Romeo Valmont tiene una regla que todos sus amigos conocen y ninguna mujer se atreve a cuestionar:
Cero vírgenes.
Para él, las relaciones deben ser sencillas, sin dramas, sin compromisos y, sobre todo, sin mujeres que esperen convertir una noche de pasión en una historia de amor.
Su familia está acostumbrada a sus escándalos, pero Romeo está convencido de que jamás romperá su propia regla.
Hasta que aparece Sandra.
Ella es divertida, impulsiva y aparentemente demasiado inocente para formar parte del mundo de Romeo. Una noche de tragos, una decisión impulsiva y una atracción imposible de ignorar hacen que ambos terminen juntos.
A la mañana siguiente, Romeo descubre la verdad.
Sandra era virgen.
La mujer que supuestamente no debía existir en su mundo acaba de hacer que rompa su propia regla.
Humillado y furioso por sentir que ella le ocultó la verdad, Romeo decide que no quiere volver a verla.
Pero el destino tiene otros planes.
Semanas después, Sandra descubre que está embarazada.
Y cuando la noticia llega a la familia Valmont, el escándalo es monumental.
Para una familia obsesionada con las apariencias, tener a Romeo esperando un hijo fuera del matrimonio es una vergüenza imperdonable. La solución de los Valmont es tan antigua como drástica:
Romeo tendrá que casarse con Sandra.
Romeo está convencido de que ese matrimonio será un infierno.
Sandra está decidida a demostrarle que no piensa dejarse pisotear.
Y lo peor de todo es que vivir bajo el mismo techo empieza a revelar algo que ninguno de los dos quiere admitir: quizás aquella noche no fue un error.
Quizás fue el comienzo de algo mucho más peligroso.
Porque Romeo juró que jamás se enamoraría de una mujer como Sandra.
Y Sandra está a punto de descubrir que romper las reglas de Romeo puede ser mucho más divertido que obedecerlas.