Capítulo 33 — Toda una vida
La noche había caído completamente sobre Manhattan cuando los últimos invitados comenzaron a despedirse. La celebración había sido mucho más sencilla de lo que cualquiera habría esperado de una boda como aquella, pero precisamente por eso había terminado siendo perfecta para ellos.
No había existido ningún momento en el que Allison hubiese sentido que estaba interpretando el papel de una novia. Había sido simplemente ella; la mujer que había amado, perdido, sufrido, aprendido a vivir sola y que, después de tantos años, había tenido el valor de volver a abrir una puerta que creyó cerrada para siempre.
Cuando Rachel y Dante se acercaron para despedirse, Alexis caminaba entre ambos, todavía sosteniendo una pequeña porción de tarta que había conseguido guardar para el camino.
—No pienso olvidarme de vosotros. —Rachel abrazó primero a Allison y después a Rinaldi, sin ocultar la emoción de su sonrisa.
Allison bajó la mirada hacia la alianza que brillaba en su mano y la acarició suavemente con el pulgar.
—Eso espero.
Rachel siguió la dirección de sus ojos y sonrió.
—Todavía no termino de acostumbrarme a verla. —Rozó ligeramente la mano de Allison con los dedos, como si necesitara comprobar que aquella alianza estaba realmente allí.
Allison sonrió al mirarla.
—Yo tampoco. —Volvió a acariciar el anillo, dejando escapar una pequeña risa.
Rachel inclinó ligeramente la cabeza.
—¿Y qué sientes cuando la miras? —preguntó, esperando su respuesta.
Allison permaneció unos instantes contemplando la alianza antes de levantar nuevamente los ojos hacia ella.
—Que finalmente dejé de tener miedo a elegir lo que quiero. —Su voz sonó serena, pero la emoción se reflejó en su mirada.
Rachel sonrió y apretó suavemente sus manos entre las suyas.
—Entonces ha merecido la pena esperar.
Allison sostuvo su mirada durante unos segundos y después asintió lentamente. Dante se acercó a Rinaldi y lo abrazó antes de separarse para estrecharle la mano.
—Cuídala. —Mantuvo el apretón unos segundos, mirándolo directamente.
Rinaldi sonrió.
—No necesita que la cuide. —Sostuvo la mirada de Dante con una expresión tranquila—. Pero pienso estar a su lado.
Dante lo observó durante unos segundos y finalmente asintió, satisfecho.
—Buena respuesta. —Volvió a estrecharle la mano antes de añadir, con una sonrisa que dejaba claro que todavía no había terminado—. Pero, aun así, no hagas ninguna estupidez.
Rinaldi soltó una carcajada.
—Intentaré mantenerme dentro de unos límites razonables.
—Eso es lo máximo que esperaba escuchar de ti. —Dante le dio una palmada en el hombro antes de apartarse.
Allison se acercó entonces a Alexis y se agachó frente a él.
—¿Te lo has pasado bien? —preguntó mientras le acomodaba distraídamente el cuello de la camisa.
Alexis asintió con entusiasmo.
—Muchísimo.
—¿Incluso teniendo que soportar a todos los adultos? —Allison levantó ligeramente una ceja, divertida.
El niño fingió pensarlo mientras miraba de reojo a sus padres, como si necesitara asegurarse de que aquella respuesta era la correcta.
—Más o menos.
Allison soltó una pequeña risa.
—Entonces tendremos que invitarte a la próxima. —Le acomodó nuevamente el cuello de la camisa, todavía sonriendo.
Alexis abrió mucho los ojos.
—¿Habrá otra boda?
Rinaldi comenzó a reír y se acercó a ellos.
—No exactamente. —Se agachó un poco para quedar a su altura.
Alexis lo miró con evidente confusión.
—¿Entonces para qué me vais a invitar?
Allison intercambió una mirada divertida con Rinaldi antes de responder.
—Para la próxima celebración que organicemos. —Le sonrió, intentando contener la risa.
Alexis pareció pensarlo durante unos segundos.
—¿Y habrá tarta?
Rinaldi soltó otra carcajada.
—Ahora entiendo por qué aceptaste venir a la boda. —Negó suavemente con la cabeza, todavía divertido.
—La tarta era importante. —Alexis lo dijo con absoluta seriedad.
Allison se llevó una mano a los labios para contener la risa, mientras Dante y Rachel intercambiaban una mirada divertida detrás de ellos.
—Definitivamente es hijo tuyo —murmuró Rinaldi, mirando a Dante.
—¿Por qué? —Dante arqueó una ceja.
Rinaldi señaló discretamente a Alexis.
—Porque sabe perfectamente cuáles son sus prioridades.
—En eso tienes razón.
Alexis frunció ligeramente el ceño.
—¿Qué?
Dante intervino desde detrás de ellos, todavía sonriendo.
—Creo que lo que intenta decir es que esperan seguir juntos durante mucho tiempo.
Alexis pareció reflexionar sobre aquello antes de volver la mirada hacia Allison.
—¿Vais a estar juntos mucho tiempo?
Una emoción profunda atravesó el pecho de Allison. Se inclinó hacia él y lo abrazó con cariño antes de responder.
—Toda la vida.
—Entonces está bien. —Alexis pareció satisfecho con aquella respuesta y asintió con absoluta naturalidad.
Rachel soltó una pequeña risa mientras Dante negaba suavemente con la cabeza.
—Creo que acabamos de recibir su aprobación —comentó él, mirando a Rinaldi con una sonrisa divertida.
—Era importante conseguirla. —Rinaldi miró a Alexis con fingida seriedad, lo que hizo que el niño sonriera.
Allison acarició suavemente el cabello del pequeño antes de incorporarse.
—Gracias por venir, Alexis.
—Gracias por invitarme. —El niño sonrió y después miró hacia la mesa—. Y por la tarta.
Allison soltó una carcajada.
—Sabía que había una razón.
Dante le dio una palmada suave en el hombro.
—No le hagas demasiado caso. Lleva toda la tarde pensando en ella.
—Porque estaba muy buena. —Alexis defendió su opinión con absoluta convicción.
Rachel tomó su mano.
—Vamos, cariño. Tenemos que dejar que los recién casados descansen un poco.
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Editado: 19.09.2026