El jefe final que no quiere ser derrotado

Capítulo 11: El inicio de la cacería del jefe

—Lunvar, bar “La Forja Roja” — noche —

El interior del bar estaba lleno.

No al punto de ser incómodo, pero sí lo suficiente para que el ruido constante de conversaciones, risas y metal chocando contra madera creara una atmósfera densa, viva, casi eléctrica. La iluminación provenía de braseros incrustados en las paredes de piedra volcánica, que lanzaban un resplandor rojizo sobre mesas desgastadas y jarras medio vacías.

Era un lugar conocido entre jugadores.

No por ser tranquilo.

Sino porque, entre el ruido, nadie prestaba atención a conversaciones ajenas.

Ideal para hablar de cosas importantes sin atraer miradas innecesarias.

En una mesa al fondo, ligeramente apartada del centro, cinco figuras se habían reunido.

Hina apoyaba ambos brazos sobre la mesa con total naturalidad, como si el lugar le perteneciera. Kaede, a su lado, mantenía una postura más relajada, con una bebida sin tocar frente a ella mientras revisaba una interfaz flotante apenas visible.

Frente a ellas estaban Reika y Reina.

La presidenta observaba el entorno con calma, como si estuviera midiendo cada detalle sin necesidad de moverse demasiado. Reina, en cambio, tenía el codo apoyado sobre la mesa y giraba lentamente una jarra vacía entre los dedos, visiblemente impaciente.

Aoi ocupaba el extremo de la mesa.

No estaba apartado.

Pero tampoco en el centro de la conversación.

Fen permanecía echado a su lado, alerta, mientras Puddle se mantenía quieto sobre la superficie de madera, como una pequeña masa azul que vibraba suavemente. Lyn no estaba dentro; se mantenía en el exterior, vigilando desde el cielo como de costumbre.

—Bien —dijo Hina, rompiendo el ruido de fondo—. Vamos a lo importante.

Reina sonrió de lado.

—Por fin.

Kaede hizo un gesto con la mano y una proyección del mapa del primer piso apareció sobre la mesa, ocupando el espacio entre todos. Varias marcas señalaban rutas, zonas de combate y posibles puntos de encuentro con otros grupos.

—Antes de pensar en el jefe —continuó Kaede—, necesitamos entender cómo vamos a funcionar como equipo.

Reika asintió.

—Roles, tiempos de reacción y límites.

Hina miró a Reina.

—Y cuánto tardas en hacer caso cuando alguien te da una orden.

Reina levantó una ceja.

—Depende de quién la dé.

—Genial —murmuró Hina—. Ya empezamos bien.

Kaede intervino antes de que escalaran.

—Primero lo básico.

Señaló el mapa.

—Formación de cinco. No vamos a entrar como raid grande, así que cada uno tiene que cubrir más de un rol.

Reika apoyó suavemente una mano sobre la mesa.

—Yo puedo encargarme del frente junto a Hina.

Hina la miró de reojo.

—¿Vas de ofensiva directa?

—Ofensiva controlada —respondió Reika—. Puedo mantener presión constante sin perder movilidad.

Reina soltó una pequeña risa.

—Traducción: no va a dejar que nadie la toque.

Reika no respondió, pero su silencio lo confirmó lo suficiente.

Kaede tomó nota mental.

—Entonces tenemos dos en primera línea.

Señaló a Hina.

—Tú absorbes daño.

Luego a Reika.

—Tú mantienes presión y control de ritmo.

Hina asintió.

—Eso me sirve.

Reina apoyó ambos brazos sobre la mesa.

—Yo voy a daño puro.

Kaede la miró.

—Eso ya lo sabemos.

—Rápido, directo y sin rodeos —continuó Reina—. Si algo tiene que caer, lo hago caer.

Hina sonrió de lado.

—Mientras no te adelantes.

—No prometo nada.

Kaede cerró los ojos un segundo.

—Lo prometes si quieres salir viva.

Reina hizo un gesto con la mano.

—Está bien, está bien. Me quedo dentro del rango.

Kaede volvió al mapa.

—Entonces tenemos daño frontal, presión constante y daño explosivo.

Se señaló a sí misma.

—Yo me encargo del soporte. Buffs, control de área, ralentizaciones y ajustes en combate.

Reika asintió.

—Eso nos da estabilidad.

Hina miró hacia el extremo de la mesa.

—Y ahora…

Todos miraron a Aoi.

El ambiente no se volvió incómodo.

Pero sí más consciente.

Aoi se acomodó un poco en la silla.

—Yo no voy a estar al frente —dijo con honestidad.

Reina ladeó la cabeza.

—Eso ya lo notamos.

Aoi ignoró el comentario.

—Fen puede actuar como unidad ofensiva y defensiva según la situación. Lyn me da visión del campo y me permite anticipar movimientos. Puddle…

Miró al slime.

—Bueno… Puddle es más útil de lo que parece.

El slime vibró con orgullo.

Hina cruzó los brazos.

—Eres soporte táctico.

Kaede asintió.

—Información, control indirecto y apoyo con invocaciones.

Reika lo miró con atención.

—Eso puede ser más importante que el daño directo.

Aoi levantó un poco la vista.

—¿Sí?

—Si puedes anticipar patrones del jefe, podemos ajustar el ritmo antes de que el combate se descontrole.

Reina chasqueó la lengua.

—O sea, si nos dices por dónde va a atacar, evitamos morir como idiotas.

—Básicamente —dijo Kaede.

Aoi asintió despacio.

—Entonces me quedaré atrás.

Hina negó con la cabeza.

—No “atrás”.

Aoi parpadeó.

—¿Eh?

—Detrás de la primera línea, pero dentro del combate —explicó ella—. Si te vas demasiado lejos, pierdes control. Si te acercas demasiado, te expones.

Kaede añadió con calma:

—Tendrás que moverte constantemente. No tienes una posición fija.

Aoi miró el mapa, asimilando la información.

—Entiendo.

Reina lo observó unos segundos más.

—Eres rara.

Aoi levantó la vista, confundido.

—¿Por qué?

—La mayoría de jugadores en tu posición intentaría destacar —dijo ella—. Tú solo estás intentando no estorbar.

Aoi bajó un poco la mirada.

—Prefiero no arruinar el combate.

Hina sonrió.



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Editado: 01.10.2026

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