Juntas de lunes, besos de viernes

Capítulo 44: Una sorpresa antes de la boda

La semana siguiente comenzó con una sensación diferente.

La boda estaba cada vez más cerca y, aunque Valeria y Nicolás ya habían avanzado muchísimo con los preparativos, todavía quedaban algunos detalles por resolver.

Aquella mañana, Valeria llegó a Nova Ideas y encontró a Camila esperándola en la entrada.

—Necesito hablar contigo.

Valeria se detuvo.

—Eso sonó demasiado serio.

Camila sonrió.

—No es nada malo. Al contrario.

—Entonces, ¿qué pasa?

—Tengo una sorpresa para ti.

Valeria frunció el ceño.

—¿Para mí?

—Sí.

—¿Tiene que ver con la boda?

Camila sonrió todavía más.

—Tal vez.

Valeria intentó hacerle más preguntas, pero Camila simplemente negó con la cabeza.

—No voy a decirte nada.

—Camila...

—No.

—Por favor.

—Tampoco.

Valeria suspiró.

—Está bien.

—Sabía que ibas a rendirte.

Las dos comenzaron a caminar hacia las oficinas.

Mientras tanto, Nicolás estaba en su escritorio revisando unos documentos cuando recibió un mensaje de Camila.

“Todo listo.”

Nicolás sonrió.

Guardó el teléfono rápidamente.

Daniel, que estaba cerca, lo observó.

—¿Qué estás tramando?

—Nada.

—Esa cara dice otra cosa.

Nicolás soltó una risa.

—Es una sorpresa para Valeria.

—Entonces no preguntaré.

—Gracias.

—Pero quiero saber después.

—Eso sí.

Durante el resto de la mañana, Valeria notó que varias personas parecían estar ocultándole algo.

Paula entró a la oficina con una carpeta.

—Aquí está lo que necesitabas.

—Gracias.

Paula salió.

Cinco minutos después volvió.

—Ah, y... no olvides que esta tarde tienes que estar libre.

Valeria levantó la mirada.

—¿Para qué?

Paula se quedó en silencio.

—Para... descansar.

Valeria entrecerró los ojos.

—Eso no te lo crees ni tú.

Paula se rio.

—Solo hazme caso.

Cuando llegó la hora de salir, Nicolás la esperaba afuera.

—¿Lista?

—No sé.

—¿Por qué?

—Todo el mundo está actuando raro.

Nicolás intentó mantener una expresión seria.

—No sé de qué hablas.

—Tú también.

—¿Yo qué?

—Estás escondiendo algo.

Nicolás sonrió.

—Puede ser.

Valeria cruzó los brazos.

—Sabía que no debía confiar en ti.

—Confía en mí.

—Eso siempre.

Subieron al automóvil y Nicolás condujo durante unos minutos.

Finalmente llegaron a un lugar que Valeria reconoció inmediatamente.

Era el mismo parque donde él le había propuesto matrimonio.

Valeria lo miró sorprendida.

—¿Otra vez aquí?

—Sí.

—¿Por qué?

Nicolás bajó del automóvil.

—Ven.

Caminaron hasta la banca donde habían hablado tantas veces.

Pero esta vez había algo diferente.

Alrededor de la banca había pequeñas fotografías colocadas en un panel.

Valeria se quedó completamente sorprendida.

Eran recuerdos de su historia.

Una fotografía del día que se conocieron.

Otra de uno de sus primeros proyectos juntos.

Una de aquella etapa en la que apenas estaban aprendiendo a conocerse.

Otra de su viaje al extranjero.

Y finalmente, una fotografía del día de la propuesta.

Valeria se llevó una mano al pecho.

—Nicolás...

—Quería que vieras todo lo que hemos vivido antes de comenzar una nueva etapa.

Valeria caminó lentamente frente a las fotografías.

Cada una le recordaba un momento diferente.

—¿Cómo conseguiste todo esto?

—Camila me ayudó.

Valeria sonrió.

—Ahora entiendo todo.

Nicolás se acercó.

—Todavía falta una.

Valeria lo miró.

—¿Cuál?

Él sacó una pequeña fotografía de su bolsillo.

Era una imagen sencilla de los dos sentados juntos, riéndose durante una de sus primeras salidas.

—Esta nunca la habíamos puesto en ningún lado.

Valeria la tomó con cuidado.

—Me encanta.

—¿Sabes por qué la elegí?

—¿Por qué?

—Porque ese día todavía no sabíamos todo lo que iba a pasar.

Valeria lo miró en silencio.

—Y ahora sabemos que terminó siendo una historia bastante larga.

—Y todavía no termina.

Ella sonrió.

—Eso espero.

Nicolás tomó su mano.

—Yo también.

En ese momento, Camila apareció acompañada de Paula y Daniel.

—¡Sorpresa!

Valeria comenzó a reír.

—¡Con que ustedes eran los culpables!

—Todos —respondió Camila.

—No puedo creerlo.

Paula se acercó.

—Queríamos hacer algo especial antes de la boda.

Daniel añadió:

—Porque después de todo lo que han pasado juntos, pensamos que merecían recordar el camino antes de comenzar el siguiente.

Valeria miró nuevamente las fotografías.

—Gracias.

Camila la abrazó.

—No llores.

—No estoy llorando.

—Claro que no.

Nicolás se rio.

—Está bien, está bien. Nadie está llorando.

Valeria lo miró.

—Tú eres el que casi está llorando.

—Eso es mentira.

Todos comenzaron a reír.

La tarde terminó con ellos sentados juntos en el parque, recordando anécdotas, hablando de los primeros días en Nova Ideas y riéndose de todas las cosas que alguna vez parecieron problemas enormes.

Cuando finalmente quedaron solos, Valeria volvió a mirar las fotografías.

—Ahora entiendo algo.

—¿Qué?

—La boda no es el comienzo de nuestra historia.

Nicolás sonrió.

—No.

—Es la continuación.

Él asintió.

—Exactamente.

Valeria apoyó su cabeza en su hombro.

—Entonces quiero recordar todos estos momentos.

—Los vamos a recordar.

Se quedaron allí unos minutos más.

La sorpresa había terminado, pero para Valeria había dejado algo mucho más importante que unas fotografías.

Le había recordado todo lo que habían construido juntos.




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