El jefe final que no quiere ser derrotado

Capítulo 5: Una armadura que no pidió

—Bosque al este de Lunvar — tarde —

El sonido del metal chocando contra roca resonó una última vez.

Fen lanzó el zarpazo final.

La criatura se desintegró en partículas azules.

[Objetivo derrotado]

[Experiencia obtenida]

Aoi bajó el báculo improvisado que apenas había usado.

—…terminado —murmuró.

Lyn descendió desde el cielo y se posó en su hombro con naturalidad.

Puddle rebotó felizmente alrededor de sus botas, dejando pequeños sonidos húmedos contra el suelo.

Fen resopló, orgulloso.

Aoi suspiró.

—Ustedes tres pelearon todo… otra vez.

Desde que había formado el vínculo con ellos, el combate se había vuelto extraño.

No era él quien atacaba.

Él observaba.

Guiaba.

Indicaba rutas.

Y sus compañeros hacían el resto.

No se sentía como “dominar monstruos”.

Se sentía como… confiar.

Un mensaje apareció frente a él.

[Materiales suficientes reunidos]

[Receta desbloqueada: Armadura ligera de explorador – Variante femenina]

[¿Fabricar?]

[¿si/no?]

Aoi parpadeó.

—¿Por fin…?

Desde que llegó a Lunvar había estado juntando piezas: pieles, placas, núcleos menores. Su equipo inicial ya no era suficiente.

—Sí… fabricar.

Las partículas de luz lo envolvieron.

El atuendo cambió.

Primero las botas.

Luego guantes.

Placas metálicas ajustándose a su cintura.

Y después—

Aoi miró hacia abajo.

Silencio.

—…¿eh?

La armadura no era pesada ni tosca como las de otros jugadores.

Era ligera. Elegante.

Demasiado elegante.

Un peto metálico moldeado protegía el pecho.

Placas curvas cubrían la cintura.

Guanteletes finos reforzaban los brazos.

Hasta ahí… normal.

Pero debajo…

—…no puede ser.

Una falda corta de tela reforzada caía alrededor de sus caderas, dividida en capas con pequeñas placas metálicas cosidas encima.

Funcional.

Pero claramente… falda.

Sus piernas quedaban protegidas por grebas y protecciones parciales…

dejando los muslos al descubierto entre la falda y las placas.

El viento del bosque pasó.

Sintió el aire frío.

—………

Se quedó completamente inmóvil.

Fen ladeó la cabeza.

Puddle rebotó curioso.

Lyn soltó un pequeño chillido.

—No —murmuró Aoi—. No, no, no, no.

Abrió el panel.

[Armaduras generadas según morfología del avatar]

[Optimización: movilidad + agilidad]

—¡¿Por qué tiene que optimizar así?!

Giró sobre sí mismo.

Desde atrás era peor.

—¡¿Por qué es una falda?! ¡¿Por qué no pantalones normales?!

Intentó ajustar la configuración.

Nada.

Intentó buscar “ocultar apariencia”.

Nada.

—…esto es bullying del sistema —susurró.

Se llevó una mano a la frente.

—Genial… ahora voy a llamar más la atención.

Fen soltó un resoplido bajo, casi divertido.

—No te rías —dijo Aoi, mirándolo—. Tú no tienes que usar ropa.

El lobo claramente no entendió… pero movió la cola.

Aoi suspiró.

Molesto.

Avergonzado.

Pero…

Movió una pierna.

Ligera.

Giró el cuerpo.

La armadura no estorbaba.

Podía correr mejor.

Saltar más alto.

—…maldita sea —murmuró—. Es cómoda.

Ese era el problema.

Era perfecta.

Como si el sistema supiera exactamente cómo debía encajar.

Aoi bajó la mirada un segundo.

—De verdad… —pensó—. Este mundo no me deja esconderme ni siquiera con equipo.

Lyn alzó vuelo.

Fen comenzó a caminar.

Puddle lo siguió rodando.

Aoi los observó.

Y, al final…

—Bueno… —murmuró—. Si ustedes no se quejan… supongo que yo tampoco debería.

Se acomodó la falda con torpeza.

—Pero si alguien se ríe… me desconecto.

Fen dio un paso adelante.

Lyn chilló desde el cielo.

Puddle saltó contra su bota.

Como diciendo:

“Vamos.”

Aoi sonrió apenas.

—Sí… vamos.

Y así, con una armadura que jamás habría elegido por su cuenta,

pero que encajaba demasiado bien con quien era ahora,

Aoi continuó avanzando por el bosque,

sin saber que, cuanto más intentaba pasar desapercibido…

más destacaba.

—Lunvar, plaza central — atardecer —

El ruido de la ciudad era constante.

Jugadores entrando y saliendo.

NPCs comerciando.

Martillos de herrería sonando a lo lejos.

Aoi caminaba pegada a las paredes.

Literalmente.

Espalda contra la piedra.

Cabeza baja.

Pasos cortos.

—No mires… no mires… no mires… —murmuraba.

No estaba funcionando.

—Oye, ¿esa no es…?

—¡La del lobo!

—¡La de los foros!

—¿Viste su equipo nuevo?

Aoi apretó los dientes.

—Genial… peor que antes…

La armadura ligera hacía exactamente lo contrario a lo que necesitaba.

La falda se movía con cada paso.

Las placas brillaban con la luz del atardecer.

Las botas estilizadas hacían su silueta más elegante.

No parecía una aventurera novata.

Parecía una heroína de evento especial.

—Maldito sistema…

Fen caminaba a su lado, intentando espantar curiosos con gruñidos bajos.

Pero dentro de la ciudad no podía atacar.

Solo intimidar.

Y eso… no servía mucho.

Puddle rebotaba felizmente, ignorando por completo la tensión.

Lyn sobrevolaba distraída.

Aoi suspiró.

Bip.

Una notificación.

[Hina: ¿Dónde estás?]

[Kaede: Llegamos a Lunvar. Reunión en plaza central.]

Aoi se quedó congelada.

—…oh no.

Miró su reflejo en una ventana.

La falda.

Las piernas.



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En el texto hay: aventura, aventura ciencia y ficcion, rpg

Editado: 01.10.2026

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