"No guardes nada en tu corazón. Al final de cuentas eres humano, todos tenemos problemas que sobrellevamos a nuestro modo; sin embargo, hay que hablar con alguien y disipar eso que te carcome en el fondo. Sé genuino y terminarás encontrando la paz"
. —Nue_Nigth
—Perspectiva de Rury—
A la mañana siguiente, mientras los rayos del sol entraban por la ventana, comencé a despertarme de forma perezosa. Por primera vez en mucho tiempo me sentía muy bien y a gusto; solo tenía un pequeño dolor de cabeza, pero es probable que fuera porque se me entumeció algún músculo o tendón al dormir.
Miré a mi alrededor y no veía a Nit por ningún lado. Puse mi mano a un lado de la cama y toqué algo blandito.
—Oh, ya lo recuerdo —suspiré algo exhausta.
«Es cierto, tenemos que llevar a esta chica a su ciudad. No es que me moleste ni nada, tampoco es que tengamos otro lugar a donde ir, pero me molesta un poco su actitud altanera y provocativa; puede llevarnos a muchos problemas durante el camino».
Sacudí el cuerpo de Antonella para que despertara. La chica vampiro, bostezando y estirando su cuerpo, comenzó a levantarse.
—Wuaaa... —Era el bostezo más largo que he escuchado—. Buenos días, elfa. ¿Dónde estamos?
—¿En serio no lo recuerdas?
—Mmm, lo siento, pero no puedo corresponder a tus sentimientos. —Agachó su cabeza en forma de disculpa—. No sé qué es lo que pasó entre nosotras esta noche, pero ya tengo a alguien que me gusta. Espero que lo entiendas.
—¿De qué estás hablando? —Puse una cara inexpresiva—. Como sea, es hora de partir. Tenemos que llevarte de vuelta a tu ciudad.
Antonella se quedó inmóvil y agachó la cabeza, como si estuviera pensando en algo.
—¿T-te sucede algo? —pregunté algo inquieta.
—No es eso. Es que tenía ganas de explorar por mi cuenta otros lugares de este mundo. —Levantó la mirada y me sonrió—. Es chistoso, apenas salí de la frontera vampírica fui atacada por una bestia gigante que me dejó fuera de combate en un instante.
—No soy chismosa ni nada, pero escuché que eras una buena líder para dirigir tropas y conquistar tierras, eso es algo increíble.
—Eso no es del todo cierto, jejeje. —Antonella comenzó a rascarse la mejilla y a reírse de forma nerviosa—. A decir verdad, sí soy una buena estratega, mi ciudad está bien y pude hacer varias cosas buenas por mi gente, pero...
Antonella fijó su mirada hacia la ventana.
—Nunca conquisté ninguna tierra ni la hice mía, todos esos logros fueron hechos por mi hermano mayor. Él, a diferencia de mí, fue desterrado por no seguir las órdenes de mi padre. Desapareció por un largo tiempo antes de que yo naciera. Cuando cumplí cierta edad, mi padre me degradó a duquesa por no cumplir con las expectativas de fuerza, maná, ni estrategia; él decía que, como un rey, uno debería tener cualidades dignas de su título... —Antonella agachó la mirada.
Quedé atenta; decidí no interrumpirla.
—Al principio me dolió, pero después, cuando vino la guerra contra la raza marina, me di cuenta de que él me protegió. Él fue a primera línea a luchar contra la gente marina y fue cuando vi el poder abrumador que tenía. Después de esos eventos, me di cuenta de que ni siquiera tenía madera para ser una buena jefa. Cuando estaba en lo más bajo y a punto de rendirme, llegó alguien extraño, entró por la puerta principal de mi castillo y se presentó como Edward Shower II. Hubo una conversación algo inusual que terminamos con un trato que nos convenía a ambos.
«Qué buen trasfondo, ¿pero por qué me lo contará si apenas ayer nos conocimos? ¿Será que acaso no tiene a alguien con quién conversar? ¿Qué debería decir?».
—Y-yo lo siento... —Mis palabras fueron interrumpidas por una risa.
—¡Puff! Perdón, no puedo resistirme, jajaja. —Antonella comenzó a carcajearse.
—¿Ehhh?
—Lo siento, pero no pensé que fueras tan ingenua como para creer esa historia.
—En serio que eres de lo peor. —Me levanté y me fui al baño, ignorando las risas de Antonella.
Después de tomar una ducha, Antonella y yo bajamos del hostal. Al parecer, la planta baja era una especie de taberna, similar a la que dirige Cyra; el ambiente estaba demasiado animado a pesar de que fuera temprano. Vampiros, algunos hombres bestia y hadas rodeaban el lugar. Los cantos resultaban familiares, como cuando estaba en el gremio del Baluarte con mis compañeros; por un momento, sentí nostalgia.
—Mira, allá está tu novio. Parece que es muy tímido, alrededor de él no hay nadie. —Antonella jaló la manga de mi sudadera.
Como mi túnica ya estaba estropeada, decidí tirarla y tomar prestada la ropa que nos dejó el hostal.
—Sí, él ha sido así desde que lo conozco. —Sonreí de manera leve—. Pero es un buen compañero.
—Ohhh, ¿entonces sí son pareja?
—¡Que no!
Antonella, ignorándome, se dirigió al lugar en donde se encontraba Nit. Al parecer, él ya no tenía su armadura; en su lugar, llevaba un traje típico de una persona de campo, o más bien algo normal. Lo único que destacaba era su casco, que nunca se quita.
—Holis, caballero, ¿nos estuviste esperando mucho tiempo? —Antonella, con un tono burlón y con un dedo en sus labios, comenzó a coquetear con Nit—. Es solo que, como somos unas bellas doncellas, nos tenemos que arreglar para robar las miradas de todos los presentes.
«Es gracioso que lo diga, pero desde que bajamos no noté que nadie nos volteara a ver, jajaja».
—¿Cómo te encuentras, Rury? ¿Ya te sientes un poco mejor? —Ignorando a Antonella, Nit me hizo una pregunta.
—S-sí, es solo que estaba cansada. En verdad necesitaba dormir y tomar una ducha, ahora estoy más que perfecta.
—Ya veo, me alegro.
A pesar de no poder ver sus expresiones, siento como si él estuviera feliz. Eso sí, noté que alguien al lado mío no estaba tan feliz de ser ignorada.
—T-tú, malnacido, ¿cómo te atreves a ignorarme? —Antonella tomó de la solapa a Nit de manera violenta—. Soy alguien de la realeza, un mero plebeyo no debería comportarse así.