La conversación que mantuvo con Alan lo dejó en una posición donde no podía opinar. Ser novios era convertirse en su confidente y apoyo emocional, pero el papel de mediador y resolutor de conflictos familiares era de un esposo reconocido por la ley; alguien que tuviera reconocimiento social y un rol definido de parte de la familia de su esposa. Alan escuchaba en silencio cómo la familia de Lily estaba peleándose como si fuera una competencia, sin pensar en cómo quedaba su imagen frente a sus hijos. Ella no pidió su ayuda para resolver el conflicto, no dio excusas para su comportamiento durante el viaje que esperaban y dejó claro que si él se cansaba de ella, lo aceptaría.
Alan no se daría por vencido. Quería ser un pilar para Lily. Saber que ella lidiaba con todo en paz y en silencio dejaba claro que quería resolver todo antes de que fuera un problema mayor. De mujer tímida no tenía nada.
Aun así, el silencio entre ambos se convirtió en una larga reflexión. El debut de Lily como cantante pasó de noche para ella y su familia. Ella poco se interesó en su posición dentro de las listas musicales; el señor Dávalos estaba al tanto de todo, pero si ella no lo mencionaba, él no tendría por qué hacerlo. Ray la felicitó por la canción tan dulce que interpretó y mencionó de pasada que tenía buenos comentarios sobre su trabajo.
La llamaron de su agencia para darle un largo informe de su debut y calendario de trabajo. Ella puso atención en cada palabra, pero quería enfocarse en su examen de ingreso a la universidad, así que parecía que no importaba mucho lo que pasaba a su alrededor. Tenía en mente que un horario se debía cumplir de cualquier manera. Querer resolver todo sola le estaba pasando factura.
Algunos días después, en medio de un ensayo, Angel la notó distraída. Su compositor principal estaba evaluando la práctica del día antes de comenzar a grabar un EP de covers. La voz de Lily era suave para su oído, pero cuando vio la lista de canciones que debían seleccionar se quejó por no escoger nada original, incluido su trabajo. No dejó que sus quejas se sobrepusieran a su trabajo, pero aun así, su mal humor se notaba desde lejos.
—Lily, estás distraída —señaló uno de los hombres de la cabina—. Descanso de quince minutos.
Ella, en realidad, no sabía qué estaba mal y, al no tener comentarios sobre su interpretación, pensó que había sido buena, pero que su ánimo no tenía relación con lo que cantaba.
—Oye, ¿estás bien? No quiero que mis canciones sean interpretadas sin alma —comentó Ángel de manera cortante, levantando las cejas de todos los presentes.
—Estoy bien, necesito hacer una llamada —respondió y salió al pasillo.
Había dado muchas excusas para no contactarlo o para contactarlo poco; aun así, Alan trataba de llevarse bien con ella aunque lo hubiera dejado fuera de todo. Y no era su culpa: toda su vida había sido de resolver problemas sola, así que sola debía actuar. Su comportamiento no significaba que no lo extrañara y tampoco dejaría que eso interfiriera en su trabajo. Odiaba el hecho de que los pensamientos más simples eran confusos y de cualquier manera, estaba lista para lo que fuera a pasar.
No, la verdad es que romper por ese motivo, no era una solución.
Su teléfono vibró, ella se sobresaltó y lo dejó caer.
—Ay, no —miró la pantalla rota—. Necesito un nuevo teléfono.
Regresó y se disculpó con todos; tenía que irse de inmediato. Tomó sus cosas y, al salir, se encontró cara a cara con su compositor.
—¿A dónde crees que vas? —la regañó.
—Tengo asuntos que atender y pedí que el ensayo terminara antes.
—¿Te crees la gran cosa porque tu canción está dentro del top ten de las listas globales? Así que no eras diferente.
—¿A qué te refieres? —preguntó. olvidando que tenía que irse pronto.
—Eres ese tipo de cantante que quiere dinero rápido y, después de un solo éxito, piensa que todos estarán a la merced de sus caprichos —se quejó.
—Es cierto. Y mi capricho en este momento es irme.
—No deberías echar a perder tu vida por un hombre.
—¿Un hombre? Ja... pues este hombre es quien me dio una mejor vida. Ángel, lamento que tengas el mismo nombre que él; a ti solo te hacen falta los cuernos y la cola, maldito demonio.
Salió casi corriendo del edificio.
Al menos durante una semana estuvo ausente. Ángel estaba mirando por la ventana de la sala de descanso, esperando verla regresar. No sabía si su actitud haría que ella lo despidiera. Habló de más al no considerar que su repentina salida pudo deberse a una emergencia.
Por otro lado, Lily estaba en la sala de su vieja casa. Sami y Ellie estaban empacando sus últimas maletas.
—Hermana, ¿nos llevarás allí?
—Lo siento, pero no. El abuelo las recogerá en la central de autobuses. Viajarán con Mike.
Sami miró de nuevo su habitación. Allí había crecido toda su vida. Un cambio tan repentino ni siquiera le hizo pensar en que estaban actuando de manera correcta.
—¿Veremos a mamá?
—Aún no —trató de sonar lo más tranquila posible, pero ella tenía esa misma duda.
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Editado: 02.11.2026