Sal de mi piel

Ignorar

Por la mañana después de la primera clase, una noticia llegó a nosotras de manera inesperada, estábamos en la cafetería Kenia, Fernanda, Lia y yo, cuando Sheccid apareció con una expresión que aunque era calmada, también transmitía melancolía, llevaba su cabello suelto y su chamarra de mezclilla favorita, pero sus ojos tenían un brillo extraño, como si estuviera luchando entre el alivio y la tristeza.

—¿Estás bien? —le pregunté de inmediato, mientras ella tomaba asiento con nosotras.

—Sí... bueno, más o menos —suspiró y jugueteó con el popote de su malteada—. Octavio y yo terminamos.

El silencio cayó sobre la mesa por un momento, aunque ya sabíamos que su relación no iba del todo bien, el anuncio nos tomó por sorpresa, Fernanda fue la primera en reaccionar colocando una mano sobre la de Sheccid.

—¿Cómo te sientes? —preguntó suavemente.

—Era algo que ya quería desde hace tiempo, no me sentía feliz con él, y creo que él tampoco conmigo, pero... aún así, duele —respondió Sheccid encogiendose de hombros.

Kenia dejó escapar un suspiro

—Siempre duele, aunque sea lo mejor.

—¿Qué pasó? —preguntó Lia con cautela, intentando no presionar demasiado

Sheccid tomó un sorbo de su malteada antes de responder.

—Fue una plática larga... él empezó diciendo que las cosas no se sentían como antes, y yo no lo negué, no hubo gritos, ni drama, solo... aceptamos que ya no tenía sentido seguir.

—Suena que terminaron bien —comenté, intentando darle algo de consuelo—. Pero entiendo que aún así no sea fácil lo que estas sintiendo.

—Sí, es raro —Sheccid sonrió un poco, aunque era una sonrisa débil—, Por un lado siento alivio, como si me hubiera quitado un peso de encima, pero por otro lado estoy triste porque al final compartimos muchas cosas bonitas en tan poco tiempo.

—Es normal sentirte así —dijo Kenia—. Lo importante es que tomaste una decisión pensando en lo que es mejor para ti.

—Sí, pero también me siento un poco egoísta por pensar así —Sheccid apretó los labios, como si dudara de sus propias palabras.

—No lo eres —Fernanda intervino con firmeza—. A veces necesitamos priorizarnos, aunque sea difícil.

—Además, nos tienes a nosotras —añadí, dándole un pequeño empujón con mi hombro.

Sheccid dejó escapar una risa suave

—Lo sé, gracias.

El resto del tiempo lo pasamos animándola y recordándole las razones por las que era increíble por sí misma, había momentos en los que parecía más animada, pero otras veces se quedaba callada y perdida en sus pensamientos, sabíamos que le llevaría un tiempo procesarlo todo, pero también estábamos seguras de que saldría adelante. Antes de despedirnos para irnos a nuestra siguiente clase, Lia nos detuvo.

—¿Qué tal si hacemos algo dentro de unas semanas?

—¡Sí! —Kenia exclamó, entusiasmada—. Podríamos ir al cine, a comer o a un lugar bonito para distraernos.

—O tal vez de fiesta —intervino Kenia.

—Me parece una buena idea —Sheccid sonrió un poco más amplia esta vez—. Solo que ahorita ando con mil cosas, pero en dos o tres semanas creo que ya estaré más libre.

—Perfecto —Fernanda sacó su celular—. Entonces vamos organizando todo para que sea algo increíble y ademas avisarle a los demás.

—Gracias chicas, en serio no sé qué haría sin ustedes — Comento Sheccid con un brillo en la mirada.

—Para eso estamos —dije, sintiendo que, aunque el tiempo era el mejor aliado en estas situaciones, también lo éramos nosotras.

Después de la plática con Sheccid y las chicas, Lia y yo nos fuimos juntas al edificio donde teníamos clase, ya que teníamos un examen y no queríamos distraernos más, aunque mi mente seguía pensando en todo lo que había pasado. El examen era largo, intente recordar lo que había estudiado, aunque solo llegaron a mi mente los recuerdos con Uziel en la biblioteca, pero afortunadamente logré terminarlo antes de que el tiempo se agotara.

Decidí quedarme a esperar a Lia, ya que aun no acababa, después de unos minutos me salí del salón para no ser regañada por el maestro, en el pasillo saqué mi teléfono para revisar lo mensajes que tenia y justo en ese momento recibí un mensaje de Kenia.

Kenia —Holiiiiis.

— Ya saliste?

Kenia —No entré, estoy en pastos y deberías venir.

Kenia —Por cierto ¿tú ya saliste?

—Ahorita voy, estoy esperando a que Lia acabe el examen

Kenia —Va, estoy con U jaja.

—Ahorita vamos.

Kenia —Me avisas porque creo que ya nos vamos.

El tiempo pasó lento mientras esperaba a Lia, quien parecía estar luchando con las últimas preguntas del examen, mientras me distraía viendo videos, de repente me llego otro mensaje.

Kenia —Ya me voy, voy a la terraza.

—Okey.

Kenia —Por si aun quieres ir.

—Voy, por cierto, ¿a qué vas a ir?

Kenia —Para dar un último repaso para mi examen.

—¿Quién está contigo?

Kenia —Uziel, Oriol y varia gente que creo que no conoces.

Antes de que pudiera reponer vi como finalmente Lia salió del salón con una expresión agotada pero aliviada.

—¿Cómo te fue? —le pregunté mientras recogía mi mochila del suelo.

—Creo que bien, aunque había unas preguntas complicadas, ¿y tú?

—Creo que lo logré —respondí—. Vamos, Kenia está en la terraza.

Lia prefirió no ir y mejor se fue a buscar a Fernanda porque tenia clase juntas. Al llegar a la terraza comencé a buscar con la mirada entre las mesas, hasta que finalmente los vi en una esquina, Kenia estaba sentada junto a Oriol, mientras Uziel y otros de sus compañeros ocupaban los demás lugares, con la mejor sonrisa me acerqué para saludarlos.

—¡Hola! —dije, mientras Kenia se levantaba un poco para darme un abrazo rápido.

—¡Hola, Danna! —respondió Oriol

Solo Uziel no dijo nada, él estaba sentado frente a Kenia con los ojos fijos en su teléfono, como si lo que sucedía alrededor no existiera, me sentí un poco incómoda por su actitud, pero traté de no darle importancia. Me senté junto a Kenia, quien empezó a hablarme sobre el examen que tenía en unos minutos, mientras ella me explicaba lo que había estudiado, no podía evitar sentir la indiferencia de Uziel, después Oriol nos hablo y mantenía la conversación ligera, pero Uziel aun parecía deliberadamente concentrado en ignorarme, ya que a los demás si volteaba a verlos, pero a mi no.




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