El jefe final que no quiere ser derrotado

Capítulo 19: Segundo piso

El segundo piso se extendía ante ellos, sumido en un silencio extraño, casi irreal. Las ruinas antiguas permanecían envueltas en aquella niebla grisácea y densa que nunca parecía disiparse, flotando entre las columnas rotas y los muros derrumbados como un velo eterno. El viento soplaba con un gemido suave, arrastrando partículas de polvo y ceniza que brillaban débilmente bajo un cielo oscuro, cargado de nubes que parecían pesar sobre todo el mapa.

Después del caos absoluto provocado por Reika y Reina durante las últimas horas, su ausencia repentina dejaba una sensación de vacío inesperado. Pero para Aoi, ese silencio no era inquietante; por primera vez en todo el día, se sentía… en paz.

—…Por fin… —murmuró, dejando escapar un suspiro largo, profundo y cargado de alivio.

Estaba solo. O bueno, tan solo como podía estar acompañado de Fern, Lyn y Puddle. Para él, eso equivalía a la tranquilidad absoluta.

En el instante mismo en que las dos chicas desaparecieron a través de los portales de regreso a la ciudad, Aoi actuó con una determinación digna de la mejor de sus habilidades. Sin perder ni un segundo, comenzó a desprenderse de su ropa actual. Literalmente se arrancó el traje de camarera con una velocidad impresionante, como si la tela ardiera al contacto con su piel.

—¡Nunca más…! —declaró con dramatismo mientras desempacaba y se ponía de nuevo su armadura ligera de cuero y placas metálicas, ajustando cada correa con alivio—. ¡Jamás volveré a ponerme algo así! ¡Prefiero enfrentar al jefe Berserker diez veces seguidas, con las manos atadas y a ciegas, antes de pasar otra hora vestido de esa manera!

Fern soltó un gruñido grave, claramente divertido, mientras movía la cola.

—¡Tú te callas! ¡También te reíste de mí cuando me vieron así! —le reclamó Aoi señalándolo con un dedo.

El gran lobo negro simplemente desvió la mirada hacia las ruinas, fingiendo absoluta indiferencia. Traidor de primera categoría, pensó Aoi, aunque una pequeña sonrisa se le escapó.

Una vez de regreso a su equipo habitual, el aire pareció volverse más ligero. Aoi estiró los brazos, sintiendo la familiar comodidad de su equipamiento… pero entonces sus ojos se posaron en algo nuevo, descansando ahora en su cinturón, integrados perfectamente junto a sus pociones y herramientas.

Dos abanicos de guerra, cerrados y elegantes, con estructuras sólidas y grabados que capturaban la poca luz del entorno. No eran adornos ni caprichos estéticos. Eran botín. Recompensas únicas obtenidas tras sobrevivir a la batalla más difícil hasta el momento: derrotar al guardián del primer piso en su máxima expresión de violencia, el Modo Berserker.

Al acariciar la superficie del primero, el sistema se activó automáticamente frente a sus ojos, proyectando una interfaz translúcida y brillante que solo él podía ver.

[¡NUEVO OBJETO OBTENIDO!

Abanico de Brisa Vital

Tipo: Arma de Soporte –

Rara (Única)Nivel: 1 / Evolutivo

Descripción: Un abanico ligero, con varillas de plata pulida y telas resistentes adornadas con bordados de hilo luminoso. Fue forjado con esencia de magia curativa antigua.

Habilidad Activa – Brisa Restauradora:

Al abrirlo y agitarlo, libera una suave corriente de energía que cura heridas leves y estabiliza el estado de aliados o criaturas domadas dentro de un área pequeña. Reduce levemente la fatiga y el dolor.

Nota: Al ser un objeto evolutivo, su poder, alcance y eficacia aumentarán conforme crezca la fuerza de su portador. ¡Podrá desbloquear efectos adicionales en niveles superiores]

Aoi lo tomó entre sus manos y lo abrió con un movimiento fluido. El abanico se desplegó con un sonido suave y nítido. Al hacerlo, una luz tenue y verdosa recorrió las telas. Lo agitó suavemente hacia sí mismo, y sintió al instante cómo la tensión acumulada en sus músculos disminuía, como si una brisa fresca y reconfortante acariciara su piel.

—Increíble… —susurró, cerrándolo de nuevo con destreza—. Es la primera arma de este estilo que veo para alguien como yo… suena débil ahora, pero si evoluciona conmigo… esto podría ser vital en el futuro.

Dejó el primero en su lugar y pasó la mano hacia el segundo abanico. Este se sentía diferente. Más pesado, con una vibración sutil que recorría sus dedos. Sus colores eran oscuros, con tonos azules profundos y negros, y grabados que parecían retorcerse como llamas de sombra. La interfaz apareció de nuevo, cambiando para mostrar la información correspondiente.

[NUEVO OBJETO OBTENIDO!

Abanico de Viento Impulsor

Tipo: Arma de Potenciación

Rara (Única)Nivel: 1 / Evolutivo

Descripción: Arma construida con esencia de tormenta y furia concentrada. Sus diseños oscuros representan la fuerza bruta llevada al límite.

Habilidad Activa – Corriente de Ascenso:

Al agitarlo con fuerza, libera una onda de energía que envuelve a las bestias domadas cercanas, aumentando temporalmente todas sus estadísticas físicas: Velocidad, Fuerza, Resistencia y Reflejos. El efecto dura poco tiempo, pero es intenso.

Nota: Al ser un objeto evolutivo, la duración y el porcentaje de mejora aumentarán con el tiempo. ¡Podría llegar a romper los límites naturales de las criaturas]

—Esto sí da un poco de miedo… —admitió Aoi, sintiendo cómo la energía contenida pulsaba contra su mano.

Decidió probarlo inmediatamente. Sacó el abanico oscuro, lo abrió de golpe y lo agitó con firmeza hacia donde estaban sus compañeros. Una ráfaga de aire cargada de luz azulada y oscura se expandió en forma de media luna, envolviendo a Fern, Lyn y Puddle en una capa brillante que duró apenas unos segundos.



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Editado: 01.10.2026

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