Nacidos entre las sombras -Dioses Ocultos, Libro 3

Capítulo treinta y uno

Primer golpe.

La desaparición de Grigori había tenido un efecto extraño en la manada, la sensación de encierro ya se había extendido por todas las mentes, de no poder contactar con “papá” solo para sentir su presencia. Aún con esto tenía que darse prisa en el primer golpe, no sabían cuánto tiempo tendrían de esta tensa calma. Tampoco tenían ideas si Gorigori uniría a sus enemigos o sería el mismo quién vendría por ellos, de manera que tenían que actuar rápido y después buscar un lugar seguro, que estuviera lejos del conocimiento de la manada o de los Humanos.

Habría lugares que no podrían ser vaciados, entre ellos estaba el Primer Den. Puesto que este lugar era el cerebro y la espina dorsal de toda la planificación en contra de los Cazadores y la Alianza del este, lo que quería decir que aquí la guerra de Grigori golpearía con más fuerza.

La casa de los Bellator bien sería otro de los lugares que no desaparecerían, muchos de ellos se irían a lugares seguros, los que se quedaron lo harían para pelear. Cómo era el caso de Iris y Dante Landeros, ellos estaban al frente de lo que habían denominado "el corte de patas". En cuanto recibieron la confirmación de Adrik de que el Alfa de la manada había desaparecido, se reunieron con todo el equipo a través de video llamadas, para confirmar el inicio del plan.

En los rostros de los presentes no había sonrisas, no había la característica alegría de cada vez que se comunicaban, tampoco había miedo, tal parecía que el grupo había aceptado que en algún momento morirían. No alcanzaban a entender si esto era motivo de orgullo o de tristeza, saber qué seres tan poderosos perdería su vida en esta guerra que se avecinaba.

—No sé si su desaparición fue planeada, lo último que supe fue que... No encontró otra manera de salvar a todos los que se encontraron en el Primer Den de México. — la tristeza se reflejaba en La Voz de Alekssandra. —Es por eso que no debemos juzgarle.

—Sabemos que lo único que ha hecho el señor Gorigori desde que tomo el liderazgo de la manada ha sido tratar de salvarnos, no tema por eso mi señora —le expresó uno de los Lobos que estaban del otro lado del monitor.

—Se que están asustados por ese golpe de oscuridad que recibimos cunado él desapareció, Aleck se ha encargado de drenar esa energía oscura dentro del canal telepático de la manada.

—¿Por qué sigue tratando de que no lo odiemos? —interrogo una Loba llamada Dana Luna, que era una de las encargadas de algún Den.

—Porque también tengo miedo de en lo que se ha convertido y necesito convencerme de que todos estamos en el mismo barco.

Todos tenían el mismo temor, pero ahora tenían que ver lo que estaba en ese momento en juego, después podrían preciarse por la amenaza que crecía en sus cabezas.

—El mismo miedo que usted tiene lo tengo yo —le expreso Fabian Pinzón —Pero, le estoy enteramente agradecido por su sacrificio para salvar a mi familia y a todos los miembros de la manada que estaban en ese Den, de no haber enviado esas medidas de seguridad con antelación…

—¿Qué ha dicho? —le interrogo un Lobo en otra ubicación.

—El señor Gorigori nos envió medidas de seguridad que debíamos aplicar al Den, túneles de escape, una protección mágica configurada de un modo diferente, para que resistiera los ataques de los Cazadores… ¿No las envió a todos?

—Pensé que las instrucciones solo eran una exageración —respondió un de los Lobos.

—¿Las ignoraron? —respondió un muy sorprendido Yurik Vladik.

—Bueno… no es como si…

—¡¿Qué pasa si es parte de su plan para protegernos de él mismo?! —Grito Yurik.

La leyenda de la raza de los Lobos estaba furioso, Gorigori pensó en algo que podría darles tiempo de escapar para salvar la vida de todos y estos se portaban como perros desobedientes.

—No... estamos seguros de ello —respondió el mismo Lobo.

—No, pero, ¿Si los Cazadores realizan un ataque similar, tu como sacaras de allí a la gente, como evitaras que los conviertan en uno de ellos? —interrogo un muy indignado Fabian —Hagan lo que el señor Gorigori ordeno, planeen maneras de fugarse, de salvar a todos.

—Vivan hoy, peleen mañana —concluyo Alekssandra entendiendo lo que Gorigori había tratado de hacer por su gente antes de caer.

Todos guardaron silencio ante las palabras de Alekssandra, ¿Qué podían decir que justificara no haber hecho caso? Se observaron los unos a los otros por breves minutos.

—¿Cuál será el siguiente paso a dar primita? —le interrogó Yurik, tratando de tranquilizarse.

—Creo que es momento para comenzar el corte de patas, ya dieron el primer golpe y esperan que nosotros intentemos algo, vamos a demostrarles que seguimos siendo una manada poderosa

—Una vez que iniciemos con esto, y que ellos se encuentren desesperados, querrán venir por nuestras cabezas, así que será momento de iniciar la fase 2 —explico Dante Landeros.

—¿Cuánto tiempo tenemos para iniciar la fase dos? —interrogo Alekssandra.

—Treinta y seis horas —respondió Dante.

—Eso es demasiado poco tiempo —se quejó alguien.

—Pues comiencen por hacer lo que deben, nos reuniremos en tres días, hasta entonces… cuídense y sobrevivan —les indico Alekssandra cortando comunicación.




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