La organización de las casas de salud que conocí de primera mano en los Estados Unidos ha sido siempre, más o menos, la misma. Hay una sola nurse por ala del edificio, y algunos CNAs (certified nurse assistant), usualmente, 2 o 3 por ala.
La grúa para enfermos es un aparato mecánico especial diseñado para levantar de la cama a personas muy pesadas o corpulentas, como mi esposo Doug. Él tenía, además, medio lado del cuerpo totalmente paralizado a causa del su ACV.
Hoyer es en realidad una marca comercial, la de la empresa norteamericana que inventó estas máquinas mecánicas. En el ámbito médico y en las casas de salud se terminó adoptando ese término genérico para designar a ese tipo de grúa.
Había una por ala pero, de forma sistemática, cada vez que se precisaba en el cuarto de Doug, ¡nunca se sabía en qué rincón de la casa de salud estaba escondido!
Yo salía a recorrer todos los corredores y no había manera de encontrarlo.
Los CNA son los ayudantes de enfermería de la casa de salud. Esencialmente, ellos son los que realizan el trabajo físico más pesado o desagradable del cuidado de enfermos. Bañan a los residentes en las duchas, los llevan con paciencia al baño, los sientan en la silla de ruedas, los cambian como a bebés, cosas así. Esa es su rutina.
Pero 2 o 3 de ellos eran pocos si uno tiene en cuenta que en cada ala hay unos 20 cuartos, cada uno con dos personas. Casi todo el tiempo uno de ellos estaba bañando a alguien, otro tal vez había faltado o llegaría tarde por las razones que fueran, y, a lo mejor, el tercero estaba almorzando o en su hora de descanso.
En la vía de los hechos, con suerte había uno de ellos a la vista, lo que expone de forma demoledora el nivel de desamparo que se vivía en esos corredores.
Además, para levantar a Doug, generalmente se precisaban dos personas. Sobre todo, si eran mujeres. Algunos hombres fuertes lo podían hacer por sí mismos.
La administración de la casa de salud traía directamente de África a muchachos altos y fuertes, a los que capacitaban para esas tareas que requerían una mayor fortaleza física, y que más bien parecían jugadores de la NBA. Muchas veces los CNAs eran mexicanos que ya vivían ahí. Me parece que los de la casa de salud pagaban para traer a los africanos. Supongo que contrataban a gente pobre pero acostumbrada a los trabajos físicos.
En junio de 2011 pasé a Doug a una tercera casa de salud. Con el tiempo, las cosas mejoraron un poco. Como las CNA's sabían que para mover a mi esposo precisaban la ayuda de otra persona, supongo que se arreglarían entre ellas en los pasillos: “Hoy te ayudo yo y mañana, cuando me toque Doug, vos me ayudás a mí”. El hecho de que él estuviera un poco mejor también ayudaba a que todo fuera más llevadero para todas las partes involucradas.
Como las asistentes de enfermereia ya sabían el problema de las desapariciones misteriosas del equipamiento, antes de que eso pasara, y a sabiendas de lo pesado que era Doug, discretamente escondían el Hoyer en su habitación en cuánto lo veían por ahí.
¡Entonces entendí por qué el dichoso aparato nunca se podía encontrar en la segunda casa de salud! Eso resolvía por fin el misterio no resuelto de aquella institución...
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Editado: 07.11.2026