Por la noche después de pensarlo un rato, decidí que al día siguiente hablaría con Kenia, no podía seguir ignorando lo que había sucedido entre Uziel y ella, me sentía confundida, preocupada y sobre todo molesta conmigo misma por no haber previsto que algo así podría pasar, no quería que todo se volviera un desastre, así que hablar con Kenia era lo único que podía hacer.
Casi no pude dormir esa noche, la cabeza me daba vueltas, aun que ya había tomado mi decisión, no podía dejar de preguntándome si debía decirle la verdad sobre cómo me sentía o si debía callar y tratar de seguir adelante como si nada hubiera sucedido, pero no podía quedarme con esa sensación en el pecho, necesitaba aclararlo todo. El día siguiente llegó rápidamente, cuando entré al salón y no la vi, decidí mandarle mensaje.
—¿Ya llegaste?
Pasaron unos minutos antes de que ella contestara.
Kenia —Ya.
Poco después Kenia entró al salón, seguida por el maestro, la clase avanzo y con ella mis nervios, podía sentir como mi cuerpo temblaba, estaba esperando el momento perfecto para hablar, aproveché que el profesor estaba escribiendo en el pizarrón para mandarle otro mensaje.
—Siento que pasaron muchas cosas ayer —escribí, aunque mis dedos temblaban un poco al escribir esas palabras.
Kenia respondió casi al instante.
Kenia —Sí, pasaron demasiadas.
No voltee a verla, apreté los dientes y traté de respirar profundo antes de escribir de nuevo.
—Siento que hay cosas que tenemos que hablar —mandé, consciente de que la conversación no sería fácil.
Kenia —Sí, justooo — espondió Kenia rápidamente, como si estuviera esperando que llegara este momento—. Pero solo nosotras o con todos?
—Nosotras —respondí, más firme ahora, no quería hablar de esto con todos los demás, solo con ella.
Kenia me contestó con rapidez.
Kenia —Ah sí, sí.
—Ojalá acabe rápido.
Kenia —Sí, ojalá sí.
Kenia —Después de lo que me enteré ayer de Mateo, como que ya no tengo tantas ganas, para que pasen cosas con él.
Yo suspiré profundamente antes de escribir.
—Hay que hacerle brujería —bromeé para aliviar un poco el ambiente, aunque sabía que no era momento para bromas.
Kenia se rió y contestó rápido.
Kenia —Va, va Jalo.
—Solo hay que poner fecha —le respondí, para seguir la corriente, pero también para sacar un poco de humor de la situación.
Kenia —Era ayer en el eclipse.
La clase estaba yendo muy lento, como si el tiempo se alargara solo para hacerme sentir más incómoda.
Kenia —Dame un adelanto de lo que quieres que hablemos.
No sabia si decirle, pero lo hice.
—Del beso con U.
Kenia —Te besaste con U?
El corazón se me detuvo al leer su mensaje, no sabía si en verdad no lo había visto, no lo recordaba por el alcohol o si solo estaba fingiendo, pero ya no podía esconderlo más.
—No viste??? —le respondí, un poco tensa, esperando su reacción.
Kenia —Te lo juro que no — e contestó, como si estuviera sorprendida.
—Ahorita hablamos mejor.
Kenia —Siii.
Estaba deseando que el momento llegara, pero también temía lo que iba a suceder después, ya que la conversación que tuvimos por mensaje no seria lo suficiente, necesitábamos hablarlo en persona y sabía que esa conversación no solo iba a ser incómoda, sino que podría cambiar muchas cosas entre ambas y aunque lo intentaba mantener bajo control, algo me decía que a partir de ahora, nada volvería a ser igual.
Cuando terminó la clase, no perdí tiempo, guarde rápido mis cosas y espere a que Kenia terminara de guardar sus las suyas con calma, cuando termino me miro con curiosidad, era como si no tuviera ni idea del remolino de emociones que me atravesaba.
—¿Ya quieres que hablemos? —le pregunté, intentando mantener la voz neutral.
Ella me miró de reojo y asintió.
—Sí, pero vamos afuera —dijo, como si fuera cualquier otra charla entre nosotras.
Salimos al patio, caminamos buscando un rincón apartado donde pudiéramos hablar sin interrupciones, hasta que llegamos atrae de uno de los edificios, me apoyé contra la pared y crucé los brazos, tratando de organizar mis pensamientos.
—A ver... —empecé, tomando aire—. Creo que ayer pasaron cosas que... bueno, que no me esperaba.
Kenia levantó las cejas, esperando que continuara.
—Hablo del beso que te diste con Uziel —solté, de golpe, sin rodeos.
Ella parpadeó, claramente sorprendida por mi franqueza.
—Ah... ¿eso? —preguntó, como si no fuera gran cosa. pero yo vi cómo sus ojos buscaban algo en los míos, quizá tratando de medir qué tan afectada estaba.
—Sí, eso... Kenia, sé que él y yo no somos nada, pero... no sé, siento que las cosas entre él y yo han sido algo confusas últimamente.
Ella asintió lentamente, pero no dijo nada, así que continué.
—No estoy molesta contigo, bueno al menos en estos momentos, pero solo quiero entender lo qué significa él para ti, porque si de verdad te gusta no quiero interponerme y me alejaré de él si es necesario.
Kenia abrió los ojos como platos y levantó las manos, como si intentara detenerme.
—¡Espera, espera!, no es lo que parece... fue un beso, sí, pero no significa nada o al menos para mi, porque de verdad no me gusta Uziel.
—¿Estás segura? —le pregunté, mirándola fijamente, no quería malos entendidos ni verdades a medias.
—Sí, te lo juro —dijo, con una firmeza que me hizo sentir un poco más tranquila—. Fue algo del momento, por el alcohol y todo eso, ni siquiera lo había pensado hasta que lo mencionaste.
Me quedé en silencio un momento, procesando sus palabras, quería creerle, pero aún sentía cierta incomodidad en el pecho.
—Está bien... —dije finalmente—. Pero necesito saber algo más, ¿tú crees que él siente algo por ti?
Kenia negó con la cabeza rápidamente.
— No, no lo creo, te repito que él y yo solo somos amigos y siempre ha sido así, de verdad no te preocupes, porque nunca va a pasar nada entre nosotros.
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Editado: 01.10.2026