Max MacCarthey había aprendido a vivir en la oscuridad. Hasta que ella llegó para encender las luces.
Jamás imaginó que volvería a enamorarse, y mucho menos de la sirvienta de su propia casa. Después de todo, hacía tiempo que su corazón se había convertido en un cementerio de sentimientos, un lugar donde el amor había muerto y las esperanzas descansaban bajo tierra.
Hasta que sus ojos se cruzaron con los de Aiara Ferreira.
Y entonces, todo cambió.
Aquello que Max creía muerto y enterrado resurgió con una fuerza que ni siquiera él pudo controlar. De pronto, la vida dejó de parecerle una condena y sus días adquirieron un sentido que había olvidado. Porque Aiara estaba a su lado. Porque su sonrisa iluminaba sus sombras. Porque, sin ella, el mundo volvía a ser ese lugar frío y miserable del que tanto le había costado escapar.
Y esta vez, Max no estaba dispuesto a dejarla marchar.
—Sin ti, amor mío, la vida es una penumbra. Una agonía silenciosa que me consume por dentro. Pero llegaste tú y, de pronto, hasta mis heridas aprendieron a sanar. Te amo, Aiara. Y si alguna vez vuelvo a perderme en la oscuridad, que sea porque me he quedado sin ti.
Sin embargo, enamorarse de Max MacCarthey sería la parte fácil.
Aiara Ferreira sabía que fijar sus ojos en aquel hombre significaba meterse en un terreno peligroso. Él era su jefe, ella su sirvienta y, entre ambos, existía un mundo de diferencias que muchos estarían dispuestos a utilizar para separarlos.
Pero ningún obstáculo sería tan temible como la madre de Max.
Una mujer que considera a Aiara una vergüenza, una intrusa y, sobre todo, una amenaza para sus planes. Una auténtica bruja sin escoba ni poderes mágicos, pero con una lengua venenosa, una imaginación perversa y una capacidad extraordinaria para amargarle la existencia a cualquiera que se atreva a contrariarla.
¿Su objetivo? Destruir aquella relación antes de que se convierta en algo imposible de separar.
¿Su método? Cualquiera que le permita salirse con la suya.
—¡No permitiré que ese amor prospere! —sentencia, dispuesta a convertir la vida de Aiara en un infierno—. ¡Antes la hago desaparecer!
Pobre mujer. Todavía no sabe que, cuando un hombre como Max MacCarthey se enamora, ni las amenazas, ni las diferencias sociales ni una madre empeñada en arruinarlo todo podrán detenerlo fácilmente.
Porque Max encontró en Aiara el amor que creía perdido, y Aiara descubrirá que amar a Max podría costarle mucho más que el corazón.
Entre un amor capaz de devolverle la vida a un hombre, una mujer dispuesta a destruirlo todo y una suegra que merece un exorcismo urgente, solo hay una pregunta:
¿Podrá sobrevivir su amor a la mujer que preferiría verla muerta antes que feliz?
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Editado: 14.10.2026