La última clase del día avanzaba lentamente y aunque intentaba prestar atención, mi mente estaba en otro lugar, o mejor dicho en otra persona, específicamente en Uziel, no lo había visto desde el día anterior, no sabía qué hacer con todo lo que sentía, aun la confusión de todo me pesaba en el pecho, necesitaba sacarlo, así que decidí hablar con Kenia por mensaje.
—No sé lo que siento por U.
Espere a que respondiera, estaba deseando que tuviera alguna respuesta que iluminara mi mente
Kenia —Ay, pero ¿no lo has visto hoy?, no comparten clases, ¿o si?
—No, gracias a Dios.
Kenia —Algún día te lo tienes que volver a topar, pero una duda, ¿lo vas a tratar como si nada?
—¿Debería? o ¿cómo debería actuar con él?
Kenia —¿O si te gustaría intentar algo con él?
La pregunta de Kenia me dejó helada, la verdad es que no tenía una respuesta clara, había algo en él que en verdad me atraía, aunque no lo suficiente, iba responderle que no, pero recordé todo lo que me gustaba de él, sabia que tenia que dejar de seguirlo negando, así que lo admití.
—Sí —respondi.
Kenia —Pues... entonces yo digo que le hables como si nada.
—Okey.
Kenia —Deberías empezar a hablarle más, hazte más cercana a él y ya vas viendo si en verdad quieres algo con él.
—El problema es que ¿cómo me acerco a él?
Sabia que después de lo ocurrido en el picnic, ya no seria lo mismo y tampoco quería forzar la interaccione entre él y yo, porque podría causar el efecto contrario y hace que se aleje.
Kenia —Ya se, mira cuando esté conmigo yo te aviso y ya vas al lugar en donde este.
La lógica de Kenia era impecable, como siempre.
—Si, me gusta tu idea.
Kenia —Además no lo idealices, sino qué tal te decepciona.
Me quedé pensando en eso, sabia que era cierto, lo estaba idealizando, por ahora mi mente tenia una imagen de Uziel que tal vez no coincidía con la realidad, tenia que conocer como era él en la vida real.
—Tienes razón, lo estoy idealizando.
Kenia —Además, él igual acaba de salir de una situación complicada en el amor.
—Oh, ¿de verdad?
Kenia —Sí, pero según lo que yo he hablado con él, es que sí quiere algo serio.
El corazón me latió con fuerza, saber eso me daba un rayo de esperanza, pero también me aterraba la posibilidad de no estar a la altura de sus expectativas.
—¿Cuando salgas de tu clase lo vas a ver? —pregunté, tratando de disimular un poco mi interés.
Kenia —Si me manda mensaje lo veré, aunque sea un ratito, porque hoy sí tengo que llegar temprano a mi clase de francés.
—Me avisas de todas formas.
Kenia —Pero lo más seguro es que no lo vea.
—Pues ya ni modo, aun así me mandas mensaje si lo ves.
La conversación con Kenia no resolvió del todo mis dudas, pero al menos me dio un poco de claridad, tenía que acercarme a Uziel poco a poco y dejar de idealizarlo, quizás todo lo que sentía no era más que un capricho pasajero o tal vez... si era algo más.
La última clase había terminado y aunque sentía algo de alivio, porque mi mente seguía atrapada en el torbellino de emociones que había surgido desde el picnic, las conversaciones con Kenia durante la mañana me dejó reflexionando sobre Uziel y todo lo que significaba, o podía significar en mi vida. Antes de irme a mi casa espere el mensaje de mi amiga, pero nunca llego.
Cuando llegué a casa, me dediqué a hacer tarea, por mas que intentaba concentrarme, mis pensamientos regresaban una y otra vez a las mismas preguntas, ¿cómo podía acercarme a Uziel? ¿qué diría si me animaba a hablarle más?, fue entonces cuando mi teléfono vibró, rompiendo el silencio de mi habitación y sobretodo de mi mente, era Kenia.
Kenia —Dannaaa, ya valió todo con el Mateo.
La frase me hizo detener todo lo que estaba haciendo, de inmediato mis dedos empezaron a escribir.
—¿Quéee? ¿pooor?
Kenia —Fer me acaba de enviar una captura de una historia donde está con otra chica y no es de la que nos dijo Asher.
—¡Nooo!
Kenia —Y no es la tal Miranda, sino que es otra, porque esta tiene el cabello largo.
—No lo puedo creer.
Me quedé mirando la pantalla con incredulidad, sabía que Mateo no era exactamente un santo, pero tampoco esperaba algo así después de todo lo que Kenia me había estado contado.
Kenia —Justo cuando me ilusioné.
—Si, lo siento.
Kenia —Justo cuando quería formalizar, ahora yo creo que mañana hablo con él para terminar con esto y decirle que solo amigos, que nada más.
El mensaje me dejó un nudo en el pecho, podía imaginar lo que Kenia debía estar sintiendo, y sabía que le costaría mucho ponerle fin a algo en lo que había invertido tantas emociones.
—Sí, pero si él te pide formalizar, ¿qué vas a hacer?
Kenia —Tal vez acepte, jaja, pero obviamente que le dejaría todo muy claro de que solo seriamos nosotros dos, nada de cosas de mas.
—Sí, apoyo, si no, le dejas de hablar y ya.
—Gracias, Danna, te quiero mucho
—Yo también te quiero mucho, Kenia.
Me quedé mirando la conversación por un rato, sintiéndome afortunada de tener a alguien como Kenia en mi vida, porque a pesar de todo lo que estaba pasando, siempre encontrábamos la manera de apoyarnos mutuamente y eso no se logra con cualquiera.
Esa noche, mientras intentaba dormir, no pude evitar pensar en lo que había pasado durante el día, en lo complicado que era todo cuando el corazón estaba de por medio, ya fuera Kenia con Mateo, yo con mi exnovio o yo con Uziel, cada situación parecía un laberinto, el cual estaba lleno de obstáculos, emociones y decisiones difíciles que superar, a las cuales me tendría que enfrentar tarde o temprano si es que se quería lograr algo con Uziel.
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Editado: 01.10.2026