El pasado vuelve

Capitulo 32

El rastro del Fénix

JULIAN

​Estamos en la orilla, empapados, cubiertos de hollín y ceniza. Elena abraza el maletín rojo como si fuera lo único que la mantiene unida a la realidad. No hay lágrimas, solo un silencio sepulcral.

Mateo se pone en pie, mirando las llamas que aún bailan sobre el agua.

​— No ha muerto por nada —dice Mateo, con la voz cargada de una nueva determinación—. Nos dio el maletín y nos dio tiempo. El Consorcio cree que todos morimos en esa explosión. Es nuestra única ventaja.

​— ¿Qué vamos a hacer? —pregunta Elena, levantando la vista. Sus ojos brillan con una furia fría—. La gala del Consorcio empieza en tres horas. Todos los que pagaron a mi padre, todos los que usaron a Julian... estarán allí.

​Miro mi reloj. Está roto, pero las agujas se detuvieron en el momento de la explosión.

— Vamos a entrar —digo, ajustándome la chaqueta destrozada—. Pero no como fugitivos. Vamos a entrar como los herederos de la verdad. Mateo, necesitas un traje. Elena, necesitas una máscara. Y yo... yo necesito una última oportunidad de ejercer la justicia.




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