Amor&ciencias: entre átomos y estrellas

Capítulo 47

_"Tregua frágil".

ERICK JONES:

El teléfono vibraba debajo de mi almohada con insistencia. Decidí ignorarlo por un tiempo hasta que abrí mis párpados con pesar, observando que era una llamada entrante de Massimo.

Mierda.

Eran las seis y media. Casi siete. Casi amanecía.

¿No podía llamar en otro horario?

Me levanté de la cama con cuidado de no despertar a Stella, recogí la cajetilla de cigarros y el mechero para fumar. Caminé descalzo hacia la terraza, encendiendo la luz para tomar asiento.

Después de haberme dado el lujo de tardar. Respondí.

_Siento mucho haber interrumpido tu sueño.

Se burló a través de la línea.

_Pues para que sepas, no te perdono. Pudiste ver llamado dentro de ocho horas-gruñí, poniéndome de malhumor con tan solo haber intercambiado una frase-

_Hemos quedado con los alemanes en Canadá dentro de una semana, no se si te dé tiempo viajar de Estados Unidos hasta allí.

_No estoy en New York y tampoco puedo viajar hasta allá, es muy lejos. Busquen un punto medio para que no sea favorable para ninguno-le respondí de manera hostil mientras encendía un cigarro-

_El objetivo de los alemanes es llegar a un acuerdo, bajo sus condiciones. Las cuales no son favorables para nosotros, por eso queremos hacerles un ataque sorpresa, ya que ellos han saboteado varios de nuestros negocios. Hemos perdido muchas ganancias, por eso necesitamos extinguir a cualquiera que se interponga en nuestros planes.

_¿Cuánta probabilidad hay de qué eso funcione? No sabes si ellos planean lo mismo. Es muy arriesgado, empeoraría las cosas-respondí en desacuerdo con su plan 'maestro'-

_Ahí es donde entras tú. Ninguno te conoce o te ha visto, eres una pieza clave en este rompecabezas. Puedes inflirtrarte fácilmente y matar a unos cuantos como en los viejos tiempos.

_Ya sabes bajo que términos acepto trabajar contigo así que no me hagas recordarlos. No voy a faltar a mi palabra, como tú acostumbras hacer-agregué con demasiada antipatía en mi voz-

_Que aburrido te has vuelto, espero y no sea así en el sexo porque sino tu esposa se cansará de ti-comentó con burla-

Juro que si lo tuviera delante le hubiera roto un diente con mis puños.

_Cierra la puta boca, ya estás mezclando cosas que ni siquiera viene al tema. Además,¿Cómo sabes eso?-le di una calada al cigarro-

_¿Qué?¿Qué te casaste? Las noticias corren rápido, ya sabes. También sé que tengo una nieta, la cual no me has presentado.

_Ni lo haré, ella no es una de ustedes-me negó rotundamente, no estaba tan loco como para dejarlo acercarse a mi hija-

_Eso no quita el hecho de que tenga sangre Montenneri fluyendo por sus venas. Y me impresiona bastante, es la primera mujer en el legado de los Montenneri.

_A mi también me impresionó ese hecho. Pero no sabes cuanto me alegró que así fuera, se libró de una maldición-admití en un tono orgulloso-

_De igual modo insisto, quiero conocer a mi linda nieta.

_No lo harás. Y créeme que será mejor para tu vida si no me haces enojar de nuevo. Ciao-le lancé una amenaza bastante directa y colgué tras despedirme en italiano-

Suspiré con frustración, aplastando con rabia la colilla del cigarro. Tenía ganas de estampar mis puños contra la pared, golpear la cara de alguien hasta que quedara deforme, hasta que mis nudillos...

_¿Con quién hablabas?

La voz de Stella llegó a mis oídos.

Ay mierda.

Casi, pero casi palidezco tras verla parada en el umbral, con una mirada fulminante.

No se escuchaba para nada somnolienta.

Y por su pregunta. Parecía haber escuchado una parte. O quizás todo.

_Con mi padre. Con Massimo-espeté sin rodeos-

No tenía caso ocutárselo. Ya lo sabía todo o al menos, casi todo.

Sus ojos se agrandaron ante la sorpresa.

_¿Qué quería de ti?¿Desde cuándo mantienen el contacto?¿Y por qué razón me lo has estado ocultando? Habíamos quedado en que no tendríamos más secretos-la avalancha de preguntas y decepción no tardó en caerme encima-

_Stella-la llamé con seriedad, para intentar calmarla-Créeme que preferirías no saber nada, cuando fuimos al evento del Solsticio en Italia, él y yo llegamos a un acuerdo, yo seguiría en la organización cinco años más bajo la condición de no asesinar a nadie. He estado al tanto de todo lo que ocurre en Roma, pero ayer fue cuando contactó conmigo-le expliqué, caminando hacia ella-

Stella me miró con decepción y caminó dos pasos hacia atrás mientras negaba con su cabeza. Estaba evitando mi cercanía.

_¿Por qué?¡¿Por qué rayos aceptaste ese acuerdo?!¡Ese hombre es muy peligroso, contactó conmigo sin conocerme y quien sabe con qué objetivos!¡Imagina si... ahora le sucede algo a Aurora mientras estamos aquí!-su enojó explotó en mi cara como una bomba nuclear pero su voz se quebró, dándole paso al llanto-

Algo dentro de mí se rompía cada vez que la veía llorar. Algo en mi pecho se oprimía, se contraía. Era como si me sacaran el corazón con las manos.

_¡Acepté por ti!¡Porque no quiero perderte, Stella!¡Si no aceptba setenciaba tu muerte y mi vida a condena!-le alcé la voz con desesperación, tomando su cara entre mis manos para que me mirara-

Sus sollozos llegaron a mis oídos y sus lágrimas humedecían mis manos al caer por sus mejillas. Acunaba su rostro en mis manos, sin intenciones de hacerle daño.

Nuestras miradas se mantuvieron conectadas bajo la luz del amanecer, el cielo oscuro tras mi espalda comenzaba a aclararse. Ella guardó silencio, suspirando profundo para controlar sus emociones.

_Por eso...por eso dijiste que era tu debilidad,¿verdad?-cuestionó al cabo de unos segundos-

_Sé de lo que es capaz Massimo, todo lo que sé él me lo enseñó. Por eso sé que es capaz de cualquier cosa con tal de obtener lo que quiere y sobre todo, salir ganando-le respondí con el desprecio marcado en mi voz-



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Editado: 04.11.2026

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