Amor&ciencias: entre átomos y estrellas

Capítulo 34

_"Orígenes y Raíces".

2 de junio.

STELLA SPENCER:

_¡No me lo puedo creer! Lo encontré...-le susurré a Erick, mientras veía por el telescopio-

Llevábamos madrugadas enteras haciendo investigaciones hasta llegar al cansancio. Noches completas sin dormir para finalmente dar en el clavo. Para descubrir lo que realmente había cerca de la constelación de la Osa menor, al amanecer.

_¿Qué es?¿Una estrella?-preguntó con curiosidad, y sentí como se acercaba lentamente-

Observé fijamente desde el ocular del telescopio, una nube de gases y polvo que se extendía ante mis ojos como un lienzo cósmico bañado en tonos intensos y vibrantes. Algunas regiones brillaban con un azul profundo, causado por el gas de hidrógeno ionizado que resplandecía al recibir la energía de estrellas jóvenes y calientes.

Podía discernir pequeñas estrellas recién nacidas, titilando débilmente en el corazón de aquella nube. Entre los filamentos luminosos, se distinguían zonas de color turquesa más suaves, donde el polvo interestelar absorbía la luz.

_¡No, no...es!-grité emocionada, apenas podía decirlo a causa del impacto sorpresivo que había tenido en mí-¡Una nebulosa!

Comencé a dar pequeños saltos de felicidad en mi lugar, mientras él me observaba con el orgullo explícito en sus facciones. Inevitablemente me lancé a sus brazos, dándole un fuerte abrazo.

_Gracias.

_¿Por qué? Si tú fuiste la que encontró la nebulosa-respondió, confundido-

_Pero sin el telescopio no hubiera sido posible. Y tú me lo regalaste-añadí, apoyando mi cabeza en su pecho-

Sus latidos eran suaves, calmados.

De su garganta brotó una leve risa, tan breve que apenas pude escucharla. Acarició con suavidad mi cabello el cual estaba recogido en una horquilla.

_Tu abuelo estaría orgulloso-mencionó-

_Lo sé, y ganaré ese evento con este descubrimiento-afirmé con seguridad y por un momento me percaté de que había sonado como Erick-

_Esa es la actitud, lunática-asintió sonriendo con arrogancia-

Los rayos del sol comenzaban a salir con más fuerza, incidiendo sobre los cristiales de las ventanas. Salimos del laboratorio para bajar hacia el departamento, donde seguramente debía haber llegado alguien más.

Mientras caminábamos por el pasillo central, nos encontramos con Lina, la cual estaba finalizando una llamada telefónica.

_Sí, muchas gracias por informarlo, allí estaremos de todos modos-habló con amabilidad, dedicándonos una sonrisa-

_Buenos días con alegría- la saludé, enérgica-

_Buenos días, alguien parece estar de buen humor hoy-me devolvió el saludo- Haber si se contagia-expresó burlona, mirando de reojo a Erick el cual permanecía de brazos cruzados-

_Tengo dos opciones: despertar temprano o despertar de buen humor, las dos no puedo-el pelinegro contestó, devolviendo la burla-

_Bueno, tal vez tenga una noticia que te alegre la mañana-mencionó mi amiga, guiñándole un ojo-

_¿Julián va en tu lugar?-se burló y Lina le miró indignada-

_¡Oye eso fue un golpe bajo!-protestó la susodicha mientras yo reía levemente- No, es que el evento ha sido cambiado de país.

_¿Qué?¿Acaso eso es posible?-pregunté con asombro-

_Es posible, siempre y cuando sea cambiado con antelación-afirmó-

_Ya, pero,¿Por qué me alegraría esa noticia?-siguió Erick, imperturbable-

_Pues porque ahora será en Italia.

Al escuchar esas palabras no pude quedar más que emocionada. Amaba la comida italiana, sus ciudades llenas de historias, los diversos paisajes y la arquitectura monumental que poseía. Amaba todo lo que fuese oriundo de Italia; principalmente a Erick Jones.

Reí entre dientes ante mis absurdos pensamientos, sin embargo, mi sonrisa se desvaneció cuando observé al susodicho. Notablemente su rostro estaba ensombrecido, su cuerpo estaba tenso; rígido. Al parecer no le había agradado la noticia.

_¿Entonces?¿Qué me dices?-presionó Lina, sin haberse dado cuenta de su expresión-

Carraspeó su garganta, notándose incómodo.

_Se il brodo non ti piace, ne ricevi tre tazze.-respondió, en un suspiro de frustración-

"Al que no le gusta el caldo, le dan tres tazas."

ERICK JONES:

19 de junio.

En la mañana del día antes del evento, nos encontrábamos en el aeropuerto de New York, rumbo a Italia en el primer vuelo de la mañana.

La noticia me había caído como un balde de agua fría, como un puñetazo en seco directo al estómago. Por supuesto que amaba mi tierra natal, pero no estaba dispuesto a correr los riesgos que significaba volver a mi hogar.

¿Hogar? Nunca podría llamarse así.

De momento, sentí una mano colocarse en mi hombro izquierdo; la cual me sacó abruptamente de mis pensamientos.

_Cuídalas mucho, ya sabes que les falta un tornillo a cada una-me susurró Julián, con diversión-

_Lo sé amigo, no era necesario decirlo-respondí de igual modo-

Julián, Arthur, Violeta, Rose y John nos habían acompañado al aeropuerto para despedirse de nosotros. El matemático y yo hablábamos apartados de los demás.

_Te encargo a Schrödinger, recuerda que come tres o más veces al día, no lo molestes en sus siestas y debes cambiarle el arenero cuando haga sus necesidades-le expliqué, sonando excesivamente severo-

_Entendido, aunque no sé si tenga problemas con Happy.

_¿Happy, te refieres al golden?

_Sí, Schrödinger es muy...-intentó hablar, mas lo interrumpí-

_Cuidado con lo que dices sobre mi hijo-le apunté con mi dedo índice, mirándolo fulminante

Julián me observó boquiabierto, con indignación.

_Tratas a ese gato mejor que a mí-se quejó-

_Pues claro, que no te sorprenda.

El matemático dejó su indignación a un lado, no teniendo más remedio que reír a carcajadas. Le observé alzando una ceja y ambos nos quedamos en silencio un breve tiempo.



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Editado: 04.11.2026

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