—Necesito tu opinión —dijo Kenia, su voz estaba cargada de intriga.
—Claro, ¿en qué? —respondí, preparándome para algún drama.
—Pues mira, tengo un amigo que le pidió salir al cine a una chica y esta le dijo que sí, pero ya después la chica le canceló porque salió con otro chico.
Solté una risita irónica.
—Qué mal por él, y no es por juzgar a la chica, pero si no quería salir con él, pues le hubiera dicho que no desde un principio.
Kenia asintió.
—Es lo mismo que yo pensé, o sea, ¿qué pasa con esa gente?, ¿tan difícil es ser honesto?
—La verdad es que no lo entiendo, ¿por qué complicar las cosas así?, si no te gusta alguien, simplemente dile que no, es más fácil para todos y así se evitan malos entendidos.
—Exacto —continuó Kenia—. Es como jugar con los sentimientos de los demás, y qué flojera.
Nos quedamos un rato en silencio, cada una pensando en su propia experiencia con este tipo de situaciones, afortunadamente no me había pasado nada de eso en mi pasada relación, ya que ambos sabíamos lo que queríamos.
—Creo que a veces tenemos miedo de ser directos —dije finalmente—. Nos preocupa lastimar a los demás o que nos vean como personas "crueles", pero la verdad es que es mejor ser honestos desde el principio, aunque duela, es la forma más respetuosa de tratar a los demás.
Kenia asintió de nuevo.
—Tienes toda la razón
Nos quedamos conversando un rato más en la cafetería, hasta que nos dimos cuenta que ya íbamos tarde a nuestra ultima clase del día, aun que esta vez preferimos mejor no entrar, estaba a punto de madarle mensaje a Sheccid, pero ella mando un mensaje primero.
Sheccid —no quiero entrar a mi clase.
—Nosotras tampoco, te vemos en pastos —le respondí.
El sol alumbraba con fuerza el lugar, podía sentir el calor en mi nuca mientras me acomodaba en la hierba y la brisa acariciaba mi cabello, estar junto a Kenia y Sheccid se sentía tan bien. A unos metros, pudimos observar a Uziel, el amigo de Kenia acercarse, cuando llego se sentó a lado de ella y comenzaron a platicar mientras ponían musica.
Para distraerme de la presencia del chico me puse a mirar hacia el cielo fingiendo indiferencia, no podía evitar notar la tensión que flotaba en el aire entre ellos dos. era como si cualquier momento fuera el indicado para que los labios de ambos se unieran en un beso, ya que sus miradas lo pedían, pero por alguna razón eso me ponía nerviosa.
De un momento a otro no se escucho nada mas que la musica, al voltear a verlos observe como Kenia se ponía a hacer tarea de francés, Uziel regreso a ser el chico que recordaba de aquella clase, estaba distraído en su propio mundo, parecía como si nunca hubiera existido esa tensión entre ellos. Todo iba bien hasta que de repente, él sacó un paquete de cigarrillos especiales de su bolsillo y se puso a fumar, después le ofreció a mi amiga.
—¿Quieres probar? —le preguntó con una sonrisa.
Ella lo miró con una mezcla de curiosidad y temor.
—Vamos, prueba —la animó él con una sonrisa.
A lo que ella al final aceptó. Uziel la ayudó a encender el cigarrillo y le enseñó cómo inhalar el humo, Sheccid y yo nos miramos con una mezcla de curiosidad y fascinación, ya que nunca habíamos visto a Kenia hacer eso, y él... parecía un chico completamente distinto al tímido y reservado que conocía y que creía que era. Kenia tosió un par de veces, sus ojos lagrimearon mientras trataba de reponerse, Uziel le dio unas palmadas en la espalda, a la vez que soltaban ambos algunas risas.
—Ya ves, no es tan fácil como parece, pero la primera vez siempre es así —dijo él con una sonrisa cómplice.
Ella le devolvió la sonrisa, aunque se veía un poco incómoda.
—Creo que esto no es lo mío —dijo, devolviéndole el cigarrillo.
Uziel lo aceptó con un encogimiento de hombros, como si no le importara.
—Tranquila, no a todos les gusta.
Mientras ellos hablaban, noté cómo Sheccid sacaba su celular y comenzaba a escribir algo rápidamente, me gano la curiosas y me incliné levemente hacia ella.
—¿Qué haces?
Ella me mostró la pantalla en la cual tenia escrito "¿Qué onda con Uziel?, parece otra persona." Asentí en silencio, entendiendo lo que quería decir, había algo en él que se sentía diferente y no estaba segura de si eso era bueno o malo.
—Oye Kenia, ¿todo bien? —pregunté finalmente, rompiendo el silencio que se había formado entre ellos.
Kenia me miró, un poco sorprendida, como si hubiera olvidado que estábamos allí.
—Sí, claro, ¿por qué no estaría bien?
—No sé... —los nervios me invadieron y trate de elegir mis palabras con cuidado—. Es que es raro verte probar esas cosas.
Ella se encogió de hombros, como si fuera lo más normal del mundo.
—Es solo curiosidad, no pasa nada.
Sheccid y yo intercambiamos miradas de nuevo, pero decidimos no insistir, ya que sabíamos que no le pasaría lo mismo que a nuestra amiga Nina. Un rato después Uziel sugirió ir a dar una vuelta por los jardines, a lo que Kenia aceptó sin dudar, pero Sheccid y yo preferimos quedarnos en donde estábamos.
—Nos vemos luego —dijo Kenia, con una sonrisa que intentaba parecer despreocupada.
Sheccid y yo nos despedimos y los vimos alejarse, Uziel tenia las manos en los bolsillos y Kenia caminando a su lado, cuando estuvieron fuera de nuestra vista, Sheccid soltó un suspiro mientras veía a ambos caminando hacia los jardines.
—¿Crees que se gusten? —preguntó de pronto, rompiendo el silencio.
Me encogí de hombros, arrancando unas hojas de la hierba entre mis dedos.
—No sé, pero Kenia no me ha dicho nada, quizá solo son amigos.
Sheccid asintió lentamente, como si estuviera analizando mis palabras, luego sacó su celular y empezó a revisar sus mensajes, mientras tanto me volví a acostar en la hierba. No pasó mucho tiempo antes de que Kenia y Uziel regresaran, ella venía riendo por algo que él acababa de decir, mientras él caminaba con las manos aun en los bolsillos, pero esta vez lucía más relajado de lo que lo habíamos visto antes.
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Editado: 01.10.2026