Amor&ciencias: entre átomos y estrellas

Capítulo 8

_"Desenlace"

ERICK JONES:

Sacudí la ceniza del cigarro en el cenicero y me levanté de mi asiento. Solo me limité a mirarla con rabia. Ahora tenía ganas de mandarla a retirarse de la vida yo mismo.

Después de mi madre. Nunca nadie en mi maldita vida había vuelto a llamarme así, drogadicto. Detestaba ese término más que ningún otro, podrían llamarme arrogante, egocéntrico o asesino, pero no de esa manera.

_Vuelve a repetir esa frase y le demuestro que ser un drogadicto es el menor defecto que tengo.

Todos los presentes seguían sumergidos en un incómodo momento. Adela destilaba enojo a través de su mirada. Sin embargo, se quedó callada ante mi respuesta. Por lo que continué hablando:

_Cada año es lo mismo, intenta despedirme pero no puede-arrugué mis cejas y golpeé el escritorio con mi puño-¿Tanto le cuesta admitir que soy el mejor en lo que hago?

_Estoy segura que Lina hoy estará de acuerdo con echarte de aquí. ¡Tú pésima actitud y comportamiento son insoportables!

_Soy consciente de que mi actitud es insoportable, que no le agrado a las personas. Pero también soy consciente de que me importa una mierda.

Adela buscó la aprobación de Lina,queriendo ejercer presión sobre ella. No obstante, la pelirroja evitó a la señora al estar mirándome a mí. Recorrí los rostros de mis compañeros uno por uno. Arthur estaba cabizbajo, jugando nervioso con un bolígrafo. Rose permanecía cruzada de brazos, frotando el puente de su nariz. Stella tenía sus oscuros ojos sobre mí, cuando nuestras miradas se encontraron, noté en la suya una chispa de culpabilidad.

Por último miré a Julián. El cual tenía la mirada perdida en el trasero de la cobriza...¡Será hijo de...!¿Cómo puede estar así en estos momentos?
¿No se da cuenta qué su amigo está apunto de ser despedido?

Ni modo, ninguno de los dos tiene caso.

_Y bien, Lina. ¿Qué le dirás a la señora ministra?-inquirí alzando una ceja, manteniendo el semblante serio-

Lina suspiró frustrada y me miró exasperada, añadiendo:

_¿Hasta cuándo seguirás creyendo que te puedes comer el mundo entero?

_Hasta que me demuestren lo contrario-encogí mis hombros restándole importancia, de manera arrogante-

_Jones, por favor retírate en estos instantes-señaló la puerta con tristeza, cerrando sus ojos para evitar mirarme-

Apreté mi mandíbula. No me esperaba esas palabras. Tomé mi portafolios y salí del Departamento dándole un fuerte tirón a la puerta.

A ella no podía rechistarle tal petición, pero eso no cambia el hecho de que no soportara recibir órdenes de otros. Nací para ser jefe, no una escoria de empleado.

JULIÁN VILLINS:

Salí de mi dimensión paralela a esta cuando dieron un fuerte puertazo, cosa que, solo era hábito de Jones.

Aunque en realidad, no estaba en ninguna dimensión. O tal vez sí. No sé solo estaba pensando y observando a la única mujer que de verdad quisiera tocar. Tantas mujeres a mi antojo, a mi alcance y es la prohibida a la que deseo.¿Prohibida? No, simplemente no quiero que sea solo sexo con ella. No quiero cagarla con Lina.

El timbre del recreo sonó, llamando la atención de todos. Adela se acercó a Rose, pidiéndole que fueran a la cafetería. La puerta se volvió a cerrar. Quedándonos Arthur, Stella, Lina y yo.

Arthur dejó de jugar con el bolígrafo y levantó su cabeza dirigiendo la mirada hacia Lina. Hizo el intento de hablar, cuando Stella lo interrumpió.

_Lina, no estás pensando en despedir a Erick,¿o sí? Sé que estuvo mal que yo interrumpiera su clase, de lo contrario lo hubiese hecho perfecto-hizo una pausa- porque Erick a pesar de su carácter, da clases de una manera que te hace entender y que todo sea sencillo-finalizó encogiendo sus hombros, con culpabilidad-

Lina le dedicó una mirada de sorpresa, quedándose callada unos minutos. Esas palabras fueron verdaderas, pero ninguno de nosotros esperaba que salieran de la boca de Stella. Al fin y al cabo apenas ella y Erick se soportan.

Aunque creo que no es así, no importa que Jones lo niegue, yo sé que le atrae.

_Vaya Stella, no pensé que tú serías la que sacara la cara por él-observó Arthur, con sorpresa-

_Es mi compañero después de todo-la mujer tomó una postura recta y le dedicó una mirada segura a Lina- y si a él lo despides, tendrás que despedirme también

Joder Erick, lo que te estás perdiendo.
La linda Stella arriesgando su trabajo por ti.

_Exacto, nos tendrás que despedir a todos porque de este claustro no se irá nadie-añadí, conectando mi mirada con aquel verde esmeralda que me hacía delirar-

Lina suspiró y sonrío ampliamente.

_Sabía que después de todo lo iban a apoyar. No despediré a Erick, primero muerta antes que echar a alguno de ustedes a la calle.

Stella se abalanzó sobre ella. Abrazándola con fuerza. De sus labios salió un suspiro de alivio como si se hubiese quitado un peso de encima.

_Exacto. Somos una familia y una familia nunca volverá a estar completa si falta un integrante-añadió Arthur-

_¡Abrazo grupal!-exclamé-

Arthur abrazó a las chicas por la parte de Stella dejándome vía libre a Lina. Rodeé su espalda con mi brazo derecho, deslizándolo suavemente hasta su pequeña cintura. Me acerqué tanto a ella a tal punto de sentir su fragancia a fresas.

La pelirroja se percató de mi atrevimiento. Ladeó su cabeza para mirarme y me dedicó una mirada de confusión. Cargada de nervios. Tomó mi mano con discreción y la apartó.

¿Escuchan el sonido de algo quebrarse? Bueno, no se alarmen. Ese es mi corazón.

Me aparté de ellos y dirigí mis pasos hacia la salida. Antes de cruzar el umbral de la puerta, les hablé:

_Buscaré a Erick, es mi deber como mejor amigo.

Salí del Departamento yendo en dirección hacia la azotea. Tomé el elevador hata el último piso. Al final del pasillo visualicé el balcón y junto a este, una escalera que daba hacia una puerta metálica.



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Editado: 04.11.2026

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