Buenos Aires
En las oficinas centrales del Grupo Tezanos, ubicadas en el corazón financiero de Recoleta, la maquinaria no descansaba. Sobre el escritorio de caoba pulida reposaba el informe preliminar que habían recopilado tras la delación del carabinero chileno. Las fotografías impresas mostraban con nitidez el frontis de piedra del hostal en la precordillera y el perfil de la niña riendo en el patio.
El doctor Estévez, con su habitual frialdad protocolar, acomodó las gafas de montura de carey antes de levantar la vista hacia los dos ancianos sentados frente a él.
—El escenario en Santiago ha dado un vuelco inesperado y peligroso —anunció deslizando las copias timbradas—. La pista que nos dio el chileno era certera respecto al paradero: Maximiliano Quezada y la menor Dana están en una casona de campo en el Cajón del Maipo. Sin embargo, el informe migratorio y la orden de aseguramiento que logramos cursar mediante la Autoridad Central de Buenos Aires chocaron con un muro que no teníamos previsto.
Magdalena arqueó una ceja, cargada de impaciencia.
—Sea conciso, Estévez. Ese infeliz cruzó la cordillera como una rata andrajosa. ¿Qué muro puede levantar un peón de camión?
—Se casó, señora.
—¿Cómo dijo?
—Formalizó matrimonio civil el lunes por la mañana en el Registro Civil de Santiago Centro. Con la ciudadana chilena que los refugia: Libertad Vicuña. Y lo más grave es que contrataron a un abogado con bastante experiencia y pretenden blindar la tenencia de la niña bajo las leyes de familia chilenas.
Estévez dio vuelta una hoja del informe, marcando una línea con el pulgar.
—Apenas detuvieron a Quezada para su formalización y control en el Centro de Justicia, el letrado interpuso un recurso de amparo preventivo, acreditó el arraigo familiar absoluto por el vínculo conyugal y solicitó de inmediato en el Tribunal de Familia una medida cautelar de protección. Bloquearon el traslado de la menor a un hogar del Estado chileno y le otorgaron a la cónyuge la tutela provisoria de Dana amparándose en el principio del interés superior del niño y la prohibición de desarraigo. En paralelo, están preparando una solicitud de refugio político para frenar la extradición por la vía administrativa.
La mujer soltó una carcajada seca.
—¿Ese infeliz se casó? —espetó con desprecio—. ¿Pretende usar a una pueblerina como escudo para adueñarse de lo que nos pertenece? ¿Cree que una farsa con una desconocida va a tapar que es un muerto de hambre y un prófugo?
—Si la justicia chilena consolida el arraigo de la menor, la restitución inmediata podría empantanarse durante meses.
El magnate, que hasta entonces contemplaba la vista panorámica de la ciudad con las manos a la espalda y los hombros tensos bajo el corte impecable de su traje a medida, giró sobre sus talones. Sus ojos, pequeños y gélidos, brillaban con una crueldad calculada, la misma frialdad con la que décadas atrás había resuelto la incomodidad que representaban su hermano y su cuñada Rosario.
—No voy a tolerar que una desconocida arruine años de prolija administración patrimonial. Bastante tuvimos con los desvaríos de Rosario y la fuga miserable de Fabiola como para permitir que el fruto de esa insensatez quede en manos de ese infeliz. Si esa mujer cree que puede meterse con los intereses de los Tezanos, está muy equivocada. Estévez, activá de inmediato que la Policía Federal y los agregados policiales en Santiago apuren a la justicia chilena.
—Los exhortos ya fueron canalizados diplomáticamente, señor —respondió el letrado, juntando las yemas de los dedos—. Pero los tiempos consulares son lentos, y la justicia chilena suele ser celosa con las medidas cautelares cuando hay menores escolarizados y matrimonios celebrados válidamente en su territorio.
—Por eso nosotros mismos iremos a Santiago —sentenció el hombre, cerrando el puño con firmeza sobre el borde del escritorio—. No pienso quedarme a esperar que los burócratas chilenos decidan el destino de los Tezanos. Viajamos esta misma tarde en el vuelo privado. Iremos directamente a encarar a esa mujer. Primero le ofreceremos una salida razonable: dinero suficiente para comprar tres hostales si es necesario, con tal de que entregue a la criatura y deje de entorpecer. Si es inteligente, tomará el cheque y se apartará del camino. Los de su clase siempre ceden ante una cifra con los ceros correctos.
—¿Y si se niega? —preguntó la mujer con voz afilada.
El patriarca clavó una mirada sin piedad en el vacío.
—Si insiste en interferir, habrá que sacarla del camino. Los estorbos no se discuten; se eliminan.
Centro de Justicia de Santiago
—Arriba, Max —ordenó Rafael con voz serena y protectora—. Recoge tus cosas. Nos vamos de acá.
Maximiliano levantó la mirada con el corazón acelerado.
—¿Qué pasó en la sala, Rafael? ¿Me van a dejar preso? —preguntó con la garganta reseca.
—Te dije que no te dejaría solo y cumplo lo que prometo —respondió el abogado, tomando asiento a su lado y abriendo una carpeta timbrada—. Acabamos de terminar la audiencia preliminar de control de detención y formalización cautelar por el pedido de extradición pasiva. La Fiscalía y los abogados que representan el interés del juzgado argentino pidieron tu prisión preventiva en un recinto penitenciario común mientras se tramita la solicitud internacional. Alegaron peligro de fuga, cruce clandestino por paso no habilitado y la causa penal abierta en Buenos Aires.
Maximiliano contuvo el aliento.
—¿Y el juez qué decidió?
—El juez de garantía acogió íntegramente nuestra oposición —explicó Rafael, señalando los puntos de la resolución judicial con el bolígrafo—. Pusimos sobre la mesa el certificado de matrimonio formalizado con Libertad. Acreditamos tu arraigo familiar inquebrantable en este país, el domicilio residencial comprobable en el Cajón del Maipo y un contrato de trabajo formal como administrador de mantenimiento en el hostal. Además, presenté la constancia médica del ingreso hospitalario en Nochebuena, demostrando que cruzaste la cordillera en un estado de necesidad extrema para salvarle la vida a Dana tras una golpiza sufrida en tu país. El tribunal desestimó el encierro carcelario. Decretó arresto domiciliario total en el hostal de San José de Maipo, arraigo nacional y sujeción a control telemático.