La mañana pasó en un parpadeo entre clases y mensajes, al salir de la segunda clase todos nos reunimos unos minutos en pastos para confirmar quien iría al parque, ya que el plan había surgido unas horas antes. Después de un rato donde estuvimos convenciéndonos unos a otros por ir, al final todos dijeron que si, aunque noté cierta reticencia en Uziel, mientras que todos parecían emocionados, él había dado una respuesta más bien neutral, como si estuviera indeciso. No pude evitar sentirme un poco nerviosa por cómo saldría la salida, especialmente después de lo que había pasado en el picnic, ya que era el mismo lugar.
Antes de que terminara mi última clase, mi celular vibró en el pupitre, al fijarme vi que era Kenia, la cual me había mandado otro link de una canción.
Kenia —Mateo me puso esta canción, ¿me la tomo personal?
—¿Acaso estás con él?
Kenia —No, obvio no, fue desde la mañana casi después de que todos se fueran a sus clases.
—Déjame escucharla.
Kenia —Okis.
Cuando la termine de escuchar me quede sorprendida, la letra era bastante romántica.
—Aaa, sí, tómala personal.
Kenia —Ya me enamoré.
—¡Noooo!
Kenia —¿Por?
—Habla con él como lo tenías pensado.
Kenia —¿Qué tal si todo se arruina?
Mientras leía sus mensajes, podía imaginarme perfectamente a Kenia mordiendo su labio inferior y moviendo nerviosamente una pierna, como siempre hacía cuando estaba indecisa.
Kenia —Lo que me causa conflicto es que no me besa, ¿eso significa que no me quiere?
—No lo creo, pero aun así él se reprime un buen.
Kenia —Pobrecito.
—Tú de deberías de tomar la iniciativa.
Kenia —¿De qué?, ¿qué me bese?
—Si, ósea Juega con él en el sentido de que le den ganas de besarte y aparte habla con él de cómo te sientes.
Kenia —Pues lo hago, por ejemplo, en la mañana estábamos en pastos y yo estaba sentada en sus piernas, pero me da miedo, porque ¿qué tal que no es correspondido y se aleja más de mí?
—Si no fuera correspondido, ya hubiera parado todo y posiblemente ya se hubiera alejado.
Kenia —Pues sí lo puedo besar, pero yo quiero que él sea el que me bese, además buen punto.
—Para la otra, solo acércate como si lo fueras a besar y ya después te quitas, para que le entren ganas de besarte.
Kenia —Me gusta esa idea.
—Inténtalo y a ver qué sucede.
Kenia —Perfecto, lo intentare.
La conversación quedó en pausa un rato, y luego Kenia volvió a escribir.
Kenia —Oye, Uziel ya me dijo que sí va a ir.
Al leer su mensaje, no pude evitar que una sonrisa se formara en mi rostro.
—¡Yei!
Al salir de clases, nos encontramos todos en la entrada de la escuela Uziel, Kenia, Fernanda, Sheccid, Lia, Oriol, Asher, Uziel, Kanu y su novio. Caminamos juntos hacia el parque y aunque trataba de no mirar demasiado a Uziel, no pude evitar notar que estaba más distante conmigo, ya que con los demás hablaba y reía como siempre, pero conmigo apenas cruzaba palabras.
Llegamos al parque y buscamos un espacio bajo la sombra de los árboles, Oriol y Asher bromeaban mientras extendían una manta en el pasto y Lia sacó unas papitas que había comprado de camino.
—Esto está bonito, ¿no? —dijo Kenia mientras tomaba una selfie con Sheccid y conmigo, sonreí para la cámara, aunque mi mente estaba en otro lugar
A pesar del ambiente relajado, la distancia de Uziel conmigo era como un recordatorio constante en mi cabeza, ¿estaba molesto conmigo? ¿confundido? o simplemente no le importaba lo que había pasado entre nosotros. En un momento Kenia se sentó a mi lado y me dio un pequeño codazo.
—¿Todo bien? —susurró.
—Sí, me la estoy pasando muy bien —mentí, forzando una sonrisa.
—Habla con él después —insistió ella
Yo solo asentí, aunque no estaba segura de si podría hacerlo.
El tiempo pasó entre risas y pláticas, pero sentí que mi propia burbuja de ansiedad me mantenía al margen, mientras los demás se enfocaban en disfrutar, yo no podía dejar de analizar cada palabra y gesto de Uziel. Cuando finalmente nos levantamos para ir a buscar algo de tomar, noté cómo Kenia se acercaba a Uziel para decirle algo al oído, él sonrió, pero no me miró, pude sentí como mi corazón se encogió un poco, aunque intenté no darle demasiada importancia.
La caminata hacia una cafetería fue igual, risas, bromas, y yo tratando de encajar en el grupo mientras mi mente seguía atrapada en un loop de preguntas sin respuesta, ¿qué estaba pasando entre nosotros? ¿y por qué no podía simplemente dejarlo ir? ¿por qué me importaba tanto?
La cafetería tenía un aire pesado, como si las emociones acumuladas en el ambiente se reflejaran en las paredes gastadas, me senté en la esquina de la mesa, apartándome un poco de los demás mientras hablaban y reían, en algún momento Kenia intentó meterme en la conversación, pero se rindió al ver mi falta de entusiasmo.
Mire el techo de la cafetería y me puse a contar las grietas que se han formado con el paso del tiempo, cada una de ellas era un recordatorio de las cicatrices que llevaba en el corazón, cerré los ojos y sentí como si miles de agujas me perforaran el pecho, nunca pensé que lo diría, pero creo que me estoy muriendo, no físicamente, claro, pero si por dentro, siento un vacío tan grande que me consume por completo.
Mire a todos, en específico a Uziel, estaba riendo con Fernanda, inevitablemente recuerde cuando todo era diferente, cuando sus ojos brillaban al verme, cuando sus labios pronunciaban mi nombre con tanta ternura que sentía mariposas revoloteando en mi estómago, cada vez que volteaba a verlo solo podía pedir por otro de sus besos, por esa sensación de calidez que me envolvía por completo.
Ahora todo lo que tenia era solo el recuerdo de sus miradas, las cuales ya no buscan las mías, también en como sus palabras eran vacías y frías cuando se trataban de mi, si es que llegaba a haber, me sentía atrapada en un espiral de indiferencia. Aunque intentaba distraerme, nada funcionaba, solo podía pedir en mi mente que no me siguiera fallando, que todo pueda ser como antes, que nunca se olvide de mí, sé que es una súplica inútil, porque nadie la escucha, pero no puedo evitarlo, porque se que lo amo con una intensidad que me asusta.
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Editado: 01.10.2026