La luz del sol atravesaba las ventanas del salón vacío, proyectaba sombras largas sobre el piso, la clase ya había terminado, pero yo preferí quedarme aun ahí, estaba sentada en mi lugar habitual, aun tenia el cuaderno abierto frente a mí, pero mi mente estaba en otro lugar, menos en las fórmulas de Matemáticas que intentaba estudiar, pero por alguna razón aun seguía pensando en la tarde anterior con Uziel.
Seguir sin poder creer que la tarde anterior no fue incómoda, ni aburrida... más bien fue todo lo contrario, nunca creí que me la pasaría hablando con él, las palabras fluyeron entre nosotros con una naturalidad inesperada, saltando de un tema a otro como si no pudiéramos agotar todo lo que había por decir, era algo nuevo para mí y aunque no quería admitirlo, me había encantado.
La idea de volver a estudiar juntos recorría mi cabeza, aunque tal vez solo era una excusa, porque si soy honesta, más que estudiar, quería seguir descubriendo mas de él y cuántas cosas mas teníamos en común, por mas que traté de no seguir pensando en eso, algo dentro de mí se sintió mucho mejor de lo que esperaba.
Mientras trataba de concentrarme en lo que tenia que estudiar, la puerta del salón se abrió y un ruido familiar llenó la habitación, Kenia entró con Uziel a su lado, como siempre y en ese momento sentí una presión inexplicable en el pecho, estaban siendo acompañados por Sheccid, Fernanda, Kanu, Oriol, Lia y Asher.
El grupo inmediatamente comenzó a llenar el espacio con su energía, se veían como una pequeña tribu, bromeaban y hablaban entre ellos, sin querer mis ojos se posaron en Uziel, lo observe en silencio, notando cada cosa que hacia, empezando por la forma en que inclinaba la cabeza al escuchar, cómo sus manos se movían al hablar, incluso el sonido de su risa, todo en él parecía resaltar más de lo que debería.
—¡Eh, tierra llamando a Danna! —Kenia me sacó de mi con un golpecito en el braz.
—¿Qué?, perdón, estaba... distraída —respondí rápidamente, casi poniéndome roja.
—Ya vi —respondió con una sonrisa maliciosa, como si hubiera leído mis pensamientos—. Danna, ¿estás bien?
—Sí, claro que si, solo que estaba pensaba en cosas —dije intentando no parecer nerviosa.
Antes de que pudiera decir algo más, note como Uziel se acercaba a nosotras.
—¿De que hablan? —pregunto mirando primero a Kenia y luego a mí, con esa media sonrisa que parecía estar siempre presente en su rostro.
—De nada importante —respondí, tratando de sonar casual.
El grupo continuó hablando y riendo, aunque intenté concentrarme en la conversación, mi atención seguía divagando hacia él, era extraño verlo tan cómodo con ellos, especialmente con Fernanda, que siempre tenía un comentario sarcástico listo para cualquier momento.
Note que él reía de algo que había dicho Fernanda, trate de dejarlo pasar, pero la forma en que se inclinaba hacia ella para hablar, hizo que no le pudiera quitar la mirada, sentí una punzada inesperada de... ¿molestia? ¿celos tal vez?, sacudí la cabeza, tratando de sacarme esa idea de la mente, ¿qué me estaba pasando?. Para distraerme comencé a platicar con los demás y de repente sentí su mirada que parecía brillar, cuando él se unió a la conversación... me hizo sentir un nudo en el estómago, era algo raro, algo que no había experimentado en mucho tiempo.
Más tarde, mientras caminábamos hacia la cafetería, intenté ignorar todos los pensamientos que lo incluían, Kenia y yo íbamos juntas, esta vez Uziel un poco más adelante hablando con Kanu y Oriol, con cada paso que daba me empece a sentir extrañamente inquieta, aunque lo trate de disimular, no lo logre, porque Kenia al notar mi silencio, me miró de reojo.
—¿Te pasa algo?, estás muy callada.
No sabía si debía decir lo que realmente pensaba, porque ¿cómo podría poner en palabras lo que estaba sintiendo?
—¿Te gusta Uziel? —la pregunta salió de mi boca antes de que pudiera detenerla.
—¿Qué?, ¿de dónde salió eso? —me miró Kenia sorprendida, arqueando una ceja.
—No sé... solo preguntaba —dije, encogiéndome de hombros, como si fuera la cosa más normal del mundo.
Kenia se rió, sacudiendo la cabeza.
—Claro que no, es solo mi amigo, no pasara nada más entre él y yo, ¿por qué lo preguntas?
—Porque... pasan mucho tiempo juntos —murmuré, sintiéndome un poco avergonzada por haber sacado el tema.
—Uziel es buena onda, pero no es mi tipo —respondió Kenia con desinterés, mirando su teléfono.
Su respuesta me dejó un poco más tranquila, pero no resolvía lo que estaba pasando conmigo, ¿por qué me importaba tanto?. Cuando llegamos a la cafetería, todos nos empezamos a sentar en una mesa grande, Uziel estaba sentado entre Fernanda y Oriol, y aunque traté de no prestar demasiada atención, me descubrí analizando otra vez cada uno de sus gestos.
No entendía qué era lo que me estaba pasando, pero una cosa era clara, estar cerca de él me hacía sentir algo que no había sentido desde mi ex, era algo que me asustaba y emocionaba al mismo tiempo.
Tal vez, solo tal vez, me estaba empezando a gustar.
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Editado: 01.10.2026