Sal de mi piel

Reglas

La clase acababa de comenzar, esta vez por alguna razón todos estaban callados en el salón, a pesar de que Kenia estaba sentada a mi lado, decidimos platicar mejor por mensaje, debido a que no queríamos que nos escucharan.

—Oye, ¿qué pasó con Mateo?

Kenia —Dice que no va a llegar.

Rodé los ojos, suspirando.

—Ay, aveces se pasa.

Kenia —La verdad sí, pero me pidió que le pase lo que hagamos en la clase.

—No le pases nada.

Kenia —Sí se lo voy a pasar, ¿qué tal que un día ocupo algo?

—Pues ese día se lo pides, pero ahorita no le pases nada.

Kenia —¡Ay, no seas así!, sí se lo voy a pasar.

Me limité a negar con la cabeza mientras ella seguía viendo su teléfono, más tarde ambas subimos una foto a nuestras historias, en la que aparecíamos Asher, Kenia y yo, unos minutos después, le mandé un mensaje.

—Vio mi historia, ¿la tuya?

Kenia —¿Quién?

Le mandé una captura de pantalla mostrando que Mateo había visto mi historia.

Kenia —La mía no la ha visto.

Kenia —¿Pero por qué hace eso? ¿qué gana?

—Nada, pero yo opino que lo ignores.

Kenia —Es que lo hace a propósito, me estresa.

—Tú tranqui, revisa si ya las vio.

Kenia —Voy a ver.

Pasaron unos segundos antes de que contestara.

Kenia —No, no las ha visto.

—Ay no, ya no le hables solo ignóralo.

Kenia —Justo eso voy a hacer.

La primera clase terminó y cada una se fue a su respectiva aula para su siguiente clase. La clase paso demasiado rápido o eso me pareció porque esta vez el tema se me hizo interesante, al salir del salón me encontré con Kenia en el pasillo, ambas nos dirigimos al siguiente edificio donde teníamos la siguiente clase, en el trayecto comenzamos a platicar.

—Yo no tuve que ignorarlo, él solito me ignoró —dijo, visiblemente molesta—. Ni siquiera se acercó a saludarme.

—Ash, lo odio —respondí, sintiendo su frustración como si fuera mía.

—Pero de verdad no entiendo por qué su comportamiento es así de la nada, si estábamos bien... según yo, ¿ayer se fueron juntos no?

—Es cierto, se me estaba olvidando eso, pero si nos fuimos juntos por desgracia —respondí mientras asentía.

—¿Te dijo algo sobre mi?

—Intente sacarle información pero... fue imposible, solo me dijo que te va a pedir la el trabajo para la clase.

—Ah míralo que listo me salió, ¿se fueron todo el camino juntos?

—Ah, no, no.

—¿Se fue a la casa de Félix? —preguntó, curiosa.

—Supongo, ya que solo dijo que iba con un amigo.

—Entonces sí —dijo, asintiendo con seguridad—. Siempre se va a su casa.

Kenia se quedó en silencio unos segundos, como si estuviera reflexionando lo que dije, luego me miró y dijo con una risa burlona.

—Capaz anda con su amigo y por eso anda así conmigo.

—Qué gran giro sería eso —asegure.

—Pues preferiría que me cambie por un hombre y no por una mujer.

Nos miramos y estallamos en risas, aunque ambas sabíamos que la situación de Kenia con Mateo no era precisamente divertida, sin embargo era nuestra forma de lidiar con los altibajos emocionales de los que de una forma u otra ninguna de nosotras parecía escapar. Ya en mi última clase, Kenia volvió a escribirme.

Kenia —Anda bien marihuano tu novio.

La palabra "novio" resonó en mi cabeza e hizo que mis mejillas ardieran, aunque sabía que todavía no éramos nada.

—Mandame una foto o es falso.

Kenia —Es que tengo gente atrás y no quiero que vean que ando tomando fotos.

—Ay.

Kenia —Pero anda bien ido.

—¿Enserio? Jajaja.

Kenia —Te lo juro, nunca lo había visto tan marihuano.

—¿Pero está muuuuuy o solo muy?

Kenia —Muuuuuuy.

No supe qué responder, me comencé a sentir extraña, sabia que esa información no tenia que afectarme, pero aun así lo hacía.

Kenia —Quién sabe con quién fumó.

Tampoco respondí de inmediato, sentía un nudo en el estómago que no podía explicar.

Kenia —Pero me dijo que fue con una chica.

Me quedé fría, eso no lo esperaba, traté de responder con indiferencia.

—Ni idea de quién sería.

Kenia —Yo tampoco sé.

No pude aguantar mas solo respondí lo primero que se me vino a la mente.

—Ojalá no tenga nada con ella.

Kenia —Pues ojalá no.

—¿Sigue pacheco?

Kenia —Sí, pero no creo que tarde mucho en bajársele.

El resto de la clase pasó en piloto automático, mi mente estaba llena de preguntas que no podía responder, empezando por ¿quién era esa chica? ¿por qué me importaba tanto que estuviera con alguien mas?, intentaba no darle vueltas, pero la idea me perseguía, ¿y si lo estaba idealizando más de la cuenta? ¿o si en realidad nunca había sido mío para empezar?

También no podía dejar de pensar en lo frágiles que parecían nuestras relaciones, entre Kenia y Mateo, Uziel y yo, y hasta los nuevos ligues de Sheccid, todo se sentía como un juego en el que nadie sabía realmente las reglas y aun así seguíamos jugando.




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