿Diferente cómo?

Sebastián sonrió.

—Más personal.

Valentina lo miró con curiosidad.

—¿Personal?

—Una canción de amor.

Valentina se quedó quieta.

—Sebastián…

—Tranquila. Profesionalmente.

—Espero que así sea.

Él soltó una carcajada.

—Siempre tan seria.

—No soy seria.

—Lo eres cuando quieres.

Valentina sonrió.

—¿Y cómo sería la canción?

—Quiero escribirla contigo.

Ella comenzó a entusiasmarse.

La idea musical era buena.

Muy buena.

—Podemos probar.

—Perfecto.

Sebastián sonrió.

—Sabía que aceptarías.

Dos días después, las fotografías aparecieron en todas partes.

Valentina y Sebastián entrando juntos al estudio.

Valentina riendo.

Sebastián colocando una mano sobre su hombro.

Otra fotografía los mostraba abrazándose.

Y una última parecía mostrarlo susurrándole algo al oído.

Los titulares no tardaron.

"¿NUEVO ROMANCE ENTRE VALENTINA CRUZ Y SEBASTIÁN VEGA?"

"LA PAREJA MUSICAL QUE PODRÍA CONVERTIRSE EN ALGO MÁS."

"¿ADRIÁN MONTENEGRO TIENE COMPETENCIA?"

Adrián vio el último titular en su teléfono.

Su expresión cambió.

—No.

Su asistente levantó la mirada.

—¿Señor?

—Nada.

—¿Todo bien?

—Sí.

—¿Seguro?

Adrián dejó el teléfono sobre el escritorio.

—Perfectamente.

Su asistente lo conocía demasiado bien.

—Está celoso.

Adrián la miró.

—No.

—Sí.

—No.

—Muchísimo.

—Tengo trabajo.

—Eso no responde.

Adrián suspiró.

—No me gusta verlo tan cerca de ella.

—Eso se llama celos.

—No me gusta cómo la prensa interpreta las cosas.

—Eso también se llama celos.

Adrián tomó otro documento.

—¿Podemos hablar de negocios?

—Claro.

Su asistente sonrió.

—Cuando deje de mirar la fotografía.

Adrián miró nuevamente el teléfono.

—Puede retirarse.

—Con gusto.

Esa tarde, Adrián intentó concentrarse.

No pudo.

Leyó el mismo informe tres veces.

Firmó un documento equivocado.

Llamó a una reunión que no correspondía.

Y finalmente terminó mirando una fotografía de Valentina y Sebastián.

—Ridículo —murmuró.

Tomó el teléfono.

Escribió:

"¿Cómo estuvo tu día?"

Borró el mensaje.

Escribió:

"¿Ya terminaste en el estudio?"

Lo borró.

Finalmente escribió:

"¿Quién es el hombre que aparece abrazándote en todas las noticias?"

Lo leyó.

—No voy a enviar esto.

Lo borró.

Entonces recibió un mensaje de Valentina.

"¿Estás ocupado?"

Adrián respondió inmediatamente.

"No."

"¿Puedo verte?"

Su corazón dio un salto.

"Claro."

Una hora después, Valentina llegó a su oficina.

Adrián se levantó inmediatamente.

—Hola.

—Hola.

Ella dejó su bolso.

—Te ves serio.

—Estoy trabajando.

—Mentiroso.

Adrián sonrió.

—¿Por qué dices eso?

—Porque cuando estás trabajando no frunces tanto el ceño.

—¿Y qué hago cuando estoy celoso?

Valentina abrió los ojos.

—¿Estás celoso?

Adrián guardó silencio.

Ella comenzó a sonreír.

—Adrián…




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