¿Qué tanto puede cambiar tu vida al aceptar ayudar voluntariamente a un grupo de ancianos?
Para ella, era solo un acto de caridad. Para ellos, una oportunidad perfecta.
-¡Eres un maldito idiota! -exclamó la joven, fulminándolo con la mirada-. Vete a tu maldita casa de cristal y no vuelvas más, estúpido pedante.
Los dos ancianos observaron la escena con satisfacción, intercambiando una sonrisa cómplice mientras que su nieto, estaba atónito, e intentaba responder.
-Perfecta para el Proyecto Cupido -murmuró la mujer.
El hombre, sin embargo, negó con la cabeza y la anciana dio la sentencia final con bastante firmeza.
-Si no quieren por las buenas... será por las malas.