El diario de una sombra

Tú sabes lo que callo

Tú sabes lo que callo.

Sabes que algunas noches
mi silencio pesa demasiado.

Sabes que hay nombres
que todavía aparecen
entre mis pensamientos.

Sabes que algunas canciones
pueden devolverme
a lugares que creía olvidados.

Tú sabes.

Porque estabas conmigo
cuando nadie miraba.

Cuando cerraba la puerta
y dejaba caer la sonrisa
que llevaba todo el día puesta.

Tú viste mis dudas.

Mis recuerdos.

Mis despedidas.

Viste cómo intentaba convencerme
de que ya no me importaba
aquello que todavía dolía.

Nunca me preguntaste
por qué.

Nunca exigiste respuestas.

Solo te sentabas cerca
y permanecías en silencio.

Quizá por eso
empecé a confiar en ti.

Porque no intentabas arreglarme.

No me decías
que debía olvidar.

No me pedías
que dejara de sentir.

Simplemente estabas.

Y a veces
eso es todo lo que necesitamos:

alguien que permanezca
sin exigirnos ser diferentes.

Esta noche
quiero contarte algo
que nunca había escrito.

Tengo miedo.

Miedo de volver a querer.

Miedo de volver a confiar.

Miedo de abrir puertas
que me costó tanto cerrar.

Mi sombra se acercó.

Y en el silencio
sentí otra respuesta:

“Tener miedo no significa
que debas dejar de caminar.”

Respiré profundamente.

Quizá tenga razón.

Quizá no necesito dejar de sentir
para seguir adelante.

Quizá puedo llevar mis dudas conmigo
sin permitir que decidan mi camino.

Así que hoy escribo
una nueva verdad:

Tú sabes lo que callo.

Pero ya no quiero
que mi silencio sea mi única voz.

A partir de ahora,
también voy a aprender
a hablar.




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