El diario de una sombra

Aprendí a sonreír

Aprendí a sonreír
mucho antes de aprender
a decir que algo me dolía.

Sonreía cuando preguntaban
si todo estaba bien.

Sonreía cuando quería llorar.

Sonreía para que nadie notara
las grietas que crecían
detrás de mis ojos.

Con el tiempo
me volví experta en esconderme
detrás de una sonrisa.

Nadie sospechaba nada.

Y mi sombra
guardaba el secreto.

Ella sabía cuántas veces
me quedé despierta
mirando el techo,
esperando que los pensamientos
dejaran de hacer ruido.

Sabía de las palabras
que escribí y borré.

De las llamadas
que nunca hice.

De los abrazos
que necesité
pero nunca pedí.

Todos conocían
la versión de mí
que sabía reír.

Solo mi sombra conocía
a la que se quedaba en silencio
cuando todos se iban.

Un día me miré al espejo
y sonreí otra vez.

Pero esta vez
no era para esconderme.

Era una sonrisa pequeña,
cansada, imperfecta...

pero verdadera.

Y mi sombra,
por primera vez,
no pareció tan oscura.




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