Ira.
Testarosa de Luca se paseaba por el inmenso jardín de la mansión, que amablemente Tylor Landeros le había donado cuando cerraron su alianza. Un trato que ella había considerado justo, a su favor. Le habían hecho modificaciones, de acuerdo a su actual estilo de vida. A ella le apasionaba coleccionar obras de arte, "apasionaba" por decir algo, si es que ella pudiera sentir cualquier emoción buena. Mejor dicho, le obsesiona a tener todo aquello que ha trascendido en el tiempo, todo lo que como ella que había sido creado para perdurar.
El caminar por el jardín le hacía sentir que regresaba solo un poco en al pasado, cuando su vida era normal, con sueños normales, con problemas normales. En ciertas ocasiones le gustaba imaginar que regresaba a su hogar familiar, que su madre estaría preparando la cena, quizá aquel pastel de manzana que tanto le gustaba y… Lamentablemente no podía vivir sumergida en ese estado, solo podía quedarse inmersa en su anterior vida un par de minutos de vez en cuando.
Ahora sería ella la que tendría la oportunidad de salvar a la raza Humana, de la manera que nadie pudo hacerlo con ella, aunque esos bastardos la habían puesto como enemiga de todas las razas. sería ella la que les demostraría quiénes eran los verdaderos enemigos, ella sería quien abriera los ojos de los Humanos, al mundo entero y quién destruyera a los Lobos uno por uno. Ella sería la que haría correr la sangre de esas bestias, no dejaría una sola de ellas con vida. Ni siquiera permitiría que sus “nuevos” socios sobrevivieran, tenía que acabar con todos.
Ahora tenía el poder suficiente, como la Madre de los Cazadores, tenía los conocimientos de siglos perfeccionando su magia corrupta y la alquimia de su padre. También tenía el ejército de Cazadores más grandes y jamás antes visto, eran tantos que sería imposible exterminarlos. Todo gracias a su hermano de Derrik y a La fabulosa Henriette, una Loba convertida en algo más. Al comienzo dudo de la lealtad de esa Loba, pero con el paso de los años demostró serle muy leal a Derrik. Era una pena que hace unos años atrás perdieran a tan leal mascota, pero de una u otra manera habría de morir.
No le sería fácil, pero iba a lograrlo, su plan era realmente simple; constaba de dos etapas. En la primera etapa y la primera ola estarían los Cazadores Depravati, estos eran aquellos Cazadores que habían vivido un promedio de cincuenta a sesenta años, como Cazador. Estos carecían de magia, pero estaban terriblemente hambrientos de sangre, de violencia. Estos serían acompañados por los Perros rojos, nombre que les había puesto a los Lobos enfermos de la Sed de sangre. Incluso utilizaría a los hombres que conformaban a la Legión, enfermos igual que los Lobos. Ellos se encargarían de destruir La muralla que rodeaba el Valle de los Lobos cuando ya no contara con protección mágica.
En la misma etapa y segunda ola irían los Cazadores Magna, estos eran aquellos que habían vivido de cien a doscientos años como Cazadores. Ellos contaban con magia que su longevidad les otorgaba y, tenían la fuerza suficiente para eliminar las salvaguardas mágicas que protegían las murallas del Valle de los Lobos, estos literalmente les abrirían las puertas a los Depravati. Le había tomado algún tiempo crear el encantamiento adecuado, no había podido probar su efectividad, pero estaba segura de que funcionaria.
En la última etapa y la última ola irían los Cazadores Tenebris, estos eran aquellos que habían vivido de cuatrocientos a quinientos años. Sumando la magia y control de la alquimia era tan poderosos que no tenían comparación, ellos irían acompañados de los "Sacrificables". Estos seres podrían ser Lobos, Latentes y Humanos, qué con su sacrificio ayudarían a la creación involuntaria de nuevos Cazadores. Posiblemente en el proceso muchos Lobos morirían, pero los Latentes y Humanos se convertirían y serían los mejores Depravati que pudiera usar contra la manada… hermanos matando hermanos.
Una vez que los Magnas derribaran las murallas mágicas, los Depravati liberarían el gas nervioso que habían creado, con años de experimentación. Debido a que no cualquier sustancia química o natural afectaba a un Lobo, menos que pudiera penetrar hasta la psique. Este gas sumergir y a todo aquel que estuviera dentro del Valle y de las paredes del Vulpak en sus peores pesadillas, de esta manera podrían hacerse del cuerpo y de las almas de todos ellos. De manera que no importaba quien o que estuviera dentro, se convertiría en uno de ellos y estaría bajo el control de la Madre de los Cazadores.
Una vez que Los Lobos dentro del Valle estuvieran atrapados en sus propias pesadillas, los Sacrificables harían su trabajo y convertirían a todos en nuevos Cazadores. De esa manera el Valle de Los Lobos se convertiría en un vórtice que se conectaría a la Necrópolis, y serviría de fuente de energía oscura para los Cazadores. De manera tal que podrían tener otra “Necrópolis”, y a su vez que podría aumentar su el número de sus Cazadores de una forma desproporcionada. Testarosa lo había planeado con tal detalle, que no cabía espacio para el fracaso.
La conversión les haría sentir todo aquel dolor que ella sintió, sentirían cada mordida, cada desgarro de su piel, cada vez que esa bestia la poseyó. Testarosa les quitaría exactamente lo mismo que a ella le robaron, les quitaría todo. Además de qué, todos los Valles estaban unidos de manera que al convertir uno de estos, el resto se contaminaría de energía oscura de manera casi imperceptible. Metería la oscuridad de los Cazadores debajo de la piel década Lobo, esto ni siquiera lo notarían.
—Mi señora, el Tenebris Edkar solicita una audiencia con usted — la voz de su sirvienta la sacó de su ensoñación.