Sal de mi piel

De mis favoritas

Por la noche mientras me acomodaba en las sábanas, mi mente empezó a divagar, hasta llegar a él, en cómo sería encontrarlo el día siguiente con un mejor humor, la emoción de imaginarme eso me hizo levantarme, me fu al baño y en ese momento se convirtió en mi escenario personal, me probé diferentes peinados hasta dar con el perfecto y del armario saqué una prenda tras otra, buscando la combinación que lo dejaría sin aliento.

Todo estaba planeado al detalle y no podía parar de imaginar la escena: lo vería de lejos, nuestros ojos se cruzarían, una sonrisa tímida se dibujaría en su rostro y finalmente se acercaría a hablar conmigo, en mi mente la conversación fluía con una naturalidad asombrosa. Cuando volví a la cama, la sonrisa no se borro de mi rostro y me dormí soñando con ese momento perfecto.

Al día siguiente, me arreglé con esmero y me dirigí a la escuela como si nada. La mañana avanzaba bien, las explicaciones del maestro eran suficientes para distraerme por ratos, después de unos minutos Kenia y yo decidimos salir al baño, mientras caminábamos por el pasillo, lo vi, él estaba bajando las escaleras con esa aura tranquila que siempre lo acompañaba, mi corazón dio un salto y Kenia alegre como siempre le grito.

—¡Uziel! —agito la mano con una sonrisa enorme.

Él volteó a vernos y nos saludó con un gesto tranquilo, como si los últimos días no hubieran existido, se acercó y comenzó a hablar con nosotras, me sorprendió lo natural que parecía, era como si esa distancia que había entre nosotros hubiera desaparecido, continuamos caminamos juntos por los pasillos.

En un momento Kenia dijo que tenía que volver al salón, antes de irse me dio una mirada cómplice y me dejó sola con él, de inmediato los nervios me invadieron, lo que me hizo dudar por un momento si debía de hacer lo mismo, pero al final decidí quedarme, no quería perder la oportunidad de estar con él. Continuamos caminando hasta que llegamos a la explanada de la escuela, nos detuvimos ya que era una área tranquila.

—¿Nos sentamos un rato? —me preguntó, señalando una banca cercana.

—Claro, me parece bien — respondí sintiendo mi corazón acelerarse.

Nos acomodamos y la plática fluyó de manera inesperada, a pesar de mi nerviosismo inicial, él se mostraba relajado y eso me ayudó a sentirme más cómoda, comenzamos a contarnos algunas anécdotas, de las cuales salían algunas risas, de repente sentí que mi teléfono vibró, al revisar me fije que era un mensaje de Kenia.

Kenia —Ya no vas a entrar, ¿verdad?

—Nop jaja, ayúdame ya hablamos un poco, pero dime temas de conversación.

Kenia —Eh... música

Kenia —Habla de la escuela de cocina a donde ibas, creo que él llegó a ir unas cuantas clases.

Kenia —Ya no se me ocurre mas, ya se me secó el cerebro, jajaja.

Kenia —Por cierto ¿dónde están?

—En una banca.

Kenia —Llévatelo a un salon a solas.

—Jajajaja

Kenia —Es para que te lo vuelvas a besar.

Solté una risa nerviosa al leer eso y decidí ignorar los últimos mensajes, guardé el teléfono y Uziel me miró curioso.

—¿Todo bien? —pregunto con una sonrisa.

—Sí, solo es Kenia siendo Kenia.

Continuamos platicando, hasta que poco a poco se nos fueron acabando los temas.

—Recomiéndame una canción que te guste —le dije para que no acabara la conversación.

Él de inmediato sacó su teléfono y buscó alguna canción en su playlist.

—Escucha esta, es de mis favoritas.

La canción era "Jigsaw Falling Into Place" de Radiohead. Me dio uno de sus audífonos y luego le pico en reproducir, a medida que la canción avanzaba no pude dejar de mirarlo, porque tarareaba alegremente la melodía, ademas comencé a sentir que la letra estaba escrita para mi y para el momento que estábamos viviendo, porque en un momento nuestras manos se rozaron.

Cuando acabo la guardé en una playlist, mientras que él me sonreía satisfecho, después de eso seguimos hablando sobre música y cualquier cosa que surgiera, hasta que sacó un cigarro de flores y comenzó a fumar.

—¿Quieres?

Dudé por un segundo, pero al final acepte, él saco otro y me lo entrego, estaba nerviosa, pero no quería romper la atmósfera ligera entre nosotros, poco después entre risas y comentarios al azar, mi teléfono vibró de nuevo, esta vez era un mensaje del grupo en el que estábamos todos.

Sheccid —Avisen cuando salgan.

Alcé la vista dirigiéndola hacia las escaleras, ahí vi a Sheccid y Oriol bajándolas, ellos notaron que estábamos ahí y empezaron a dirigirse justo a donde estábamos, a lo que procede a escribir rápidamente en el grupo.

—No se acerquen.

Al voltear a verlos nuevamente pude notar como ellos cambiaron de dirección al instante.

Sheccid —Ya nos fuimos, pero después nos cuentas qué pasó jaja.

Solté un suspiro de alivio y guardé el teléfono, por suerte Uziel no se dio cuenta, porque seguía buscando mas canciones para mostrarme.

—¿Te gusta esta? —preguntó, pasándome otra vez un audífono.

—No la conozco —respondí poniéndome el audífono.

Esta vez puso ¨Chamber Of Reflection¨ de Mac DeMarco. Me concentre de nuevo en él y en como reaccionaba con la canción, la cual era tranquila, esta vez en ves de tararearla se quedo quieto, en un momento nuestras miradas se cruzaron y así se quedaron hasta que la musica dejo de sonar.

—Si me gusto —respondí asintiendo, sin dejar de mirarlo.

—Me da gusto que te gustara —dijo bajando su mirada a mis labios.

Antes de que pudiera responder, su teléfono vibró y lo miro durante unos segundos, su expresión cambió a una mas seria, como si recordara una cosa importante.

—Lo siento —murmuró—. Ya casi es hora para que empiece la siguiente clase y tengo que ir a comprar algo de comer antes de entrar.

Asentí, intentando ignorar la extraña sensación que me había dejado su mirada. Nos despedimos y lo vi alejarse entre los estudiantes que cruzaban el patio, cuando desapareció de mi vista, me quedé unos momentos en la banca revisando mi teléfono.




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