El diario de una sombra

Todavía estoy aquí

He cambiado.

Lo sé
porque ya no miro el pasado
con los mismos ojos.

Hay recuerdos
que antes parecían enormes
y ahora caben
en una página de mi diario.

Hay nombres
que alguna vez dolieron
y que hoy puedo leer
sin sentir que el mundo
se detiene.

No todo está olvidado.

No todo está resuelto.

Pero aprendí
que no necesito tener
todas las respuestas
para continuar.

A veces todavía llueve
dentro de mí.

A veces mi sombra
se alarga sobre el suelo
y me recuerda
todo lo que alguna vez temí.

Pero levanto la mirada.

Porque después de cada noche
aprendí a buscar la mañana.

Después de cada tormenta,
aprendí a escuchar
el silencio del cielo.

Y después de perderme,
aprendí el camino
de regreso a mí.

Miro mis manos
y pienso en todas las páginas
que escribieron por mí.

Tantas palabras.

Tantas noches.

Tantas versiones
de quien fui.

Y aquí estoy.

Todavía aquí.

No exactamente igual.

No completamente nueva.

Simplemente yo,
con mis recuerdos,
mis sueños,
mis pequeñas cicatrices
y una luz
que antes no sabía reconocer.

Quizá crecer
nunca fue dejar atrás
a la persona que fui.

Quizá fue aprender
a tomarla de la mano
y decirle:

“No tengas miedo.
Todavía tenemos páginas
por escribir.”

Entonces cierro los ojos
y escucho mi propia respiración.

Por primera vez,
el silencio no me asusta.

Porque ahora sé
que dentro de él
también puede nacer esperanza.

Y mientras la mañana
entra lentamente por mi ventana,
escribo una última frase
antes de cerrar el diario:

“Todavía estoy aquí.
Y esta vez,
quiero descubrir
qué viene después.”




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