W, J.
Sólo supe las iniciales del nombre de ese señor porque lo veía en una tarjeta que estaba atada a su silla de ruedas. Él paseaba de acá para allá, sin tener mucha noción de hacia dónde iba. Se daba contra las paredes, queda atorado en alguna rincón hasta que yo pasaba y lo liberaba y luego seguía avanzando, siempre sin rumbo fijo.
Cierto día tenía mi guitarra y decidí probar. Toqué un poco. En ese momento y por primera vez, J. volvió de su mundo propio y me miró con entendimiento.
Unos días más tarde tenía yo la guitarra de vuelta, él empezó a agitar su mano como si la estuviera tocarando. Entendí que quería que yo le tocara algo, y le canté Let It Be, de The Beatles. Todo el tiempo él agitaba su mano y parecía estar en su mundo propio, pero sé que entendía lo que estaba pasando y que disfrutaba de la canción.
iCómo les llega la música a estos señores!
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historias divertidas y tristes, enseñanzas de vida, infarto cerebral y sus consecuencias
Editado: 25.09.2026