La flor del destino

El talento determina el futuro

*Cambio de perspectiva, Qin Liang*

Habían pasado horas desde que Yao Chen trajo de vuelta a Ling'er, ahora era medianoche, había preparado unos pastelitos para ella con la esperanza de que se despertara y comiera algo antes de volverse a dormir. Caminé por los pasillos de la mansión con una bandeja en las manos y una sonrisa en los labios.

Unos minutos más tarde entre en completo silencio a su habitación, el lugar estaba en penumbra, dejé la bandeja en la mesa y caminé hasta donde las lámparas de velas estaban, tranquilamente encendí la mitad de ellas para iluminar lo suficiente pero sin crear una iluminación tan intensa que pudiera deslumbrar a mi pequeña ling'er.

Me acerqué hasta su cama y me senté a la orilla para despertarla, pero en cuanto mis ojos se posaron en su rostro supe que algo no iba bien, la sacudí con cuidado llamando su nombre suavemente tratando de despertarla, ella se quejó con un lastimero gemido pero no despertó. Posé mi mano sobre su frente, estaba ardiendo.

—¡Yao Chen! —grité primero desesperada, luego me levanté y corrí fuera de la habitación con desesperación — ¡Guardias! ¡A'wan! —llamé incluso por mi sirvienta personal A'wan —¡Alguien! ¡Socorro, ayuda!

*Cambio de perspectiva, ling'er*

Rojo carmesí, cenizas y llamas, el rugido del viento azotando y el fragor de la batalla. Metal colisionando con metal, y yo, pequeña e indefensa en medio de aquel caos. A mí espalda una imponente ciudad cubierta por una matriz protectora, se veía mucho más impresionante que cualquiera de las técnicas que mi padre me había enseñado jamás.

Pero lo más terrorífico era la imagen frente a mis jóvenes ojos. Guerra, una sangrenta guerra sin cuartel. Torpemente mis pies se movían atraves de ese camino lleno de cadáveres. Mis ojos oscilaban frenéticos de un lado a otro, buscando una salida o ayuda con desesperación, grité hasta que me dolió la garganta pero nadie parecía oírme.

Avancé a ciegas sin conocer el lugar, el corazón encogido y mis ojos empañados en lágrimas, hasta que me topé con una chica, esbelta y elegante, vestida en túnicas blancas y armadura plateada, de rostro exquisitamente bello, facciones delicadas y finas, hermosa como una deidad celestial de un cuadro o una de las historias de los cuentacuentos. Lanza en mano apuntando al cielo, un viejo calvo, lleno de arrugas, de largas cejas enmarcando su rostro y aún más larga barba, con aspecto de monje la apuntó con un dedo acusador.

—¡Acepta tú error, demonio! ¡Las miles de vidas de mi secta Wu Tan debes pagárselo a este viejo con tu vida!

—Maldito vejestorio ¿Osas poner tus sucias manos sobre mi clan de la luna? ¡Estás cortejando la muerte! ¡Pregúntale primero a mi lanza si está dispuesta o no!

Una feroz batalla dió inició, desgarrando el cielo, haciendo returmbar la tierra, incluso abriendo grietas entre dimensiones. Aquella batalla era algo fuera de lo común, estaba a un nivel totalmente distinto a la de mi gente en Yun Lan. En algún punto la joven heroína iba ganando, el viejo jadeaba en cuclillas en el suelo a unos metros de ella, cuando un sonido cortó el aire, una espada la atravesó por la espalda de improvisto, en un abrir y cerrar de ojos. Un rastro de sangre cayó por su comisura. La joven miró hacia abajo lentamente con ojos muy abiertos, en shock, casi como si pudiera identificar la procedencia de aquella espada, su mano temblorosa, se movió con lentitud hasta tocar la tela cercana a la espada, se miró la mano entonces su palma cubierta en su sangre.

*Cambio de perspectiva, Qing Liang*

Desde que Yao Chen trajo a Ling'er de vuelta y me contó lo ocurrido, mi corazón había estado inquieto y tras unas horas fue aún peor. Ling'er estaba ardiendo en fiebre. Estaba sentada a la orilla de su cama nuevamente, está vez colocando un paño de agua fría en su frente y limpiando con otro paño su sudor. Desde que salí corriendo por ayuda, Yao Chen no tardó en venir a mi lado, claramente él trataba de mantenerse calmado, yo era por el contrario un manojo de nervios.

Ver su delicado rostro cubierto en sudor frío, sus regordetas mejillas normalmente teñidas en un tenue rosa, ahora teñidas en un rojo brillante por la fiebre. Sus cejas juntas, frunciendo el ceño, su respiración agitada, su pequeño cuerpo sacudiéndose con cada espasmo, oírla veces murmuraba cosas, delirando. Me rompía el corazón, si energía interna era un desastre, sus meridianos ardían y pulsaban con una intensidad que Ling'er no podría resistir ni mucho menos reprimir. Yao Chen estaba de pie junto a su cama también tratando de estabilizarla.

—¿Por qué no baja? ¿Porque pasa esto?—murmuré con voz temblorosa y los ojos hinchados de llorar.

—No lo sé...

—Solo es etapa de refinación de sangre... Solo tiene cinco años... —miré a Yao Chen—¿Crees que habrá tratado de defenderse imitando alguna técnica de algún miembro de la secta?

Pregunté mientras mis temblorosas manos mojaban y estrujaban nuevamente el paño para colocarlo sobre la frente de mi hija.

—Es lo único que se me ocurre — me respondió él — hasta ahora Ling'er ha mostrado una capacidad de comprensión sobre las bases de la cultivación que excede por mucho su edad.

—Es cierto, aprende rápido y con una naturalidad abismal. Tanto... Que nos asustaba la idea de empezar a enseñarle formalmente y que sufriera un rebote como ahora.

—Si nadie le ha enseñado, solo queda asumir que ha imitado por desesperación algún ataque de alguien de la secta sin saber que estaba haciendo exactamente. Lo siento mucho Liang'er, soy un inútil...

—No es tú culpa, Ling'er es demasiado especial, tanto que podría dañarse a sí misma. Mucho más que esto...

—Liang'er—Yao Chen susurró mi nombre, casi suplicante —¿Crees que deberíamos sellar sus meridianos unos años por seguridad? —negué con la cabeza.

—Últimamente los ancianos han estado debatiendo sobre organizar una prueba de talento entre los más pequeños para hacer planes futuros. Como a que pico de montaña irán y bajo que maestro estarán ¿Porque no esperamos hasta entonces? Podríamos averiguar primero el potencial y afinidad elemental de Ling'er antes de tomar una decisión.



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En el texto hay: drama, cultivating immortals, xianxia

Editado: 29.09.2026

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