El precio del apellido
JULIAN
Estoy en el motel, viendo cómo una patrulla de incógnito da vueltas a la manzana. Mi teléfono de usar y tirar vibra. Es un mensaje de Mateo. Solo contiene una dirección y una frase:
"Papá no fue el único monstruo. Ven al puerto. Muelle 0".
Muelle 0. El lugar donde todo empezó, donde la vieja casa de los Russo se quemó hace quince años. Entiendo que algo ha cambiado. La voz de Mateo por radio no era la de un fugitivo; era la de un verdugo.
Salgo por la ventana del baño, saltando hacia el callejón trasero. Si voy a perderlo todo —mi carrera, mi reputación, mi familia—, lo haré de frente. El fiscal que defendía la ley ha muerto. El hombre que busca la verdad, por muy podrida que sea, es el que arranca el coche robado y acelera hacia la oscuridad.