Era lunes por la mañana, a pesar de que no era particularmente amante de los comienzos de semana, algo en el aire me daba la sensación de que el día sería especial. Lia y yo llegamos a nuestra primera clase algo somnolientas, pero con el entusiasmo de saber que después de esta clase nos esperaba el picnic y el esperado eclipse.
Durante la segunda hora que le faltaba a la clase, fui al baño y me encontré con Kenia, Fernanda, Uziel, Kanu y Oriol, quienes ya estaban más que listos para salir, ya que su clase había terminado antes. El parque al que íbamos era famoso por llenarse de gente en días como este, así que ellos se ofrecieron a adelantarse para buscar un buen lugar mientras el resto terminábamos con nuestras clases.
—Les mandamos mensaje cuando encontremos el lugar perfecto —dijo Fernanda mientras se acomodaba su mochila en el hombro.
—Sí, pero no tarden demasiado, que se nos puede complicar —agregó Oriol con una sonrisa medio preocupada.
Kenia y yo asentimos, ellos se fueron mientras nosotras regresábamos a nuestros salones a intentar sobrevivir al resto de nuestras respectivas clases. Cuando al fin acabo, prácticamente corrimos fuera del aula, Sheccid, Kenia y Asher ya nos esperaban a Lia y a mi en la entrada de la escuela, y una vez ya juntos nos dirigimos hacia una tienda cercana.
—¿Compramos papitas o algo dulce? —preguntó Lia mientras examinaba las opciones.
—Ambas cosas por supuesto —respondió Sheccid, agarrando un par de bolsas de papas y unas galletas.
—También una botella, ¿no? —dijo Kenia, señalando a nuestras espaldas la estantería de bebidas.
Después de un breve debate, optamos por llevarnos una botella de licor que combinaríamos con jugos para compartirla entre todos, salimos de la tienda con las manos llenas y el ánimo a tope, guardamos las cosas en nuestras mochilas y ya listos nos fuimos al parque, para vivir lo que prometía ser una tarde inolvidable.
Al llegar al parque nos encontramos con el caos esperado, algunas familias con mantas, otros grupos de amigos, compañeros de la escuela y hasta algunos músicos callejeros. Fue difícil encontrar a los demás en medio de tanta gente, por lo que tuvimos que llamarlos por teléfono para poder encontrarlos. Ya cuando estuvimos reunimos con nuestros amigos, comenzamos a apresuramos a buscar un lugar en donde estar, ya que Fernanda y los demás no habían logrado encontrar un buen lugar.
—Por aquí hay sombra —señaló Asher, guiándonos hacia un rincón más tranquilo, bajo un gran árbol.
Nos instalamos rápidamente, extendiendo el mantel y sacando la comida, el ambiente era perfecto, el sol brillaba alto en el cielo, pero la sombra del árbol nos protegía del calor, ademas había una brisa ligera que hacía todo más agradable.
La conversación fluía de manera natural entre nosotros, estaba llena de risas y bromas internas que solo nosotros entendíamos, Fernanda siempre con sus comentarios sarcásticos mantenía a todos entretenidos, mientras que Oriol y Uziel intentaban acomodar lo que que compramos con poco éxito.
Finalmente el momento del eclipse llegó, el alboroto del parque se fue apagando poco a poco, como si todos estuvieran sincronizados con el fenómeno que comenzaba a desarrollarse en el cielo, nos pusimos los lentes especiales que habían comprado los demás cuando llegaron y Kenia sacó su celular para intentar capturar el evento.
—Esto es impresionante —dijo Fernanda con un tono evidente de emoción.
Los colores en el cielo comenzaron a cambiar, pasando de un azul claro a un anaranjado suave, hasta que parecía hacerse de noche, la temperatura bajó ligeramente y todo se sintió más calmado, como si el mundo estuviera reteniendo el aliento.
—Es raro cómo algo tan lejano puede sentirse tan cercano —comentó Uziel, rompiendo el silencio.
—Es como si el universo nos recordara lo pequeños que somos —agregó Sheccid, más seria de lo habitual.
Entre mordiscos de papas y pequeños tragos de licor, todos compartimos ese momento único, las risas y las bromas dieron paso a un silencio, mientras observábamos cómo la luna cubría el sol y el mundo se hacia en una penumbra momentánea. Cuando el eclipse terminó y la luz volvió a inundar el parque, el ambiente entre nosotros era diferente, más íntimo y tranquilo, nos quedamos un rato más, hablando y riéndonos de nuestras ocurrencias, pero para entonces el alcohol ya había empezado a hacer efecto.
Las risas eran más ruidosas, los chistes más atrevidos y todos estábamos en ese punto exacto entre el atrevimiento y la complicidad, que solo unos cuantos tragos podían traer consigo, me acomodé en el mantel junto a Kenia y fingiendo revisar mi celular, le hice una seña para que habláramos por mensaje, ella entendió al instante y sacó su teléfono.
Kenia —Qué paso?
—Me quiero besar a...
Kenia —A quien?
Kenia —A Mateo? jajaja
Kenia —Lo siento esa soy yo jaja.
—No...
—A U.
Kenia —¿A Uzi?
Kenia —de verdad?
Kenia —¡Wuuuuu!
Kenia —Yo creo q como ahorita ya anda tomando sí acepta.
—Jajaja, qué opinas me le lanzo después?
Kenia —¡Sí, sí!
—Okey
—Me da pena, cómo le hago???
Kenia —Que no te de pena, tu puedes.
Tuve que contener una carcajada al leer su respuesta, levanté la vista y vi a Uziel riendo de algo que Oriol le había dicho, su sonrisa era deslumbrante, y el alcohol en mi sistema hacía que esa chispa de nerviosismo que sentía en mi pecho se sintiera aún más intensa.
Unos minutos después, Kenia, Fernanda y yo nos levantamos para ir al baño mas cercano, el cual estaba cerca de la entrada del parque, el camino fue breve, pero suficiente para que las tres comenzáramos a platicar, al salir del baño se me ocurrió contarles.
—Esta bien les tengo que decir algo, pero no se rían —advertí, aunque sabía que era inútil.
—A ver, ¿qué pasa? —preguntó Fernanda con esa mirada cómplice que solo ella tenía.
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Editado: 01.10.2026