Nacidos entre las sombras -Dioses Ocultos, Libro 3

Capítulo veintinueve

Caída II

Un grupo de Lobos acompañado por agentes del CIBE, llegaron tan sólo unos momentos después de la destrucción del Den. Había sido como uno de esos terremotos que afectan a la ciudad de vez en cuando, pero este había venido acompañado de algo más. Grigori le había pedido a Fabián construir los túneles fuera del Valle de los Lobos, sin embargo, éste había ido más lejos. había túneles que salían exactamente a la periferia del centró de investigación, esto había sido en conjunto con el gobierno, los Lobos y el director Tejeda.

Cuando el director Tejeda se dio cuenta de que comenzaban a emanar Lobos de las puertas diseñadas para los túneles, supo que algo andaba jodidamente mal. Salió tan rápido como pudo acompañado de agentes, Fabián se acercó a él con uno de sus cachorros en brazos.

—Fabián que ha ocurrido

—El Den ha sido atacado por los Cazadores, Grigori ordenó la evacuación, pero muchos de los nuestros aún están atrapados.

El director Bruno Tejeda ordenó a sus hombres que se preparan para salir en ese momento en dirección al Valle de los Lobos, pero Fabián sabía que aún con sus mejores vehículos no llegarían a tiempo. Entonces les ordenó a Los Centinelas, Custos, Bellators y demás que iban saliendo de los túneles se prepararán para llevar a los agentes de regreso por el mismo camino que ellos habían recorrido.

Afortunadamente tanto agentes, antiguos como nuevos, ya estaban acostumbrados a trabajar juntos, lo habían hecho en muchas ocasiones después del primer encuentro con la manada. Así que no fue difícil coordinar los binomios, los agentes montaron con rapidez a los Lobos y estos comenzaron a volver por los túneles hacia el Valle. Los agentes llevaban cámaras en sus cascos y trajes, de manera que los Lobos y el director Tejeda pudiera supervisar y monitorear lo que estaba ocurriendo.

Nadie estaba preparado para ver lo que había ocurrido, parecía que una bomba había barrido con el Valle entero. Sólo unos pocos edificios quedaban en pie justo en medio del Vulpak, el temor de no encontrar sobrevivientes se instaló en la mente corazones de todos ellos. Los Lobos ni siquiera podía sentir la presencia de los Cazadores, tampoco podía sentir la presencia de Humanos, Latentes o Lobos.

—¿Qué demonios ocurrió en ese lugar? —interrogó al director Tejeda a través de los audífonos a los agentes.

—Parece que una bomba barrio con la manada entera... Dicen los Lobos que no pueden detectar vida alguna.

Bruno Tejeda era el único que sabía lo que todo ello significaba, había sido Grigori Zaítsev quién había destruido el Valle.

—Deben quedar sobrevivientes, busquen bien— ordenó el director Tejeda.

Los binomios comenzaron a dirigirse al Valle de los Lobos tratando de rastrear cualquier ciclo de vida.

Aleck se encontraba inconsciente en el suelo, al igual que todos los que estaban con él. Sentía que estaba rodeado por sus hermanos, que había sido la fuerza de estos la que les había protegido. Se sentía tranquilo y un poco en paz, de algún modo sabía que lo habían logrado. Grigori hizo lo que pudo, pero en un punto fueron ellos los que continuaron alimentando esa cápsula salvavidas.

—Es tu momento de salvarlos, hermanito nuestro.

Después de escuchar eso en su cabeza abrió los ojos, se sentía aturdido como si hubiera dormido una semana entera. Se quedó un momento en el piso revisando todo su cuerpo, no había dolor alguno, no había heridas, lo cual quería decir que la energía oscura los había mantenido a salvo. Situación que le pareció un tanto irónica, trato de contactar con Grigori mente a mente, pero sólo se topó con un muro oscuro. No había nada, como si la mente de Grigori nunca hubiera estado unida a la suya.

La posibilidad de haber perdido a su Alfa, lo hizo reaccionar de una forma inesperada. Sintió cómo el temor cobraba vida propia, entonces se percató de que ahora tenía que salir de allí, sacar a los suyos y volver a casa. Alekssandra y Catherine estaban en peligro, sentía que Grigori no había muerto, era más bien que se había sumergido completamente en la oscuridad del Cazador.

Ese hilo de pensamiento le hizo sentir el terror de las posibilidades que surgieran, él era el Alfa tenía acceso a cada una de las mentes de la manada y con esa parte oscura suya, podía penetrar con facilidad en la mente de cualquier Humano. tenía el conocimiento de ambas razas a la distancia de un pensamiento, y ahora tenía la Sed de destrucción de un Cazador. Detenerlo sería algo casi imposible, por no decir de él simple echo de enfrentarlo.

Nadie, ni los antiguos tenían la fuerza o la magia para competir contra Grigori. Desde su "liberación" como el Lobo Cazador, este había adquirido habilidades que ningún otro Lobo tenía, aun que, de hecho, desde que era un simple Lobo, tenía habilidades que nadie tenía. Pero Isidro Taftian lo mantenía "atado", nunca le permitió alcanzar su verdadero límite.

Sintiendo la presión en su pecho por la caída de su Alfa, lentamente fue ayudando a aquellos que lo acompañaban a recobrar la conciencia. Fue tranquilizándolos, reconfortándolos por estar con vida, de una forma extraña, pero vivos. Una vez que todos estuvieron conscientes y de pie, se centró en su propia mente.

El puente a la mente de Grigori parecía haber desaparecido, pero él sabía que allí se encontraba, oculto entre las sombras. Su Lobo estaba a su lado, observando al mismo lugar que él. A su espalda, estaba esa cosa que se había estado formando desde que la puerta del Valle de los muertos tubo esa fractura. Cosa que lo convertía en un porcentaje menor, en la misma cosa que Grigori.




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