La misteriosa desaparición de mis medicamentos
Poco tiempo después de aquel cruce por la comida, ocurrió otro episodio que siguió colmando mi paciencia: un día, de la noche a la mañana, desaparecieron por completo mis medicamentos de la pieza. Los busqué desesperadamente por todos los rincones imaginables, preguntándome una y otra vez dónde corno los habría puesto. Yo no tenía más que una pequeña cantidad de pertenencias conmigo en la habitación y ya lo había revisado todo minuciosamente varias veces. Realmente no lograba descifrar aquel misterio.
En el lugar trabajaba una CNA bastante brusca que se encargaba de atender a Doug. (Nota: CNA son las siglas en inglés para Certified Nursing Assistant, las ayudantes de enfermería de la institución). Luego de un par de días de misterio y sumida en la desesperación por no hallar mis dosis, decidí encarar a esta mujer y preguntarle si por casualidad no habría visto mis remedios. Para mi total sorpresa, me contestó con total naturalidad que sí, ¡que los había agarrado ella!
Su argumento fue que supuestamente no estaba permitido tener medicamentos en la pieza que no fueran estrictamente los que el doctor le había recetado a Doug. Me pareció un atrevimiento de un tamaño colosal que se hubiera puesto a revolver mis cosas privadas y se las hubiera llevado sin siquiera darme un aviso, pero respiré hondo, traté de hablarle de buena manera y le expliqué con firmeza que esos fármacos eran míos, no de Doug, y que al ser yo una persona diabética los precisaba de forma vital cada día para vivir.
Por fortuna, ante mi explicación, me los devolvió y ya no volvió a tocar mis pertenencias. Sin embargo, no quise dejar pasar el asunto así como así; aproveché astutamente el hecho de que la mujer sabía que había actuado mal y que "me debía una" para pedirle que me realizara un control de glicemia en el momento. A pesar de haber pasado varios días sin tomar mis medicinas por culpa de su negligencia, el nivel de azúcar en mi sangre no estaba demasiado elevado.
#4243 en Otros
#399 en No ficción
#931 en Relatos cortos
historias divertidas y tristes, enseñanzas de vida, infarto cerebral y sus consecuencias
Editado: 16.10.2026