El jefe final que no quiere ser derrotado

Capítulo 23: días de entrenamiento y un nuevo compañero

Aoi abandonó el Segundo Piso a la mañana siguiente, cuando la luz del sol apenas comenzaba a iluminar las calles de piedra. Por lo general, su instinto le habría dicho que se quedara, que siguiera explorando las ruinas o investigando más detalles sobre Argos y sus peligros. Pero ahora tenía una prioridad mucho más clara, una misión que, aunque parecía más sencilla, era la clave de todo lo demás: entrenar a Puddle.

Mientras caminaban hacia los portales de regreso, el pequeño slime rebotaba a su lado, brillando con una luz tenue y quejándose en su propio idioma.

—Todavía no entiendo por qué tengo que ser yo el que entrene... —murmuró Aoi, más para sí mismo que para él, aunque le divertía la situación.

—Pui... —sonó bajo y quejumbroso, como si llevara el peso del mundo encima.

—Porque eres la pieza clave de todo esto —explicó con paciencia—. Sin ti, no tenemos forma de debilitar a ese gigante de piedra.

—Pui... —repitió, ahora con un tono un poco más dramático.

—Y porque Kyouka dijo que funcionaría, y hasta ahora no se ha equivocado con nada —añadió Aoi, sonriendo levemente.

—Pui... —el slime desinfló su cuerpo ligeramente, claramente no convencido de que aquello fuera una buena idea, pero siguiéndolo de todos modos.

Durante los siguientes días, el grupo recorrió cada rincón de las zonas marcadas con tinta azul en el mapa que la comerciante les había entregado. Fueron a lagos de aguas cristalinas donde el reflejo del cielo se mezclaba con la vegetación sumergida; recorrieron ríos de corrientes rápidas que bajaban entre rocas lisas y cubiertas de musgo; atravesaron pantanos espesos, donde el aire era húmedo y pesado, y el suelo se hundía bajo los pies; llegaron hasta cascadas que caían con estruendo desde alturas inmensas, rociando todo el entorno con una fina lluvia perpetua; y exploraron cuevas oscuras, llenas de estalactitas y charcas profundas que brillaban con bioluminiscencia.

En cada uno de estos lugares, el escenario se repetía casi idéntico:

Aoi se sentaba sobre una roca o bajo la sombra de un árbol frondoso, sacaba sus cuadernos y materiales de estudio. Fern se acostaba a su lado, inmenso y tranquilo, con el pelaje negro brillando bajo la luz filtrada, vigilando que nada extraño se acercara demasiado. Lyn planeaba en círculos por encima de ellos, deslizándose entre las corrientes de aire con elegancia, sus plumas doradas y azules destellando como joyas, observando todo desde las alturas.

Y en el centro de todo, el protagonista involuntario: Puddle, que era empujado suavemente hacia el frente para hacer el trabajo duro.

—Vamos, ve —decía Aoi, señalando hacia el grupo de criaturas que se movían en el agua.

—Pui... —el slime avanzaba muy despacio, arrastrándose casi, como si cada centímetro fuera un sacrificio enorme.

—Puedes hacerlo, sé que puedes —lo animaba, con una sonrisa de confianza.

—Pui... —se detuvo un momento, mirando hacia atrás con ojos suplicantes.

—Confío en ti.

—Pui... —suspiró en su idioma y siguió avanzando.

Su primer objetivo fue un grupo de Peces Saltadores, criaturas de escamas plateadas y brillantes que vivían en las orillas, saltando fuera del agua para atrapar insectos o atacar presas pequeñas. Eran rápidos, ágiles y trabajaban en grupo.

Puddle se detuvo al borde del agua, temblando levemente.

De repente, tres peces salieron disparados hacia él al mismo tiempo, como flechas.

¡SPLASH!

El impacto fue inmediato. Puddle fue empujado hacia atrás, rodó por la hierba y terminó cubierto de escamas resbaladizas y agua salpicada. Pero no se rompió, no se rindió. Se estiró, recuperó su forma y contraatacó, envolviendo a uno, luego a otro, disolviéndolos poco a poco con su cuerpo gelatinoso y absorbiendo su esencia.

Fue una pelea desigual, caótica y muy divertida de ver, pero al final, Puddle quedó solo en la orilla, sacudiéndose el exceso de agua y escamas, brillando con una luz más intensa que antes.

—¡Pui! —gritó triunfante, inflándose de orgullo.

—¡Bien hecho! —aplaudió Aoi, genuinamente contento.

El slime brilló con fuerza, girando sobre sí mismo de alegría.

Al día siguiente pasaron a las Ranas de Cristal, y aquello fue mucho más complicado y difícil. Eran criaturas de piel transparente como el vidrio, musculosas y fuertes, capaces de saltar distancias enormes en un segundo y de lanzar bolas de agua comprimida que golpeaban con la fuerza de una piedra.

Puddle lo pasó muy mal.

Fue golpeado por el primer proyectil antes de darse cuenta. Salió despedido rodando colina abajo, dando vueltas y vueltas hasta chocar contra una roca grande y lisa. Quedó aturdido, confundido, y en su intento por levantarse, resbaló y cayó dentro de un arbusto espinoso, quedando atrapado entre las ramas.

—... —Aoi observaba todo sin intervenir, aunque le costaba no correr a ayudarlo.

—Pui... —sonó débil, triste y lleno de dolor.

—¿Estás bien ahí dentro? —preguntó Aoi, con tono preocupado.

—Pui... —respondió, aunque el sonido no tenía nada de convincente.

Pero entonces, el pequeño cuerpo brilló una vez más. Se deshizo de las ramas cambiando su forma, se estiró hasta salir y, a pesar de todo, volvió a rodar colina arriba, directo hacia donde estaban las ranas, dispuesto a intentarlo de nuevo.

Una y otra vez fue golpeado, lanzado, empujado y aplastado. Una y otra vez volvió a levantarse. Y cada vez que caía, aprendía un poco más: a predecir el salto, a cubrirse, a atacar cuando el enemigo se relajaba.

Hasta que finalmente, después de una hora larga y agotadora, la última rana desapareció convertida en energía.

Puddle estaba hecho un desastre, sucio, mojado y cansado, pero de pie.

Los días comenzaron a pasar uno tras otro, marcados por el sol que salía y se ponía sobre las aguas.

Uno.

Dos.

Tres.

Y mientras Puddle luchaba, aprendía y crecía, Aoi tampoco estaba quieto.



#168 en Ciencia ficción
#1672 en Otros
#86 en Aventura

En el texto hay: aventura, aventura ciencia y ficcion, rpg

Editado: 01.10.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.