_"Welcome to Las Vegas".
3 de julio.
STELLA SPENCER:
Llegamos a Las Vegas con la emoción a flor de piel, listas para celebrar la despedida de soltera de Lina. Las calles de la ciudad nocturna nos recibió con un espectáculo de luces de neón, el aire que se respiraba era limpio a pesar de tanta urbanización.
_¡Me encanta que llevemos puesto todo lo que hemos comprado esta mañana!-chilló Violeta con emoción-
_Habla por ti, yo parezco una ballena con este vestido azul-me quejé, un poco frustrada-
_Stella no digas esas cosas, siempre luces hermosa-me animó Lina con su sonrisa- recuerda que hemos venido a pasarla bien.
__Todas estamos irresistiblemente sexys-bromeó Violeta, guiñándome un ojo- Te quiero segura de ti misma.
Reí levemente, negando con mi cabeza.
_Sois las mejores del mundo-susurré dándoles un pequeño abrazo-
☆
Nuestra primera parada fue el casino. Entramos riendo, cautivando las miradas de los presentes al encontrarnos envueltas en un aire misterioso y seductor. La música suave y las luces nos envolvían mientras avanzábamos, listas para probar suerte.
Violeta dejaba sin recoger su melena dorada y su mirada se notaba más seductora de lo normal. Llevaba un vestido ajustado a sus caderas de color lila, el cual traía traía un escote bastante revelador que podía provocarle un infarto a cualquier espectador.
Lina, lucía un vestido esmeralda que hacía contraste con su piel pálida y resaltaba sus ojos felinos. Sus cortos cabellos color fuego estaban ondulados, luciendo mucho mejor a como eran originalmente.
Y por último, mi vestido celeste parecía brillar bajo las luces del casino y hacía resaltar la figura que aún no había perdido a pesar del embarazo. Dejaba caer con libertad mis cabellos oscuros por la espalda, debido a que aún estaban húmedos.
Cada una poseía un encanto distinto, y ninguna paraba de atraer miradas.
Nos dispersamos para apostar en un juego distinto. Por mi parte decidí probar suerte en la ruleta, el cual era un juego al azar que me llamaba mucho la atención. Mirar las luces girar era muy adictivo.
Violeta era la única mujer que se encontraba jugando billar y para mi sorpresa era jodidamente buena. Todos los hombres a su alrededor babeaban por ella y como no, si era la personificación de la Diosa Afrodita.
Lina se encontraba apostando en el póker, al parecer tenía buena mano.
Cada ficha que ponía era multiplicada y siempre que mostraba sus cartas sonreía victoriosa. Era una maldita maestra de del engaño.
Mientras tanto, yo había conseguido acabar mi paciencia en esta ruleta del demonio, al parecer mi suerte no estuvo a la altura; cada número parecía burlarse de mí. Cuando la pelirroja terminó de jugar se acercó a donde estaba, sonriendo alegremente.
_¿Cómo va esa suerte?-preguntó con diversión-
_Del carajo-suspiré, agotada de tanto perder-
_Tranquila, la noche es joven-me guiñó un ojo, poniendo sus manos en mis hombros-prueba suerte en otra cosa.
Intentó animarme con su sonrisa pícara.
_¿Por ejemplo?
_Jugando en las máquinas de peluches-se burló, estallando en risas-
Al parecer solo había conseguido hacer reír a mi amiga con mis expresiones de frustración y mi mala suerte.
Lina decidió probar y jugar, giros después desistió de la idea de ganar el número la bolita tras no alcanzar grandes resultados; igual que yo.
_Vaya mierda de juego o vaya mierda de suerte la que tenemos-susurró, puesto que también estaba frustrada-
A la distancia, observé como Viol se acercaba a nosotras con una sonrisa de triunfo pintada en su rostro. La cual se desvaneció al notar nuestras caras largas.
_Uy, el ambiente aquí está un poco tenso,¿Qué pasa con esas caras?-inquirió, alzando una de sus cejas-
_Vámonos de aquí porque creo que si seguimos jugando en la ruleta, saldremos en bancarrota-sugerió Lina, resignada-
Reí levemente a carcajadas. Apoyando su comentario.
_Naaa,no debe ser tan malo-Viol le restó importancia, intentándolo ella esta vez-
Lina y yo la observamos con atención, prácticamente había apostado un número por impulso. La ruleta giró con rapidez, una y otra vez, causándonos ansiedad.
Hasta que, para nuestra incredulidad, ¡Ganó! La bola cayó justo en su número, y nuestros gritos de alegría no se hicieron esperar. En ese momento, todos los ojos se posaron en nosotras con curiosidad, no podíamos parar de reír, incrédulas y felices.
_¡¿Estás de broma?!¡Pero si has apostado casi con los ojos cerrados!-le grité, alegremente mientras Lina y yo la abrazábamos-
_¡Eres nuestro trébol de cuatro hojas!-añadió Lina de igual forma, besando su coronilla-
ERICK JONES:
Las luces de la discoteca y los efectos del alcohol comenzaban a marearme. La música resonaba en mis oídos mientras observaba como en la pista, un grupo de mujeres bailaba mirando con descaro hacia nuestra dirección.
_Abiertamente me están tentando-susurró John, levantando su vaso, brindando por ellas-
_Ve a bailar con ellas, amigo-le sugirió Arthur y John se encogió de hombros-
_Oye, recuerda, es sencillo: vas, bailas en el medio de las dos, dejas que se te peguen y tu aprovechas la situación- indicó Julián, hablando con su lengua enredada-
_¿Y si vienes conmigo?-le preguntó John-
_No gracias-susurró el matemático- pensarán que soy gay, y no quiero que eso pase.
Le di otro sorbo a mi trago, desviando mi atención de la conversación y observé el chat de Stella. No me había escrito desde las ocho de las noche y ya eran casi las diez.
Ninguno sabía a dónde habían ido a pasar la despedida y ellas tampoco sabían nada relacionado a la nuestra.
Erick:
Muy buena la despedida de Lina,¿no?11:26p.m