_"Estrellita,¿Dónde estás?".
26 de noviembre.
STELLA SPENCER:
Cuatro días después del nacimiento de Aurora. Los médicos decidieron darnos de alta y sinceramente, me parecía de lo mejor. Extrañaba la calidez de mi hogar. Del hogar que Erick y yo habíamos construido juntos a pesar de no estar casados.
Casados...mi mente repitió esa palabra una,y otra y otra vez. En mi pecho se acentuó una extraña sensación, quizás por la emoción de imaginar que el físico malhumorado pusiera un anillo en mi dedo o quizás, por el ápice de decepción que sentía al pensar que aún no lo había hecho.
Cerré mis ojos con fuerza. Suspirando internamente, un poco frustrada. Abrí los ojos y desvié mi mirada hacia la ventana del auto, observaba los edificios y los árboles pasar. Hasta que la voz de Erick inundó mis oídos.
_¿Todo bien?
Alcé mi mirada hacia el espejo retrovisor, encontrándome directamente con sus ojos negros. Los rizos caían alborotados sobre su frente, su perfil estaba marcado, con un rastro de una barba de hace tres días y bajo sus ojos se notaba una leve sombra como signo de cansancio.
_Sí, solo muero por llegar a casa, darme una ducha y dormir en mi cama-respondí con sinceridad, acomodando la manta de Aurora, la cual dormía en su cochecito-
_Schrödinger te ha echado de menos, todo este tiempo ha dormido en tu lado de la cama-añadió, dedicándome una sonrisa ladeada-
Su comentario me arrancó una sonrisa llena de ternura. Al parecer, no había sido la única que lo había extrañado y eso me conmovía. Erick los cuatro días estuvo viajando del hospital a la casa, trayéndome comida y cambiándose de ropa.
La velocidad del auto se fue reduciendo poco a poco hasta que estacionamos frente al edificio. Erick fue el primero en salir, abriéndome la puerta trasera para ayudarme a bajar. Cuando estuve afuera del auto, él se centró en sacar el coche con cuidado de no despertar a la pequeña.
Subimos en el elevador hasta el Penthouse. Saqué las llaves de mi bolso, teniendo un pequeño forzajeo con la puerta antes de abrirla. Finalmente la abrí con lentitud, quedándome paralizada ante la escena que estaba presenciando.
Toda la sala estaba decorada con globos rosados y blancos, de una pared a otra había un gran cartel con brillos y un letrero enorme que decía: Bienvenida a Casa, Aurora. Lina,Julián, Arthur,Violeta,John, Rose e incluso los padres de Lina. Todos estaban con gorros de cumpleaños y sonrisas de oreja a oreja.
Lina hizo un ademán por gritar y saltar de felicidad cuando Julián la detuvo, tapándole la boca y sosteniéndola por la cintura.
_Shh, cariño la bebé está dormida-le explicó con suavidad, mirando con ternura hacia su dirección.
Inevitablemente me contagié de la alegría que reinaba en el lugar, no sin anter haber soltado algunas lágrimas, conmovida. No sabía a quien abrazar primero y eso definía lo mucho que todos significaban en mi vida.
Sin embargo, observé una pequeña silueta negra que analizaba todo el panorama desde las alturas; sobre la isla de cocina. Los ojos verdes del felino se encontraron con los míos, dedicándome un maullido.
En un salto bajó de la repisa y caminó hacia mí, enredándose entre mis piernas para que lo acariciara.
_Yo también te extrañé mucho, pequeño-le hablé mientras lo cargaba en mis brazos-
Caminé de vuelta hacia la sala, tomando asiento al lado de Erick y Lina. Reposé mi cabeza en el hombro de la pelirroja. El coche de Aurora estaba rodeado por Julián, Arthur, Viol, Rose y la Señora Johnson. Admiraba como la pequeña dormía tranquilamente.
_Es tan pequeña y angelical-susurró Rose y la madre de Lina asintió con dulzura-
_Dios la bendiga mucho-añadió la susodicha-
_Los genes de Stella ni siquiera lo intentaron-murmuró Julián, intercambiando miradas entre la pequeña y Erick-
Lina y yo negamos con la cabeza a modo de desacuerdo, mientras que Viol y John volteaban los ojos.
_Aún es muy pronto para hablar de parecidos-respondió Arthur-
_Aunque es un poco cierto, tiene la nariz de Erick-continuó Lina-
_Sea como sea, va ser una hermosura como su madre-agregó Viol haciendo que sonriera tímidamente-
_Espero que no tenga el mal humor de su padre-continué a modo de burla, recibiendo una mirada de Erick-
_Ni la terquedad de su madre-respondió el susodicho, llevándose un leve codazo de mi parte-
Erick y yo intercambiamos miradas llenas de complicidad,sarcasmo y coquetería. La tensión sexual en el ambiente era más que palpable a pesar de estar acompañados. Ambos nos mantuvimos en ese intercambio hasta que el carraspeo de Julián rompió la burbuja de amor que habíamos creado.
_Si siguen mirándose así dentro de poco habrá otro bebé-nos regañó el rubio, casi entre risas-
_¿Celoso por qué Erick no puede embarazarte a ti?
Expresó John con burla y de no ser por Aurora que estaba durmiendo, todos hubiéramos estallado de la risa debido a la expresión llena de indignación de Julián
_Eso fue un golpe bajo de tu parte-reprochó el rubio- Mejor iré a preparar café para no tener que dar una respuesta vergonzosa.
Julián lo recriminó con la mirada, levantándose del sofá para dirigirse libremente hacia la cocina.
Lina negó con la cabeza ante la absurda pelea entre cuñados y Rose acompañó a Julián para echarle una mano mientras que los demás nos quedamos hablando de temas triviales.
En cambio, en mi regazo comenzó a ocurrir una escena bastante novedosa. Schrödinger miraba con suma atención hacia el interior del coche; hacia Aurora. Su cola se movía con lentitud, como siempre hacía cuando algo le interesaba.
Lo observé en silencio, atenta a sus próximos movimientos. Lo siguiente que hizo fue apoyar sus patas delanteras en la barandilla del coche para acercarse a oler a la pequeña.
La señora Johnson se dio cuenta de lo que hacia Schrödinger, mirándolo alarmada: