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Estaba observando por la ventana el hermoso paisaje del anochecer en Interlaken.
Había vuelto al pequeño hotel después de una larga caminata sin un resultado positivo, cuando me llegó un mensaje de Leah con una ubicación.
‹‹Lo siento, ayer hubo mucho ajetreo en la oficina y no tuve tiempo de contactarte››, había escrito.
¿Ajetreo?
Ya decía yo que había sido muy sospechoso. En especial cuando la vi salir de la editorial con preocupación.
Pulsé el botón de llamar. Tenía curiosidad por saber qué tenía que decirme, aunque desafortunadamente no podía leer su lenguaje corporal.
Al tercer tono contestó.
—Hola, Rhys. Lamento mucho no haberme podido reunir contigo antes.
—Descuida. Solo llamaba para decirte que no podremos reunirnos.
—Oh, ¿en serio? —dijo con cierta decepción.
—Sí, por eso te llamé. ¿Tienes algo importante que decirme? —cuestioné con tono amable, evitando usar mi habitual tono frío cuando desconfiaba de las personas o no me agradaban.
—De hecho, sí —la escuché suspirar—. Algo está sucediendo entre los ejecutivos de Corporaciones Delacroix. Nos han pedido hacer muchos cambios en el personal, y escuché a uno de ellos hablar por teléfono donde mencionaba que tendrán una reunión importante dentro de tres días —se aclaró la garganta—. Algo no está bien, y estoy muy segura de que Amira no está enterada porque no contesta los mensajes ni las llamadas.
‹‹¿Una reunión importante dentro de tres días?››, repetí en mi cabeza.
—Averigua de qué trata la reunión, y en cuanto lo hagas, contáctame.
—De acuerdo. Y Rhys… ¿Has podido encontrarla? —dijo con un hilo de voz, como si estuviera a punto de romper en llanto.
Por su tono de voz, parecía un sentimiento genuino.
—Aún no —suspiré—. Debo colgar, tengo algunas cosas que hacer —dije sin querer entrar en detalles sobre lo que había pasado en los últimos días.
—De acuerdo. Adiós.
—Adiós.
Colgué la llamada y me eché sobre la cama.
Estaba cansado, tanto física como emocionalmente, pero no me daría por vencido.
Me puse en pie de sopetón y caminé hacia el baño para tomar una larga y relajante ducha.
Me metí bajo el agua caliente, que instantáneamente relajó todos mis músculos.
Me quedé allí un rato antes de empezar a lavarme.
Me sentí un poco mejor y suspiré mientras restregaba mi cuerpo, también me lavé el cabello y cuando terminé, envolví mis caderas con una toalla.
Terminé de secarme el cuerpo con otra, y mientras me secaba el cabello, salí del baño hacia la habitación.
La vibración de mi celular sobre la mesita de noche llamó mi atención.
Me senté sobre la cama y dejé la toalla con la que secaba mi cabello a mi lado.
Tomé el celular y contesté.
—Hola.
—Hola, Rhys —la voz de Cillian parecía seria—. Encontré al intermediario hace un par de días, así que le he estado siguiendo los pasos. Y tengo noticias —dijo con firmeza—, se reunió con otro sujeto bajo un viejo puente que suele usar la mafia para hacer intercambios y otras actividades criminales.
Apreté el teléfono con fuerza, y contuve el aliento.
—¿Quién era el sujeto? —pregunté con tono severo.
—Ese es el problema. No logré verle la cara —suspiró resignado—. Nunca bajó del auto y siempre hablaron a través de la pequeña abertura de la ventanilla, así que lo único que pude obtener fue un par de fotografías, pero no te preocupes. Estoy rastreando el auto.
Suspiré algo decepcionado.
—Es probable que la placa sea falsa.
—Lo sé, por eso le coloqué un pequeño rastreador al auto —dijo riendo suavemente.
Me sorprendí, ya que para hacerlo había que acercarse y era demasiado peligroso.
—No tenías que arriesgarte.
—Déjate de cursilerías —lo escuché reír—. Sé que esto es importante para ti.
Respiré hondo.
—Muchas gracias.
—Con gusto —respondió—. Te mantendré al tanto si averiguo algo más.
—Muy bien.
Me despedí y colgué la llamada.
Abrí el chat de la conversación con Cillian y observé las fotografías.
Como había dicho, el encuentro fue en un viejo puente.
Había sido en la penumbra de la noche, y allí, en medio de la calle polvorienta bajo el puente, se encontraba un auto negro de alta gama.
En la siguiente imagen, se observaba al intermediario pasándole por la ventana, que había sido bajada hasta la mitad, el maletín con las granadas.
Y en la siguiente fotografía, se podía apreciar un sobre bastante grueso.
Probablemente dinero.
Sin embargo, eso no fue lo que llamó mi atención.
Amplié la imagen. La poca luz que iluminaba la mano que salía del auto dejaba entrever el pequeño destello de un anillo muy peculiar.
Me parecía familiar… como si ya lo hubiera visto antes en algún lugar.
Le tomé captura de pantalla y se la envié a Cillian.
‹‹Investiga este anillo››, le escribí. ‹‹Debe de ser de lujo y hecho con materiales de alta gama. Probablemente alguna casa de alta joyería debe de saber algo acerca del diseño, así que es probable que demos con el dueño››, le envié otro mensaje y me levanté para vestirme.
Mañana sería un largo día, y debía descansar.
✎﹏
La luz tenue del amanecer comenzaba a iluminar la habitación.
Sabía que a Amira le gustaba dormir hasta tarde, pero no sabía si realmente se quedaría en la cama, especialmente en un lugar que le entusiasmaba conocer.
Me senté, con el cansancio acumulado. No había dormido bien los últimos días.
Me puse en pie y me preparé para salir.
Me quedaban ya pocos lugares por recorrer en el mapa, y eso, de cierta forma, me preocupaba, porque las probabilidades de encontrar a Amira disminuían cada vez más.
Me abrigué, guardé el mapa en el bolsillo de mi abrigo y tomé la mochila con lo necesario.
Salí del hotel para recorrer el siguiente sitio en el mapa, pero no encontré a Amira.
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empresaria poderosa, guardaespaldas y protegida, exmilitarenigmaticoyvaliente
Editado: 26.09.2026