Alianza de Cristal

Capítulo 37: La gala de los 72 minutos... o más bien, horas (PARTE I)

⏱️ Tiempo restante para la boda: 72:00:00

El reloj del vestíbulo principal de la mansión Vance parecía avanzar con una lentitud desesperante, marcando de forma implacable la cuenta regresiva hacia el cadmio matrimonial. Setenta y dos horas exactas. Tres días para preparar una boda de alto nivel mafioso, calmar a los clanes del este, y sobrevivir a la convivencia forzada con la estratega que lo tenía contra las cuerdas.

Sin un segundo de tregua tras la humillación en el despacho de los patriarcas, el destino decidió ponerlos bajo los focos de inmediato.

La primera prueba de fuego del contador no sería en una reunión privada, sino en el evento benéfico anual de la Fundación Vance, una gala de etiqueta organizada en el salón de cristal del hotel más exclusivo del centro. El lugar estaba repleto de inversores, capos del sindicato y figuras de la alta sociedad que ignoraban por completo que los canapés de salmón ahumado se servían sobre un trasfondo de extorsión y lavado de dinero.

En la parte trasera de la limusina blindada que los trasladaba, la tensión se podía cortar con un bisturí.

Liam iba sentado con el esmoquin perfectamente ajustado, la pajarita abrochada con rigidez militar y los brazos cruzados sobre el pecho. Su rostro era una máscara de tormento silencioso. Cada segundo que pasaba reducía su margen de escape, y la idea de tener que sonreír frente a las cámaras codeándose con la flor y nata del hampa lo ponía al borde del colapso.

A su lado, Victoria resplandecía con una calma insolente. Llevaba un vestido de alta costura color marfil con aberturas estratégicas y detalles de pedrería que brillaban bajo la tenue luz del vehículo, un diseño que combinaba la elegancia letal de una reina del crimen con la estética impecable de una protagonista de shoujo romántico.

—Te ves tenso, querido —canturreó Victoria con una voz suave, girándose hacia él para ajustarle con total impunidad la solapa de la chaqueta, rozando su pecho a propósito—. Te quedan exactamente setenta y una horas y cincuenta y cinco minutos para aprender a sonreír en público. Sería una pena que llegaras al altar con una mueca de asesino en serie.

Liam desvió la mirada hacia ella con los ojos oscuros destellando pura advertencia.

—Guárdate tus comentarios, estratega —siseó Liam entre dientes, apretando la mandíbula—. Una palabra más y te juro que me presento a la boda con una máscara de esquí.

Victoria soltó una risa cristalina, divertida por su frustración.

—Inténtalo. Pero te advierto que a mi madre le encantan las bodas temáticas.

El auto frenó suavemente frente a la escalinata de mármol del salón de cristal. Flashes de cámaras ocultas y periodistas sensacionalistas ya apuntaban hacia las puertas del vehículo, ansiosos por capturar la llegada oficial de la nueva pareja de poder del sindicato.

Las puertas se abrieron.

Victoria no esperó a que Liam le ofreciera el brazo; ella misma se deslizó con gracia, estiró la mano y enganchó su brazo con fuerza alrededor del de Liam, obligándolo a adoptar una postura impecable de pareja enamorada ante los fotógrafos.

—Sonríe, Ghost —susurró Victoria con una sonrisa deslumbrante hacia los flashes, mientras clavaba sutilmente las uñas enguantadas en el brazo de Liam para que no se atreviera a huir—. Estamos en directo para todo el sindicato.

⏱️ Tiempo restante para la boda: 71:48:15

Los flashes de las cámaras estallaban a su alrededor como pequeños relámpagos, iluminando la alfombra roja y cegando a los curiosos que se amontonaban tras las vallas de seguridad. Era el escenario perfecto para seguir con la farsa: sonrisas de catálogo, miradas cómplices ensayadas mil veces frente al espejo y la impecable actuación de la pareja destinada a unificar el hampa.

Victoria mantenía el tipo con soltura, guiando a Liam a través del cordón de periodistas con la precisión de una ajedrecista que controla cada movimiento del tablero. Sin embargo, al cruzar el umbral del vestíbulo principal, donde la marea de camarógrafos y reporteros finalmente disminuyó para dar paso a la alta sociedad del sindicato, un pequeño detalle hizo que el mundo de Victoria se detuviera por una fracción de segundo.

Sus ojos oscuros se posaron en el cuello de Liam.

Entre el forcejeo del auto, la tensión del trayecto y la furia contenida, el nudo de la pajarita de su esmoquin se había deshecho por completo, quedando torcido y colgando de un modo desprolijo que arruinaba la fachada de perfección que ella misma le había exigido.

Por lo general, Victoria habría utilizado eso como munición. Una broma cínica, un comentario sarcástico para recordarle lo fuera de lugar que estaba. Pero algo en su mente hizo un breve cortocircuito.

Sin pensar en las cámaras de seguridad que los apuntaban desde las molduras del techo, sin calcular el impacto estratégico del gesto y sin la brillante y falsa sonrisa que solía llevar como armadura, Victoria se detuvo en seco.

Levantó las manos de manera completamente automática y, con una suavidad genuina que la dejó a ella misma descolocada, comenzó a acomodarle el moño. Sus dedos se movieron con una delicadeza inusitada, rozando la piel cálida del cuello de Liam mientras enderezaba la tela negra, alisando las solapas de su chaqueta con un toque tierno, casi maternal, pero cargado de una intimidad innegable.

Liam se quedó congelado en medio del vestíbulo.

Tenía los músculos rígidos, listo para recibir otra estocada verbal o una burla calculada para el público. Pero cuando bajó la mirada y vio el rostro de Victoria tan cerca, desprovisto de esa máscara calculadora y fría... sintió que el suelo se le movía bajo los pies.

No había cálculo en sus ojos en ese instante. No era la estratega manipulando fichas ni la heredera cumpliendo un protocolo. Era una distracción real, un reflejo puro y sincero que la había delatado por completo.

—Tú... —murmuró Liam en un susurro apenas audible, con la voz completamente desprovista de su habitual aspereza, sintiendo un vuelco inconfundible en el pecho—. ¿Qué estás haciendo?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.