El diario de una sombra

Querida sombra

Querida sombra:

Hoy decidí escribirte
como si fueras alguien
que pudiera responderme.

Quizá siempre lo fuiste.

Solo que nunca tuve
el valor de escucharte.

Te he visto durante años
caminar detrás de mí,
aparecer cuando la luz desaparece
y esconderte cuando el día comienza.

Pensé que eras mi enemiga.

Pensé que venías
a recordarme todo lo que dolía.

Pero ahora me pregunto
si simplemente intentabas
recordarme quién soy.

Tú conoces mis silencios.

Sabes cuáles son mis recuerdos favoritos
y cuáles intento olvidar.

Conoces las palabras
que nunca pronuncié
y las lágrimas
que escondí detrás de una sonrisa.

Has visto mis días buenos.

También los malos.

Y aun así,
nunca te fuiste.

Por eso hoy quiero preguntarte:

¿por qué permaneciste conmigo
cuando yo misma quería escapar de mí?

La habitación quedó en silencio.

Miré la pared.

Y por primera vez
sentí que mi sombra
tenía algo que decir.

No escuché una voz.

Solo entendí el mensaje:

“Porque nunca quise abandonarte.”

Me quedé mirando
aquella silueta oscura.

Entonces comprendí
que quizá había pasado demasiado tiempo
intentando desaparecer una parte de mí
que solamente quería ser escuchada.

Así que esta noche
no voy a esconderte.

Quédate.

Pero esta vez
camina a mi lado.

No detrás de mí.

Y si alguna vez vuelve la oscuridad,
recordaremos juntas
que también existe la luz.




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