_"Los dos solos,juntos en Santorini".
7 de abril.
Santorini. Grecia.
STELLA SPENCER:
Erick no perdió tiempo a la hora de reservar el viaje de la Luna de miel. De California viajamos directamente a Santorini, por lo menos pudimos despedirnos de todos antes de irnos.
En mi pecho se acentuaba un dolor al saber que estaría lejos de Aurora por unos días. Ella y Schrödinger se quedarían en New York bajo el cuidado de la familia de Erick.
Al bajar de el avión, el clima se sentía demasiado cálido y veraniego en comparación al de mi ciudad. En cierta forma me emocionaba, puesto que quería volver a sentir el olor a protector solar en mi piel, usar trajes de baño, comer helados y ducharme después de estar todo el día en la playa. Santorini era una isla volcánica en el mar Egeo a la cual le había echado el ojo desde hacía mucho tiempo, por lo cual iba a disfrutar al máximo de nuestra estancia en ella.
_¿Anteriormente habías venido por aquí?-le pregunté después de acomodarnos en el asiento trasero de un taxi-
_No, por lo que voy estar tan perdido como tú y eso me parece un grave problema-confesó mientras se quitaba los lentes para acariciar el puente de su nariz-
_Una aventura es más divertida si huele a peligro,¿no?-le provoqué con una sonrisa, haciendo el máximo esfuerzo por no reírme puesto que la frase era de una canción de Romeo Santos-
_Por lo visto a ti te encanta el peligro-añadió con toque ambiguo, dedicándome una mirada lasciva-
☆
A penas entré en nuestra suite no pude evitar quedarme maravillada, era una habitación con paredes blancas, decorada con detalles en madera y textiles en tonos cálidos. Grandes ventanas de cristal y una cálida iluminación. Encima de la cama y por toda la habitación habían pétalos rojos esparcidos junto a velas aromáticas que creaban un ambiente romántico.
Observé a Erick con sorpresa, pensando que había sido obra suya. Sin embargo, me dedicó una simple negación con su cabeza.
_Esta vez no fui yo, tal vez es para darnos la bienvenida-comentó mientras cerraba la puerta tras su espalda-
_También han dejado vino tinto-señalé la botella que había encima de la cama-
_Que hospitalidad.
Dirigí mis pasos hacia una puerta de madera azul y al cruzar tras esta casi ahogo un grito de la emoción.
_¡Tenemos un jacuzzi en la terraza!-chillé con sorpresa y al instante Erick apareció tras mi espalda-
Se trataba de una terraza privada con un jacuzzi al aire libre, donde se podía ver el mar desde unas estupendas vistas panorámicas.
_Ya me imagino las cosas que haremos en este jacuzzi-susurró cerca de mi cuello, atrapando mi cuerpo de espaldas contra el suyo-
_Erick...
Le llamé con un tono de advertencia, sintiendo mis mejillas arder y no precisamente por el sol.
_¿Qué? Es nuestra luna de miel. Hay que disfrutarla al máximo-se defendió mientras reposaba su cabeza en mi hombro-
_Al parecer término "miel" es lo quieres exprimir al máximo-me burlé rodando mis ojos-
En un abrir y cerrar de ojos volteó mi cuerpo para quedar frente a frente. Dándome de lleno con su mirada, la cual ya estaba oscurecida a causa de la lujuria. Erick ladeo su cabeza, intercambiando mira entre mis labios y mis ojos con una sonrisa retorcida dibujada en su rostro. Tal vez estaba imaginando las mil maneras de cómo disfrutar al máximo la luna de miel.
_Ese es el punto de todo esto, lunática.
Mierda.
Cómo amo a este irresistible hombre.
Ahora mismo sentía mis labios y mi garganta seca, más seca que nunca. Tal vez era idea mía, pero el ambiente había cambiado drásticamente y ahora sentía más calor que antes. Todo el calor de mi cuerpo se había concentrado en dos punto: en mi vientre y en mis mejillas.
_Me parece un buen punto, entonces.
Mi voz llegó a mis oídos, lo cual me sorprendió puesto que acababa de decir algo coherente a pesar de tener mis nervios a flor de piel.
_De igual modo no me importaba si estabas en contra, estaba dispuesto a convencerte-susurró a la par que apartaba mi cabello del hombro-
¿Por qué razón me sentía cómo una adolescente enamorada coqueteando con el chico que le gusta?
Suspiré profundo,ya que anteriormente había olvidado de cómo respirar con normalidad. Mis fosas nasales y pulmones se llenaron con su aroma, ese que tanto me gustaba y me enloquecía.
_Ahora me da curiosidad saber qué tan dispuesto estabas a convencerme-añadí, cruzándome de brazos-
_Ni siquiera te lo imaginas-negó con su cabeza y me hizo a un lado para salir a la terraza-
Al dejarme allí sola fue como si le hubiera arrojado un cubo de agua fría a una fogata para apagarla. Caminé hacia mi maleta para abrirla y cambiarme, quería ir a la playa.
Entre tantos trajes de baño que elegí, opté por uno rojo que era en dos piezas. Entré al baño para probar como me quedaba y al mirarme en el espejo sentí como me caía encima una avalancha de dudas.
Observé el reflejo de una mujer castaña de piernas largas y ojos marrones. El color rojo hacía resaltar mi piel, sin embargo, noté las estrías en mi vientre y en la espalda baja a causa del embarazo. Además de las cicatrices que dejó la cesárea. Mi cuerpo había cambiado mucho después del embarazo, el cambio brusco de peso fue lo que me destruyó.
Pasé mis manos por mi vientre, palpando las cicatrices dejadas por la operación. El reflejo se nubló a causa de mis lágrimas y la ilusión de usar el traje de baño de dos piezas se destruyó.
Evité volver a mirarme y salí casi a trompicones, parándome en seco cuando choqué con el pecho de Erick. Retrocedí dos pasos y cuando levanté mi mirada, él se encontraba analizando mi cuerpo de pies a cabeza con las manos en los bolsillos.
_Me encanta como te queda el rojo-comentó, casi con una sonrisa-