El sábado por la tarde, mientras intentaba concentrarme en mi lectura para la clase de literatura, mi celular vibró en el escritorio, al desbloquear la pantalla, me encontré con un mensaje de Kenia, el cual estaba acompañado de un enlace de Spotify.
Kenia —Me la mandó Mateo, ¿acaso me ama?, ¿me la dedica?, ¿me la tomo personal?, ¿qué debo de hacer? Jajaja
No pude evitar reírme, Kenia siempre tenía esa forma de dramatizar las cosas que hacía todo más entretenido, puse play a la canción y en cuanto los primeros acordes y la voz comenzaron a sonar, no pude evitar pensar que sí, probablemente había un significado de parte de Mateo hacia ella.
—Si te la mando es porque piensa en ti cuando la escucha —le respondí, dejándome llevar un poco por su entusiasmo.
Kenia —Entonces sí me ama, cada día me ilusiono más.
No pude evitar sonreír, era imposible no contagiarse de su emoción, pero al mismo tiempo algo en mí quería advertirle que no se adelantara demasiado.
—Tal vez, pero tampoco te hagas ideas tan rápido.
Kenia —Déjame subir más.
—No.
Kenia —Ya se que entre más alto, la caída va a doler más.
Suspiré y apoyé la frente en mi mano, sabía que tratar de bajarla de esa nube era una misión perdida, pero aun así lo intenté.
—Nooo, poncha ese globo antes de que suba más.
Kenia —Jajaja, no, pero guarda estos mensajes para que me digas "te lo dije"
—Okey —escribí, soltando una risa.
Pasé un buen rato mirando la conversación, escuchando todavía una y otra vez la canción que le había enviado, no era difícil imaginar por qué ella se sentía tan entusiasmada, ya que la letra no ayudaba mucho. Mientras pensaba en eso, algo me inquietó, no era solo la relación entre Kenia y Mateo lo que me tenía intrigada, sino que era la sensación de que yo también quería algo así, o mas bien extrañaba esa sensación, de algo que me hiciera sentir especial, como si alguien estuviera pensando en mí incluso en los momentos más inesperados.
Me recosté en mi cama, dejando que la música continuara en bucle, la voz melancólica del cantante parecía llenar mi habitación, envolviéndome en un tornado de pensamientos, en los cuales me pregunté si alguna vez alguien me había enviado una canción pensando en mí.
Hasta que recordé todas las canciones que alguna vez compartí con Alvaro, pero de pronto, en una parte de la canción mi mente vagó hacia Uziel, no era algo que pudiera controlar, recordé nuestras tardes en las que estábamos juntos y cómo me había sentido tan cómoda con él, como si pudiera ser completamente yo misma sin miedo a ser juzgada, ¿qué habría significado para él?, ¿era solo una tarde casual o él también lo sentía como algo más?
Sacudí la cabeza, tratando de despejar esas preguntas, ya que esto no era sobre mí, era sobre Kenia y Mateo... ¿o sí?, suspiré, sintiéndome atrapada entre la felicidad de mi amiga y mis propias emociones confusas. A los segundos Kenia me mandó otro mensaje.
Kenia —¿Sigues ahí? o ¿te quedaste reflexionando sobre mi futuro amoroso?
Sonreí y decidí dejar mis pensamientos a un lado por el momento.
—Aquí estoy, observando cómo te lanzas de cabeza.
Kenia —Es que la vida se vive al límite, amiga.
No pude evitar reírme, Kenia tenía razón en algo, ya que por lo que recordaba su vida nunca era aburrida.
Kenia —Por cierto no se te valla a olvidar que mañana vamos a ir al museo.
—Si me acuerdo, nos vemos mañana.
#4600 en Novela romántica
romace amor juvenil badboy, traicion atraccion secretos miedo amor, amigas con problemas
Editado: 01.10.2026