El diario de una sombra

Aquella última conversación

Todavía recuerdo
aquella última conversación.

No por las palabras que dijiste,
sino por todas las que
ninguno de los dos dijo.

Hablamos de cosas pequeñas,
como si no supiéramos
que estábamos despidiéndonos.

Nos reímos.

Hicimos como si todo estuviera bien.

Y quizá esa fue
la parte más triste:

que ambos sabíamos
que algo estaba terminando
y aun así decidimos
guardar silencio.

Quise preguntarte
si alguna vez habías sentido lo mismo.

Quise decirte
que no quería perderte.

Quise pedirte
que te quedaras un poco más.

Pero las palabras
se quedaron atrapadas
detrás de mis labios.

Entonces llegó el momento
de decir adiós.

Fue una palabra pequeña.

Demasiado pequeña
para todo lo que significaba.

Te vi alejarte
mientras yo permanecía quieta,
esperando que regresaras.

No lo hiciste.

Y desde entonces
mi sombra conserva
aquella última escena.

A veces vuelvo a ella
en mis pensamientos.

Cambio una palabra.

Invento otra respuesta.

Imagino que te detengo.

Imagino que digo
todo aquello que callé.

Pero el pasado
no sabe escuchar deseos.

Por eso hoy escribo
lo que nunca pude decir:

Gracias por los momentos.

Perdón por las palabras
que no encontré.

Y adiós
a todo aquello
que alguna vez pensé
que duraría para siempre.

Cierro esta página.

La conversación terminó hace mucho.

Pero hoy,
por fin,
dejo de repetirla
en mi cabeza.




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