_"La calma antes de la tormenta".
8 de noviembre, por la tarde.
FÉLIX DAURELLA:
Después de aquella noche en la que fui golpeado sin razón, a la mañana siguiente me encontraron inconsciente en un sucio callejón. Por lo que fui tratado rápidamente en el hospital más cercano. Al no ser lesiones tan graves, solo hematomas y una pequeña cortada; decidieron darme de alta al cabo de dos días.
Sin embargo, no tenía tiempo que perder puesto que debía espiar a Stella cuanto antes, cada paso que daba, cada lugar que visitaba y cada segundo de su día a día.
Para ser sincero, no había descubierto nada fuera de lo normal. Mantenía buena relación con sus vecinos y todas las mañanas salía temprano a trabajar, a veces en las tardes visitaba sola o con sus amigas una anticuada cafetería de gatos.
Hoy había ido sola a ese lugar. Se encontraba pensativa mientras leía y tomaba su habitual taza de café cuando la interrumpió un hombre castaño vestido de médico, por la expresión de Stella no parecía que lo estuviera esperando.
Ellos hablaron con fluidez, como si ya se conocieran. La conversación no era romántica, al contrario, ella parecía estar desahogando sus sentimientos debido a la manera en la que él la miraba y la consolaba.
Minutos después se despidieron tomando direcciones contrarias, ella se adentró en un taxi y el hombre siguió caminando. Seguí con cautela el taxi que Stella había abordado, el cual la dejó directamente en la entrada de su edificio.
_Esto no está funcionando, su vida es tan aburrida y ya me está cansando-protesté a través del teléfono, mirando como su silueta se perdía al entrar-
_No te desesperes, recuerda que esta fue idea tuya-me contestó Laura, a modo de regaño-
_Lo sé, lo sé, pero al final del día no sé en qué estaba pensando cuando creí que Stella sería capaz de engañarme. Es muy cobarde para hacerlo- expresé con burla-
_Esperemos una hora más, si no sucede algo entonces desiste de la idea-sugirió y acepté a regañadientes-
La siguiente hora fue una verdadera tortura. El tiempo avanzaba sin señales de que pudiera ocurrir algo.
_¿Nada?-preguntó mi asistente-
_Pues...nada-afirmé frustrado cuando en mi campo de visión aparecía un vehículo estacionando- Espera, espera.
_¿Qué ocurre?¿Viste algo?
Me quedé en silencio para observar como un hombre alto de cabellos oscuros y lentes se bajaba de su coche, mientras sostenía un ramo de lirios. Me resultaba familiar pero no recordaba de donde.
_Acaba de bajarse un hombre con un ramo de lirios. Seguramente no es para ella, a Stella no le gustan los lirios.
Comenté restándole importancia.
_Describe al hombre-expresó ella, un poco seria-
_Más alto que yo, cabellos ondulados, vestimenta oscura, lentes y piel muy blanca, ¿Por qué?-le respondí un poco confundido, mientras se quedaba en silencio a través de la línea-
_No puede ser...- finalmente pudo articular alguna frase-
_¿Qué es lo que no puede ser?
_Nada, solo son... ideas mías-respondió entre tartamudeos-
_Creo que esperaré otro rato, esto se está poniendo interesante-sugerí y ella me apoyó-
STELLA SPENCER:
Mis oídos captaron el inesperado sonido del timbre mientras veía la televisión desde el sofá. De inmediato me levanté, dirigiendo mis pasos hacia la puerta.
_¿Quién es?-pregunté antes de abrir, para prevenir que no fuese Félix-
Al otro lado de la puerta escuché el carraspeo incómodo y ronco de un hombre.
_Jones-expresó en un murmullo-
Le abrí la puerta de manera lenta, para poder observar si realmente era cierto lo que estaba pasando.
Mis ojos se dedicaron a contemplar con detenimiento su esbelta figura. Escondía un brazo tras su espalda mientras pasaba la otra mano por el cabello, notándose incómodo.
Vestía como de costumbre prendas oscuras: jersey con cuello de tortuga, dejando relucir una fina cadena de plata, pantalones holgados y botas militares. Los remolinos de sus cabellos estaban desordenados, cayendo por encima de sus cejas arrugadas.
Finalmente, nuestras miradas se encontraron en un largo e incómodo silencio que fue interrumpido por su voz.
_¿Me invitarás a pasar o seguirás mirándome así por más tiempo?
Preguntó tratando de disimular su sátira, como si le gustase cuando lo miraba embobada.
_Adelante.
Dejé que pasara mientras yo me dirigía a la sala para apagar la televisión. Tratando de mentalizarme en que debía mantener mi postura inquebrantable.
Escuché la puerta cerrarse y en cuestiones de segundos, se encontraba a solo unos pasos de mí.
_Stella...yo..quiero decir..yo.
Intentó hablar pero solo salían tartamudeos que terminaban en suspiros de frustración.
_Espero que tu visita sea por un buen motivo-hablé con seriedad-
_Quería disculparme contigo por mis acciones-confesó en voz baja-
Mis cejas se dispararon hacia arriba. ¿Estaba escuchando bien?¿Erick Jones se estaba disculpando?
_Claro, piensas que venir a mi apartamento de imprevisto y pedir perdón después de haber estado comportándote como un idiota, lo va a solucionar todo-expresé con rabia ante su desfachatez-
_Sé que unas simples palabras no van a reparar todo el daño que te hice con mis actitudes, pero al menos escúchame.
_Obviamente unas simples palabras no van a arreglar nada porque tu actitud egoísta nunca cambiará y seguirá haciendo daño.
Me acerqué a él para encararle, señalándolo con mi dedo índice.
_Soy egoísta lo admito..pero.
Lo interrumpí.
_Egoísta, orgulloso, narcisista, sarcástico, insensible, egocéntrico.
Seguí añadiéndole cualidades negativas que lo caracterizaban.
Sus labios se torcieron en una pequeña sonrisa de orgullo, lo cual me enojó un poco más.